Entrevistas

“Antes de las jirafas”

Matias Candeira

Cuando escuché hablar por primera vez de Matías Candeira, el muchacho (porque por entonces ninguno de los dos éramos otra cosa) se había sacado de la manga un accésit en el premio Mario Vargas Llosa NH de Relato (2006) y yo, como a todos los que tenían mi edad y se sacaban premios literarios de la manga o de la pluma (como aquel que odia, sin jugar, a los que ganan la lotería) lo odié (aún sin conocerle) con un esfuerzo presbiteriano. Le conocí tiempo más tarde, ya publicado su primer volumen de cuentos La soledad de los Ventrílocuos y ya pasada la época de las envidias sin raíces. Hoy nos encontramos en el salón de Páginas de Espuma, su nueva casa, en la que publica este volumen de Antes de las Jirafas y en donde a primera hora de la mañana nos ofrecen güisqui aunque preferimos tomar cerveza.

-Sí, de eso también tienen.

-¡Joder Matías!, que lujo este.

-Es lo bueno de dar el salto a una editorial más grande.

-Ya te digo.

Matías no está en pijama pero podría estarlo. Me pregunto si acaso le han puesto un cuarto en la editorial para gestionarle esta semana en Madrid en la que atenderá a los medios mientras está haciendo pellas de la Fundación Gala en Córdoba donde pasa un año muy a lo Generación 27.

-¿Empezamos?

Pero llaman para hacerle una entrevista por teléfono y siquiera puedo arrancar con las preguntas.La editorial me acompaña mientras espero.

-¿Puedo fumar?

Pregunto. Sí, puedo.

-¿Estámos en el cielo?

Matías regresa al de un rato. Está radiante y parece mucho más joven.

-¡Se han leído el libro!

Exclama triunfante y siento que vuelvo a tenerle envidia.

– ¿Empezamos?

– Empezamos.

Guillermo Aguirre: Hombres que se descubren lagartos, asesinos varios, mutantes, casas que parecen solitarias en parajes postapocalípticos, superhéroes o villanos perdidos en busca de una tintorería: pero de algún otro modo, todos hombres sencillos que parecen buscar alguna redención a su razón de ser. El libro, la idea unitaria y de la que en más de una ocasión te he escuchado renegar, aquí existe. ¿Surge? ¿Uno se la encuentra? Háblame de eso. ¿Por qué esa elección estética?

Matías Candeira: Sí, en este volumen existe eso que se llama “cierta idea unitaria”: la idea de la monstruosidad. El libro es un recorrido por la monstruosidad en diferentes formas. Todos los personajes del libro son de algún modo monstruos y éste es un libro de personajes, algo contrario a lo que se dice en el relato moderno, eso de que los personajes deben servir a la intención de la trama. Todos los personajes narran desde una especie de “periferia vital”, bien porque sus parejas les han abandonado, bien porque no encajan en el mundo, etc.

G.A: ¿Y eso es la periferia vital? ¡Uno diría que eso es el pan nuestro de cada día!

M.C: (Risas). Puede ser, pero lo que se nos vende como normalidad es tener hijos y pagar una hipoteca y los personajes de este libro no cumplen con eso. Ni siquiera están en una encrucijada (que se dice), están en un “afuera” y están intentando reunirse a sí mismos, volver al origen. De ahí en parte el título del libro que habla de un pretérito monstruoso: Antes de las Jirafas. Todos son monstruos, desde el asesino en serie hasta el señor que se transforma en monstruo, pasando por la mujer que va con su familia por la selva y de repente le dice a su marido y a sus hijos: “estoy hasta las narices de vosotros y ahí os quedáis”. Todos están intentando buscar su hueco y esto me sirve también para trazar la corriente de un cableado interno que recoge géneros pulp y se ríe un poco de ellos. La idea era utilizar una especie de moldes que están muy codificados para darles una vuelta de tuerca. Me interesan mucho los códigos. Todo el mundo tiene un imaginario común de lo que es un monstruo y mi idea era coger esos códigos gastados y llevarlos a otro lado. Todo el libro va un poco por ahí, combinar mi interés por los códigos o los géneros con temas que tienen un poco que ver más con lo humano.

G.A: Entonces, en este caso pensaste en frío lo que querías.

M.C: Sí que sabía que tenía un interés por hablar de ciertas cosas. Hay que darse cuenta de que también se trata de mi educación sentimental. Gran parte de estos monstruos se sienten como yo me sentía cuando tenía 15 o 16 años. Todos ellos se preguntan “¿qué pinto yo? ¿Dónde estoy? ¿A dónde miro? Y ¿qué hago?”

