El escritor del futuro, nos deja extraterrestres y sueños espaciales, distopías y realidades perversas.
Para él nada era imposible; inventarse nuevos mundos en
Crónicas Marcianas, salvar todos los libros del planeta para que no fueran quemados en la hoguera de
Fahrenheit 451. Quizá una buena definición del escritor sea la que hace su nieto después de su muerte "era el niño más grande que he conocido".
Ray Bradbury, escritor y novelista, visionario y guionista, ensayista y poeta, falleció ayer en Los Ángeles a los 91 años de edad, dejando atrás extraterrestres y sueños espaciales, distopías y realidades perversas. A pesar de ser considerado uno de los mejores autores de ciencia-ficción -junto a Asimov- él negaba esta afirmación diciendo que toda su obra está basada en la fantasía y en ningún caso en la ciencia ficción, y posiblemente fuera cierto. Su escritura no entendía de límites ni de fronteras, se movía entre diferentes estilos, se solapaban varios géneros a la vez: misterio, fantasía y ciencia ficción todo en uno.
Su vocación de escritor vino desde muy joven. En aquel tiempo, era un escritor aficionado que se ganaba la vida vendiendo periódicos. De manera autodidacta, aprendió a escribir leyendo a otros autores. Como afirmaba en una entrevista: "Me enseñó Shakespeare, me enseñó Julio Verne. Edgar Allan Poe me dijo que escribiera. Los grandes nombres fueron mi influencia y con ellos nunca necesité más consejo." Sus primeras publicaciones fueron fruto de un gran esfuerzo, que recuerda a cualquier escritor novel que comienza a escribir. "Al principio no tenía ni máquina de escribir."
En los últimos años, Bradbury se quejó en repetidas ocasiones de los avances tecnológicos que se han introducido en el mundo editorial. No estaba de acuerdo con el uso de los
e-books : "Los libros sólo tienen dos olores: el olor a nuevo, que es bueno, y el olor a libro usado, que es todavía mejor". Y seguramente, si hubiera vivido más años, quizá, hubiera estado tentado a escribir una nueva distopía, parecida a su antiguo y aclamado
Fahrenheit 451 que escribió durante la Guerra Fría.
El autor que cambió el curso de la literatura norteamericana, nos deja un gran legado; una vida defendiendo las bibliotecas, una vida escribiendo. Casi 600 cuentos y 30 libros en los que avistaba futuros peligros y señalaba posibles amenazas que, todavía, afectan directamente a una sociedad que vive en un planeta demasiado frágil.