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Antonio Ortuño gana el Premio Ribera del Duero en su quinta edición.

Ana Belén Martínez y Javier González escriben sobre un premio que es la esperanza de la narrativa breve y que en esta ocasión ha obtenido Ortuño por su libro de relatos "La vaga ambición".

El vino, que siempre anda buscando un buen maridaje, lo ha encontrado en la literatura con el Premio Ribera del Duero, convocado desde hace diez años por esta denominación de origen en colaboración con la editorial Páginas de Espuma. Con una dotación de cincuenta mil euros, es el galardón literario más importante en lengua española de los que se dedican al relato, un género que también anda buscando caminos, “no porque el relato atraviese una crisis entre los autores, sino porque los editores no le brindan la oportunidad”, en palabras del escritor Antonio Ortuño (México 1976), ganador de la quinta edición del premio con su obra La vaga ambición. Este libro nació “como el resultado de un juego: armar una colección de relatos que pudiera ser leída como un conjunto, relatos dotados con una serie de lazos que enriquecen su lectura individual”.

El jurado, que en esta quinta edición ha estado presidido por la escritora Almudena Grandes, ha contado con la participación de otras figuras literarias como Juan Bonilla y Sara Mesa, así como el director de la editorial Páginas de Espuma, Juan Casamayor, y Enrique Pascual, Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero. El jurado encuentra ciertos manifiestos de la escritura que funcionan como hilo conductor que hilvana los seis relatos que componen La vaga ambición, “pero no se trata de un ideario articulado, sino de ciertos enfoques casi más emocionales que teóricos”, según el autor, y consideran admirable que esté escrito “con una voz que consigue la proeza contemporánea de divertir y conmover”, en unas palabras de Almudena Grandes que secundaron el resto de los miembros. Asimismo, el relato autobiográfico está entreverado en toda la obra, “el libro más personal, de lejos”, según él propio Ortuño reconoce. El autor aprovecha episodios de su vida y los pasa por el tamiz de la literatura para convertirlos en ficción narrativa bajo la mirada de su álter ego Antonio Murray, “un escritor que sobrevive en las zonas prosaicas y vulgares del oficio, pero que vislumbra más allá de ese horizonte plano”.

Juan Casamayor destaca la relevancia del Premio Ribera del Duero como el concurso referente para los autores de relato en todo el mundo y que en la denominación de origen han encontrado al mejor de los socios posibles. A esta edición se han presentado ochocientos cuarenta y cinco textos firmados por autores de treinta y seis países, más de la mitad son extranjeros.

La vaga ambición, el libro ganador, se publicará en España y más allá de sus fronteras, lo que demuestra el prestigio y la consolidación internacional de este premio para el género del relato.

 

Fotografía: Daniel Mordzinski.


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Redacción de Ámbito Cultural

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