Críticas

“Coche”, de Harry Crews.

La producción literaria de Harry Crews, posiblemente el autor que mejor retrata la América profunda, nos ofrece algunas historias que rozan la sátira. Una reducción al absurdo de una serie de valores estadounidenses que explican cosas como que Trump haya sido elegido presidente. Aparecido en 1972, Coche es un libro perverso en muchos sentidos, pero lleno de una luz difusa que podría confundirse con la esperanza.

La historia de un hombre que se come un coche. Como punto de partida, uno se plantearía que ya le han tomado el pelo lo suficiente con estos experimentos para destruir La Trama (así, en mayúsculas), pero el arma secreta de Crews es su refinado sentido de la crónica. Y es que en Coche no se narra nada que no haya ocurrido en esa tierra ignota, perdida de la mano de Dios. Los freaks, término nacido de la cruel necesidad de designar lo extraño, se dan cita una vez más en la prosa del autor originario de Bacon, Georgia: dos hermanos gemelos, un desguace, la necesidad imperiosa de transgredir y optar a una vida mejor y el gran símbolo americano de estatus e independencia: el coche. Como salvoconducto para huir de una vida abocada al olvido, Herman decide montar un espectáculo de carretera en el que se va a comer un coche. Concretamente, «un Ford seis cilindros con palanca de cambios convencional y sin opciones». Con esta sinopsis, Crews esconde una historia sobre perdedores y perdidos; la clase de historia que solo el autor de El cantante de Gospel es capaz de contar desde la más absoluta veracidad.

La literatura de Harry Crews, tristemente fallecido en 2012 y casi olvidado por el mundo literario que lo vio desarrollarse durante más de cuarenta años, no puede explicarse en una simple reseña. Hay algo mágico en su manera de retratar una sociedad que vive al margen de la sociedad: los freaks, los rednecks, los parias, los perdidos, los olvidados y los que, como ese Ford que va a ser engullido, no tienen opciones. Esta es una lectura a la que hay que enfrentarse sin prejuicios, pues estamos ante el que es, según mi opinión subjetiva del que suscribe estas palabras, la mejor novela del autor. En tan corto espacio de tiempo, apenas ciento sesenta páginas, no solo es capaz de enternecernos con una serie de personajes que funcionan como melancólicos estereotipos de un mundo fabulado pero anclado en la realidad, sino que construye una narración sólida y divertida, llena de ternura, pero también de dolor. Coche es amarga en su desarrollo pero divertida en su concepción: Herman se come el símbolo de estatus americano en una declaración de intenciones que deja muy claro lo que pasó con el sueño americano: nos despertamos y vimos que era solo eso, un sueño.

Dirty Works recoge el testigo de Acuarela Libros, aunque el padre de este Frankenstein sigue siendo el mismo: en España no conoceríamos a Crews si no fuera por la labor de su editor y traductor al castellano, Javier Lucini. La edición de Dirty Works rezuma elegancia y gusto; las mejores ediciones de Harry Crews, sin duda, están en nuestras fronteras. La literatura americana no sería lo que es sin este autor, olvidado por el público pero no por la crítica. Coche es la novela que mejor representa el mundo interior y exterior de un autor que narra desde un realismo donde las luces y las sombras de su tierra y su literatura se confunden entre el paisaje de coches desvencijados y convertidos en chatarra.


Coche

Coche
Autor: Harry Crews
Editorial: Dirty Works
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Sobre el autor

Francisco Miguel Espinosa

Francisco Miguel Espinosa

de madre suiza y adoptado por Madrid, es autor de las novelas Encerrado (Lektu), XXI (Ediciones B), Cabeza de Ciervo (Dolmen Editorial) Infernorama (Dolmen Editorial) y Reyes del Cielo (Dolmen Editorial). Ha publicado relatos en antologías tales como Una utopía, por favor (Salto de Página), Retrofuturismos (Nevsky Prospects), Ignota (Palabras de Agua) y The Best of Spanish Steampunk (Marian & James Womack Edition). Combina su creación literaria con la labor periodística en El Pais, Zona Negativa y Ambito Cultural, además de en el sector videojuegos como lead writer en Bytecore y de profesor en Hotel Kafka.

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