G.A: Cuando se habla de un volumen de relatos: ¿Qué queda fuera? ¿Qué entra dentro? ¿Cuál es el rasero?

M.C: De calidad y de coherencia con los tratamientos no estrictos pero sí generales o ubicuos. Es cierto que me opongo a la unidad canónica pero también es verdad que ahora mis libros me interesan como proyecto en conjunto, que cada cuento valga por sí mismo pero a su vez que tengan resonancias, lecturas de apoyo, y que exista cierto cableado interno, cierta sensación general, tonal o estética y de discurso. Por suerte, incluso la apariencia estética del libro se ha sumado al discurso general: esa apariencia de almanaque pulp, de cosa vieja. Es genial que el diseñador de la editorial haya conectado con el centro del libro. Meter un Delorean, el coche de Regreso al Futuro, es muy significativo.

G.A: Sobre todo para ti, que tienes un blog llamado Besarte en un Delorean, ¿no?

M.C: Sí, sobre todo para mí, pero ya no por eso sino por el concepto del viaje en el tiempo, que me parece fabuloso. Me he leído todo lo que existe sobre viajes en el tiempo. El libro es también en cierto modo un viaje en el tiempo: yo viajo a mi propia educación sentimental.

G.A: Fentón, el niño mitad fantasma u Octopus, el villano de Spiderman: ¿Pertenecen de modo cercano a tu imaginario? ¿Forma esto parte de una necesidad de rendir tributo a tus monstruos favoritos? A quién quiere Matías Candeira.

M.C: (Risas) A quién quiere Matías Candeira… Existe una cosa que este libro quiere mucho y son todas estas revistas que en España no existen de manera tradicional. Éste es un libro de tradición más anglófila que española, al libro le gustan esas revistas, como Amazing stories, Weird Tales o Astounding Stories, revistas que realmente han sido muy fecundas, de las que ha salido gente estupenda, y que tienen mucha tradición en Estados Unidos y en Inglaterra. Este libro ama deliberadamente todas esas cosas. Ama el cómic, la serie B, pero no hay que olvidar que son moldes para hablar de la condición humana (es horrible, es un tópico), digamos, la condición del sujeto en la sociedad. Y sí, también es un tributo a aquellos objetos de mi imaginario. Los cómics y las películas de serie B estaban allí, en los noventa. Se trata de traer todo ello de regreso y alumbrarlo con la perspectiva del tiempo.

G.A: Sin City en el monólogo de Manhattan Pulp. Algo de ese Jon Bilbao de El Hermano de las Moscas y de La Transformación en El Extraño. Cierta visión cercana al género postapocalíptico (La Carretera, El Libro de Eli, Soy Leyenda) en el relato Exploradores. ¿Son las referencias de este libro más visuales (pertenecientes a la baja cultura, cine y televisión)? ¿Autores que están detrás del artefacto?

M.C: Referencias: Rod Serling; The Twilight Zone; Jon Bilbao, que claro, me gusta mucho y además es mi amigo; Kim Monzó, por la ironía cabrona y Ballard, por ejemplo. Un cóctel de este tipo podría dar una idea general de los autores que se encierran como referencias detrás del libro.

G.A: Existe una tendencia en tus cuentos (no ya sólo en este volumen) a escapar a la realidad social y al entorno más inmediato, quizá y exactamente para acercarte a los problemas intrínsecos e inmutables del hombre: esos problemas a los que el lugar o la política del lugar no pueden afectar y que no cambian con el tiempo. ¿Asunto sopesado o viene de serie? ¿Qué chef eres y qué chef quieres ser de mayor?

M.C: Viene de fábrica. No soy un escritor político en ese sentido pero sí estoy a favor de la literatura política. Yo soy un lector político, leo con gusto a Gopegui, que es muy política y al Chirbes que es también muy político. Creo que la literatura es intervención, no creo en la evasión. Este libro interviene: es un libro muy triste porque todos sus personajes quieren encajar y no pueden, un libro pesimista con el ser humano, con lo que el ser humano hace y con cómo lo hace. Yo he tenido profesores que me dicen “escribe sobre lo que conoces”. Otra gente me dice “estás muy camuflado en lo que escribes”. No creo que sea cierto porque yo veo así los problemas, y sí que es cierto que en la escritura a mí me interesan problemas más humanistas que políticos, pero no porque no me interese lo político sino porque creo que hay gente que escribe sobre ello mejor que yo, y uno debe asumir las cosas sobre las que puede hablar o sobre las que sabe hablar o aquellas que sabe que hace bien. Pero tampoco niego que en el futuro escriba una novela deliberadamente política. Utilizo el mejor vehículo para contar lo que ahora quiero contar. No creo en la evasión, eso seguro.

