Entrevistas

“Dear Patagonia”

Jorge Gonzalez - Dear Patagonia

A.C.: En tus primeras obras (Hard Story, Hate Jazz) trabajas en colaboración con Horacio Altuna al guión, pero tras tu obra Fuelle, te lanzas a escribir tus propias historias. ¿Qué fue lo qué te motivó a dar ese paso?

No tengo el recuerdo de haber sentido algo concreto o de haberlo visto venir desde lejos. Tenía un cuaderno con anotaciones sobre el Tango y oraciones perdidas que iban contando vivencias personales en Argentina y España. Me puse a escribir el guión con más “disciplina” mientras estaba de viaje en México y me pareció que todo salía naturalmente o al menos no me costaba cuando años atrás intentaba hacerlo. De alguna manera había encontrado un camino para organizar mis ideas y sensaciones…y además me lo creía, no había autocensura y autoboicot. Imagino que tendrá que ver con la acumulación de años, lo leído, el haber trabajado con Horacio Altuna en Hard Story y Hate Jazz y con Carlos Jorge en Mendigo… y con el quitarle importancia a la “importancia de opinar”.

A.C.: En Fueye tratas temas como la inmigración a la Argentina de principios de siglo y en Dear Patagonia, tu obra más reciente publicada por Sins Entido, pareces tener una cierta continuidad. Me da la sensación de que el tema del movimiento de las personas, lo inadaptado, la búsqueda del lugar parece obsesionarte. Siendo como eres, un argentino en Madrid, ¿puede ser que reflejes tus propias inquietudes?

Todo lo que hacemos es autobiográfico. Puede estar disfrazado de mil maneras pero siempre estamos allí como somos, con toda nuestra multitud de yoes, lo que puede verse a simple vista y lo que no, ruidos, olores y atmósferas personales que no pueden explicarse o ajustarlas a un sentido. Dicen que el arte es para saber de uno y para que te quieran. La huída que ofrece me viene bien a mí.

A.C.: Dear Patagonia lo componen un mosaico de historias entrecruzadas de distintos personajes. Cuentas con la colaboración de Altuna, Alejandro Aguado y Hernán González, pero el primer tercio de novela lo compones tú sólo. Me gusta mucho la historia que inicias tú, aunque me da la sensación de que no la terminas, la dejas muy abierta. En algunos momentos me sentí muy frustrada por no ver cómo continuaban los personajes. Me dejaste a medias. ¿Pretendías desde el principio esa ruptura? ¿Qué buscas al plantear de esa forma la trama? Y entrando un poco más en materia ¿Cómo te planteas el proceso del guión?

Me gustaría saber cuáles son exactamente los momentos y personajes que te parecen abiertos o te frustran. Si bien hay unos capítulos en los que Hernán González ha realizado los guiones, también Alejandro Aguado y algunas páginas por Horacio Altuna, en su mayoría están trabajados en conjunto, asociados a lo que escribí yo y unidas por pequeños detalles y “pinceladas”. Su aporte hizo que el libro ganase en complejidad. De todas maneras, si hay historias o personajes que quedan abiertos en el tiempo es por una decisión personal. No me interesan especialmente las historias que “cierran”, sino los huecos. También hay elipsis prolongadas entre los capítulos y es cierto que pueden generar desconcierto o incomodidad pero a mí me interesan más esas sensaciones no cerradas ni justificadas. También está el hecho de que quería que la Patagonia tuviera una atmósfera misteriosa y desamparada, quizás esto tenga que ver con alguna de esas decisiones.

Mi manera de trabajar es bastante caótica. Si bien hay una línea que está casi siempre presente desde el comienzo, día a día y durante años se va transformando y todo puede llegar a ser modificado. La aparición del color también puede generar cambios o nuevas páginas. Los diálogos siempre los dejo hacia el final, tengo anotaciones pero la decisión final se hace cuando ya tengo todas las páginas sobre la mesa. Allí voy puliendo e incluso ordenando, montando y cambiando de orden las páginas.

A.C.: Otro de los temas que tratas en Dear Patagonia son los indígenas. Aunque muy de pasada, denuncias el trato racista y los abusos por parte del pueblo argentino a los Onas. ¿Tenías la intención de exponer los hechos a un público que apenas sabe nada de las barbaridades que se cometieron con los pueblos autóctonos? También me da la sensación de que querías contar la historia siendo muy crítico con la corrupción, pero en cierto modo también muy objetivo, ¿intentas no dar una opinión moral sobre el tema o me equivoco?

Quería hablar sobre la Patagonia, acerca de su respiración. Acercarme a lo que pasó es fundamental, como ese espacio inmenso fue pervirtiéndose con el paso del tiempo. Si bien necesitaba contar lo sucedido, me hacía ruido “moralizar” desde un lugar de “juez” como si todo aquello hubiese pasado ayer mismo. El europeo y la clase dirigente argentina en esa época solían moverse de esa manera y puedo llegar a entender sus actos absorbidos por la ambición y su miedo al extraño. Tampoco me gusta moverme en los “lugares comunes” y hay mucho escrito sobre ello y mejor de lo que yo pueda presentar. Hoy en día me parece importante comprender que algo así no debería ocurrir aunque vemos a diario que eso no sucede, el avallasamiento contra la gente de distintas culturas sigue existiendo, o bien a través de la guerra o también a través del sometimiento cultural y económico.

A.C.: Lo bueno de Dear Patagonia es que al tratar varias generaciones, puedes adentrarte también en el tema de la inmigración nazi. ¿Cómo surge la idea de crear ese personaje, un documentalista alemán, que tras la segunda guerra mundial huye a sudamérica y descubre a los indígenas de los que curiosamente, y a pesar de su ideología, se enamora?

