Críticas

“Cada noche, cada noche”, de Lola López Mondéjar.

Almudena Sánchez
Escrito por Almudena Sánchez

¿Vivió realmente Dolores Haze (Lolita) una apasionante historia de amor? Es lo que se pregunta Lola López Mondéjar en su novela Cada noche, cada noche (Siruela, 2016), cuando su protagonista, Dolores Schiller, que resulta ser la hija de Dolores Haze, recibe los diarios de su madre. Casi todas las sinopsis del libro de Lolita de Nabokov —o todas— describen la relación de Lolita y Humbert Humbert como una de las mayores aventuras amorosas de todos los tiempos y sin embargo —remarca López Mondéjar en una entrevista— era necesaria “una nueva lectura del libro que apuntara en otra dirección, porque lo que está pasando ahí es una abuso, una historia de una sexualidad machista y de dominio cuyo fin es enmudecer a la niña, a la que se demoniza y culpa del deseo sexual de Humbert Humbert”.

Así, en la obra de López Mondéjar encontramos un nuevo punto de vista que rompe con la tradición literaria de lo que se piensa sobre Lolita. Su novela, de hecho, se titula Cada noche, cada noche porque es de los pocos momentos (quizá el único en la obra original de Nabokov) en el que se representa el dolor de Lolita: “(…) y sus sollozos en la noche —cada noche, cada noche— no bien me fingía dormido”.

Cabe decir, tanto por la temática como por el uso del lenguaje y la tensión narrativa, que Cada noche, cada noche es una novela ambiciosa. No sólo redefine y completa a la nínfula de Nabokov; también la moderniza, le da voz para que podamos ver a aquella Lolita que lloraba y lloraba. Dolores Schiller, la creación de López Mondéjar, es una mujer libre, autónoma —curiosamente asexual—, inteligente, interesada por el conocimiento y valiente, lo que hace muy interesante la contraposición entre madre e hija. Cada noche, cada noche, además de tratar la idea brillante de la que ya hemos hablado, aborda asuntos tan espinosos como la enfermedad, la pérdida, la muerte (“Morir es la aniquilación del yo. Pero ¿quién soy yo? ¿Quién he sido? Soy Dolores Schiller, la hija —o muerta— de Lolita. Un engendro mixto. Eccehomo. He aquí el hombre. ¿Y la mujer? ¿Dónde está la mujer?”) de manera magistral. Se palpa y se siente el desgaste y la desolación de Dolores Schiller a lo largo de la novela, pero también su curiosidad, su afán detectivesco por descubrir algo más sobre la figura de Humbert Humbert.

Y es que López Mondéjar construye un artefacto narrativo que tiene varias capas, en el que se van intercalando diarios, reflexiones sobre la enfermedad, la escritura (“Mi vida no es otra cosa que palabras. (…) Cada día que pasa me convierto más en tinta”) con un estilo admirable, reflexivo y tajante a la vez, que nos abre los ojos hacia un feminismo indispensable y nos hace ver la historia (real) y terrorífica de Lolita de Nabokov: “Han hecho imágenes que Nabokov deploraba. El guión de la película de Stanley Kubrick es suyo, pero duraba ocho horas y al recortarlo cambiaron totalmente la dirección de la película: Lolita se muestra como una niña enormemente seductora junto a un hombre que cae en su influjo. Nabokov discutió incluso que no fuera Sue Lyon la protagonista, él quería una niña mucho más pequeña, para que se viera el horror de lo que le estaba pasando, pero Hollywood no quiso saber nada de eso y construyó la película de Kubrick”, afirma López Mondéjar en otra entrevista.

Aparte del tema-denuncia de la novela, que reluce por sí solo y que constituye un gran homenaje a la obra de Nabokov, es remarcable la sutileza de López Mondéjar para hablar de emociones y sentimientos. Al final, su novela es una especie de catálogo de ideas sobre el comportamiento y la condición humana. Y sobre las mujeres: sus dudas, sus temores, su lucha y su papel en la sociedad. Ojalá se escribieran más novelas así.


Cada noche, cada noche

Cada noche, cada noche
Autor: Lola López Mondéjar
Editorial: Siruela
Páginas: 196
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Sobre el autor

Almudena Sánchez

Almudena Sánchez

(Palma de Mallorca, 1985) es licenciada en periodismo. Colabora habitualmente en medios culturales realizando reseñas y entrevistas. En 2013, fue seleccionada en Bajo treinta. Antología de nueva narrativa española. (Salto de Página). La acústica de los iglús (Caballo de Troya, 2016) es su primer libro.

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