G.A: ¿A qué llamas evasión en la literatura?

M.C: A esa literatura que consumes y te deja indiferente. Tampoco creo en los cánones, como cuando se dice que los relatos tienen que ser esféricos, cerrados. No creo en eso. De hecho, creo cada vez más en lo no premeditado y en las escenas que aparentemente no sirven para nada. A mí lo fallido y todo su campo semántico me gusta. Creo que una historia, una novela, un relato que no tenga grietas no es de verdad.

G.A: Dos curiosidades sobre el libro: Jim Boy en verdad era un vaquero de un cómic de los 40. ¿Lo sabías? Y el llamado Jimmy Cole ¿tiene algo que ver con el James Cole de 13 monos?

M.C: Vaya. Jim Boy se iba a llamar Jim Jorge pero un amigo me comunicó que era el nombre de un músico, en fin, un poco marica ¿eso se puede decir aquí? (Risas). El personaje de Jim Boy está inventado, es un crossover inventado. Hay gente que me pregunta ¿pero quién es éste? Y no es, muchos de los personajes del libro son inventados. Aunque sí es cierto que cuando lees el volumen tiendes a pensar que, como algunos existen en otros medios, todos existen. Lo cual no está mal porque el libro se convierte así en una especie de caja de resonancia que luego te puede llevar a leer sobre la Ciencia Ficción. Es un modo de enriquecer y de hacer más llevadero el artefacto.

G.A: Un segundo libro de relatos supone una declaración de intenciones y de estilo, o al menos así lo acostumbra a ver el aparato literario. Tu trabajo sobre el lenguaje, esforzado y de imágenes poderosas, así como ese afán por la el símbolo y los otros mundos posibles es ya una marca de autor, pero ¿qué te supone tu segundo libro? ¿Qué esperas de él? Matías Candeira y sus clientes.

M.C: (Risas) Lo que esperaba del libro ya lo tengo porque ya está escrito, o al menos sustancialmente. El libro está aquí y es algo material y además creo que ha salido un libro coherente. No es un cajón de sastre. Hay libros de relatos que son un cajón de sastre y son maravillosos, pero muchos no lo son. Éste es coherente, tiene lecturas internas igual que el primero- La Soledad de los Ventrílocuos-. Aunque yo me oponga a la unidad me doy cuenta de que tiendo a ella y de que creo en los libros como en un proyecto global. Esperaba también que no se estropeara con el tema de la portada, y no, el trabajo de la editorial ha sumado. Supongo que espero lo normal: que lo lea más gente que el primero, desde luego, y que no se entienda erróneamente. Se puede entender erróneamente como que es un libro escapista y no sería cierto, es un libro muy consciente de lo que está utilizando y de por qué lo está utilizando. Esto que decía Rodrigo Fresán en su última novela, El Fondo del Cielo, y que a mí me gusta mucho: “esto no es una novela de ciencia ficción, es una novela con ciencia ficción”. Pues algo así vendría a ser Antes de las Jirafas. Temo que un crítico, digamos, más canónico, más clásico, pueda entender el libro de la manera no debida, pero también creo que a poco que uno lea con atención el libro no engaña. Ni menospreciando ni apreciando. No creo que esté haciendo nada nuevo aunque sí que me apoyo en una no habitualidad de la literatura española. No quiero que nadie me desprecie por tomar referentes de otro lugar. Ahora se lleva eso de criticar a un autor porque sus temas no estén directamente vinculados a un tema español o a la propia España. Se supone que vale todo pero en verdad no es así porque la crítica siempre es reacia a ciertas cosas. En fin, sólo espero que se entienda como yo deseaba.

G.A: El Extraño, por su cualidad de revelarnos una realidad diaria y palpitante, Manhattan Pulp, por su tono, su voz, su aparato motriz y Ese Señor de Ahí, porque encierra una gran idea que no contaré, me parecen de lo mejor del libro. Tiempo que pasa entre uno y otro. ¿Eres de esos escritores que van de la idea a la carne y el asador o de los que van de la carne y el asador a la idea?

M.C: Te diría que tengo primero una imagen, pero es una imagen de la idea: “Este tío está aquí y sucede esto”. Normalmente tengo más mano para los finales que para los principios. Suelo imaginarme el final y me cuesta más encontrar el principio. Digamos que cuando tengo el principio ya tengo casi todo el relato.

G.A: ¿Relatos para siempre o piensas alguna vez en la posibilidad escribir una novela?