Parece ser que hubo un desembarco de alemanes nazis en la Patagonia (también en otras provincias de Argentina y países vecinos). Allí hubo otro desplazamiento, en este caso la visita de los nazis a mi país… y me vino bien para la ficción. Uno de ellos, en un terreno desconocido que lo mueve profundamente y lo transforma, su verdad se ve cuestionada. El choque con lo nuevo produce cambios para siempre. Imagino que su personalidad se habrá hecho más compleja y contradictoria, más rica.

A.C.: En la obra se aprecia una preocupación por generar atmósferas. Juegas con los lápices y las texturas para crear esas ambientaciones grises y opresivas. ¿Hasta qué punto se trata de profundizar en la narración y hasta dónde por cuestión de estilo? ¿Por qué de alguna manera desde Fueye realizas esta ruptura de estilo con respecto a tus anteriores obras? ¿Te encuentras en una época de experimentación?

Todo tiene una intención narrativa… Me gusta trabajar con todas las herramientasque tenga a mano: El dibujo, el color y la escritura…, y todo cambio que puedas ver con respecto a trabajos anteriores seguramente sea por la natural suma de oficio y mis ganas de jugar.

A.C.: El final de tus obras siempre hablas del inicio de tu proceso documental. En esa caída a la realidad en la que tratas el proceso creativo, narras dando más importancia a los juegos ilustrados, las narraciones pausadas y dibujos muy abocetados, para caer rendido a la libertad gráfica absoluta. ¿Por qué en tus finales siempre introduces una ruptura tan grande en la narración? ¿Por qué crees que es importante dar a conocer tu proceso con respecto al proyecto?

Trabajo por asociación. Una parte ficcionada asociada a una parte más “documentalista”. Me gusta ese choque de distintos recursos e intenciones narrativas. Necesito contar cosas que tengan que ver con una realidad tangible y documentada, que se cuente en un código como puede ser el del “cuaderno de viajes”. El contraste que se produce entre las partes del libro me parece interesante. Los dibujos y la escritura están hechos de una manera para nada organizada y tiene que ver con otra manera mía de trabajar que es más inmediata y con ningún interés en organizarla en viñetas, algo más “pintado” y rápido. Creo que los personajes no pueden hablar entre ellos sabiéndose ya parte de la historia, viéndose con objetividad y distancia, eso lo da el tiempo. Los personajes de toda la primera parte hablan desde el presente. El último capítulo es una mirada más “objetiva” sobre un hecho histórico a través de una experiencia real que le ocurrió a Alejandro Aguado y en la que aparece, por ejemplo, su abuela Isabel quien está presente en toda las partes de ficción.

A.C.: Al ser un mosaico de temas, ¿has echado de menos tratar algún tema en profundidad?

Habría que definir primero “profundidad”. Creo que hay varias capas y que cada lector llegará a los niveles de lectura que pueda llegar…

A.C.: Es evidente que en España no se puede vivir de las historietas. Muchos dibujantes buscan alternativas que tú mismo probaste: lanzarse al mercado francés, por ejemplo. Pero si no me equivoco, Dear Patagonia cobra vida gracias a una subvención que ganaste en la Fundación Arte y Derecho. ¿Crees que esos son los caminos para la creación en España? Me imagino que sin ese tipo de ayuda Dear Patagonia no hubiera sido posible por la inmensidad de trabajo que supone.

La Fundación de Arte y Derecho me dio algo de dinero pero ya el proyecto estaba firmado con los franceses y al mismo tiempo lo fue con España. No fue mucho pero si ayudó a que el conjunto de la obra haya sido más viable desde el punto de vista económico. De todas maneras creo que lo hubiera hecho igual, solamente que me hubiera tomado un año más en acabar. La necesidad de contar algo finalmente vence a cualquier economía y termina cristalizándose.

A.C.: ¿Por qué escogiste eltítulo Dear Patagonia?

Me gusta como suenan las dos lenguas juntas…y puede ser que tenga que ver con lo que te comentaba acerca de un espacio pervertido.

A.C.: ¿El futuro del cómic pasa por la adaptación a estos medios? ¿Cuál crees que es el futuro de la edición de cómic? ¿Y del autor?

Yo me subo a todos los barcos para llegar a la mayor cantidad de gente posible y también para que económicamente rinda. No sé cuál es el futuro, me iré adaptando a lo que vaya presentándose. La nueva tecnología está abriendo una posibilidad de variación de la lectura y del contenido. Pueden complementarse con el resto de ingredientes audiovisuales y que se transforme en algo distinto, una nueva manera de libro. Con los chicos de www.proyectoego.es fue lo que tuvimos en cuenta a la hora de convertir a Dear Patagonia en una App. El futuro de la edición de cómics…el autor y el resto de integrantes de esta industria (editor, librero y lector) tendrán que reflexionar acerca del sitio que ocupan, tendrán que renovarse, adaptarse, reunirse o desaparecer…porque así no puede sostenerse más, no tiene mucho sentido. Hoy en día cada autor tiene en su mano la oportunidad de eliminar intermediarios y de llegar más barato y directamente al lector, eso sí es una realidad, algo que está sucediendo.


Jorge González

Jorge González (1970, Argentina) En 2008 gana el primer premio Sinsentido de cómic por su obra "Fueye". Acaba de publicar Dear Patagonia (Ed. Sinsentido), un trabajo en el que demuestra su madurez gráfica a través de una historia fragmentada que envuelve al lector y le transportará a la Patagonia más recóndita.

Dear Patagonia

Dear Patagonia
Autor: Jorge Gonzalez
Editorial: Sin Sentido
Páginas: 280
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Redacción de Ámbito Cultural

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