Críticas

“Una cabeza llena de fantasmas”, de Paul Tremblay.

En su línea de thriller sobrenatural, Nocturna Ediciones presenta en España la traducción del último Premio Bram Stoker. El ansiado galardón, que premia la mejor novela de terror del año, no se equivoca al brindarnos la oportunidad de leer una de las novelas de terror más interesantes del panorama contemporáneo. Y Nocturna, especializada en el ámbito juvenil, continúa la publicación de lo mejor del terror internacional que ya arrancara con la traducción de Fuego, de Joe Hill, pero que con esta nueva publicación deja claras sus intenciones de remover el fango de un género casi olvidado en nuestra tierra.

Una cabeza llena de fantasmas es una narración en el tiempo: desde la perspectiva de la juventud, Mery narra la extraña vivencia que sufrió siendo una niña, la posesión de su hermana mayor por parte de un espíritu maligno. Para rizar el rizo, el caso fue retransmitido por televisión en prime time. Estas dos narraciones se aúnan en una suerte de cinta de terror que se completa con los análisis que un blog hace de los seis episodios que compusieron La posesión, el reality show que narró el ascenso y caída a la locura de una niña y de toda su familia.

Lo que hace especial a esta novela es la incertidumbre. Como lector, el diablo está en las elipsis. En esos puntos en que el narrador nos miente, en que no podemos confiar en las palabras; en que todo lo que estamos a punto de descubrir puede o no ser cierto dentro de la propia historia. Una cabeza llena de fantasmas se encuentra llena de preguntas, pero se escuda en la inocencia de la niñez para no aportar más que esquivas respuestas. Con una narración llena de causalidad, de pequeñas escenas que muestran el horror en lo cotidiano, Paul Tremblay nos hace ver fantasmas en los pasillos oscuros de nuestro hogar. Desconfiar de cada ruido que trae la noche. La historia familiar de los protagonistas y la paulatina locura de su hija; el terror de la narradora, la hermana pequeña de la poseída y el distanciamiento de los padres ponen el foco en el verdadero tema de la novela: la fe. Las mentiras y las verdades de la fe. Y no solo de fe religiosa; también la fe en nuestra razón se ve sometida a juicio. La fe en la familia. La fe en la memoria.

La lectura de esta obra sobrecoge por su utilización del efectismo. Hoy día, y debido al legado de El exorcista, es muy difícil hablar de posesiones infernales. Y Paul Tremblay parece saberlo de sobra. Entonces, ¿por qué una narración sobre un tema tan clásico gana el mayor premio dentro del género? Pues precisamente por la aproximación que hace el autor: desde el punto de vista del escepticismo, de la ruptura de la rutina, del fenómeno de la televisión. No es de extrañar, por tanto, y trataré de no caer en revelar claves de la trama, que el lector dude de lo que está leyendo. ¿Sucede todo tal y como lo estamos viendo? ¿Nos están diciendo la verdad? Todas estas preguntas nos asaltan en la lectura como ya nos asaltaron al leer Otra vuelta de tuerca. También podríamos hablar de claras influencias como los ambientes y construcciones propias de Shyamalan o Danielewski, pero lo cierto es que estamos ante la mejor opción de aproximación a un terror de corte contemporáneo que se está estableciendo para poner en duda todo lo que creemos conocer sobre el género.

La narración es acertadamente ligera; inteligentemente simple. No por ello podemos hablar de uno de estos libros de aeropuerto; edición de bolsillo, esquinas dobladas. Si fuera una película hablaríamos de actores poco conocidos pero cuyas caras nos suenan de algo; un buen trabajo de iluminación, una banda sonora resultona. Pero es en su historia donde radica la genialidad. En sus vacíos; en los agujeros en los que el lector tropieza y puede caer. Una historia que parece tener el doble de páginas no escritas, no como falta sino como reto. Todo lo que no está escrito deberá escribirse en la cabeza; todo lo que el autor no comparte deberemos intentar completarlo nosotros. Una novela con varias lecturas, dependiendo del grado de implicación de cada lector. Deudora de las mejores obras de narrador engañoso.

En una cómoda edición rústica, Una cabeza llena de fantasmas me atrapó como lector y me fascinó como escritor. Efectista en ocasiones y deslumbrante por momentos, nos encontramos ante una historia que no parece encerrar ninguna respuesta, ni buscarlo. Un misterio cuya resolución cada cual deberá debatir consigo mismo. La frescura que ya abriera la editorial este pasado verano con la publicación de la novela del hijo de King, se eleva ahora con esta interesante obra que sacude algunos de los cimientos que solo el terror puede sacudir.


Una cabeza llena de fantasmas

Una cabeza llena de fantasmas
Autor: Paul Tremblay
Editorial: Nocturna Ediciones
Páginas: 389
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Sobre el autor

Francisco Miguel Espinosa

Francisco Miguel Espinosa

de madre suiza y adoptado por Madrid, es autor de las novelas Encerrado (Lektu), XXI (Ediciones B), Cabeza de Ciervo (Dolmen Editorial) Infernorama (Dolmen Editorial) y Reyes del Cielo (Dolmen Editorial). Ha publicado relatos en antologías tales como Una utopía, por favor (Salto de Página), Retrofuturismos (Nevsky Prospects), Ignota (Palabras de Agua) y The Best of Spanish Steampunk (Marian & James Womack Edition). Combina su creación literaria con la labor periodística en El Pais, Zona Negativa y Ambito Cultural, además de en el sector videojuegos como lead writer en Bytecore y de profesor en Hotel Kafka.

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