M.C: Sí, sí, ahora estoy con una nouvelle. Me gusta la nouvelle. Yo creo, como dice un amigo mío mexicano, que aguantarle 400 páginas a un escritor de 25 ó 26 años es un acto de irresponsabilidad. Me interesan las cosas compactas, soy más de temas pequeños que de grandes temas. Ahora estoy con algo que tendrá unas cien páginas. Me gustan esas novelas cortas y buenas, condensadas y calibradas. Un libro pequeño y bueno me parece una delicia en sí mismo.

G.A: ¿Lo tienes adelantado?

M.C: Lo tengo en cuarenta páginas.

G.A: ¿Una trama o varias?

M.C: Una especie de díctico, una pequeña historia que comienza con un padre y años después sigue con su hija. Será una historia fantástica, en cuanto a género.

G.A: Matías, tú estudiaste guión en la ECAM y sé que has trabajado en proyectos audiovisuales. ¿Tu alma está dividida entre el cine y la literatura? ¿Eres un hombre de muchas mujeres o de una sola amante?

M.C: Soy más escritor que guionista. Me gusta más escribir literatura. El guión es muy esclavo, eres una parte muy pequeña de un proceso: El guionista no está dando algo cerrado sino algo abierto. Da algo a gente que lo va a interpretar, que lo va a tocar y a escenificar y todo eso resulta demasiado arbitrario para mí. Hay demasiados procesos en el cine. Por ejemplo el de producción puede hacerlo bien o puede hacerlo mal aunque tu guión estuviera bien en un principio y a mí me gusta el control y me gusta el lenguaje, el trabajo en el propio lenguaje. En un guión el lenguaje no se emancipa de la propia narración, ni tiene carácter autónomo. Además, creo que soy mejor escritor que guionista.

G.A: Y ahora de verdad, más allá de la literatura o del cine: ¿Muchas amantes o una sola?

M.C: (Risas). Muchas.

G.A: Pero muchas no resultan productivas, ¿no? Todo eso de la dispersión y…

M.C: Pero sí que creo que cuando estás puteado escribes mejor. Con líos de agenda y esas cosas.

G.A: Ahora fuera de campo: Matías, tú eres joven, tan sólo 26 años. Entras dentro del cuadro de jóvenes promesas de lo que será nuestro futuro literario: ¿Cómo lo ves? ¿Qué esperas de él? Matías Candeira mirando hacia el horizonte.

M.C: Los que no tenemos generación, quieres decir. Porque tú y yo no tenemos generación.

G.A: Yo sí tengo.

A.M: ¿Tu sí, tienes? Qué pregunta más complicada. Yo soy una persona que tiene la sensación de que nunca sabe qué va a pasar y preguntármelo hace que me angustie más. No sé qué va a pasar, ciertamente.

G.A: Y en cuanto al presente ¿cómo lo ves?

M.C: No creo mucho en aquello de que las generaciones mayores escriben mejor que las generaciones jóvenes. Yo creo que, más que literatura, hay libros buenos en cada época. Creo que es absurdo cuestionar una literatura como se cuestiona, porque también el canon de la literatura española es uno y es reduccionista. Sólo se dan una serie de nombres y el canon tampoco lo ha leído todo, con lo cual creo que es muy difícil saber cómo es una literatura, juzgarla y ponerla un valor. Creo que… ¡El futuro de la literatura española! ¡Joder, Guillermo! Respecto a mí estoy mejor de lo que estaba hace un año y hace dos.

G.A: Somos una generación con futuros inmediatísimos, entonces.

M.C: Bueno, yo de momento voy sacando los libros que quiero sacar. Y creo que eso es lo importante.

Tocamos madera. Es la madera de la mesa de la sala de la editorial, así que creo que estamos de suerte.


Matías Candeira

(Madrid, 1984). Ganador del Premio de Relato Ignacio Aldecoa, entre otros. Su primer libro fue "La Soledad de los Ventrílocuos" (2009,Tropo Ed.). Sus cuentos han sido recogidos en antologías como "Pequeñas Resistencias 5" (Páginas de Espuma), o "Chejov Comentado (Nevsky Prospects). Colabora en diversos medios ejerciendo la Crítica Literaria.

Antes de las jirafas

Antes de las jirafas
Autor: Matías Candeira
Editorial: Páginas de Espuma
Páginas: 133
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Sobre el autor

Guillermo Aguirre (Hotel Kafka)

(Bilbao, 1984). Ganador del Premio Lengua de Trapo de Novela por "Electrónica para Clara" (2010) y autor de "Leonardo" (2013) ha trabajado en diversas editoriales y ha publicado sus relatos en diversas antologías. Actualmente es coordinador de cursos de Hotel Kafka. "El cielo que nos tienes prometido" es su tercera novela.

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