Críticas

“El amante alemán”, de Julián Martínez Gómez.

Carlos Barea reseña el nuevo trabajo de Julián Martínez Gómez, su primera incursión en la novela y de la mano de Dos Bigotes.

Carlos Barea
Escrito por Carlos Barea

La editorial Dos Bigotes se embarca una vez más en un proyecto tan osado como interesante: la primera novela de un artista multidisciplinar que se niega a renunciar a ninguna de sus diversas inclinaciones artísticas.

Su título es El amante alemán y su autor, Julián Martínez Gómez (La Habana, 1985), podría considerarse un hombre orquesta: ha dirigido un documental, es actor –de cine, teatro y televisión–, es poeta bilingüe y ha hecho sus pinitos en el relato. Con esta novela pone en práctica todo lo aprendido y en vez de caer en el barroquismo usando una gran cantidad de recursos narrativos, consigue todo lo contrario: construir una narración bastante amena que se devora rápidamente.

El protagonista es Julio, un joven cubano afincado en Madrid que viaja después de cinco años a su tierra natal para visitar a su familia. En el viaje de vuelta conoce a Sebastian, un berlinés que también vive en Madrid y con el que comienza una relación sentimental. La sombra del pasado, que oprime a ambos protagonistas, lleva a Julio a viajar a Berlín de la mano de su pareja, siguiendo los pasos de su difunto padre en la Alemania de los años ochenta.

El secreto de El amante alemán para no caer en la profusión, por más que utilice todos los lenguajes posibles, quizá se encuentre en una estructura parecida a una instalación artística, en la que los diferentes elementos interactúan entre ellos sin estorbarse. O dicho de otra forma: el autor es capaz de narrar una fiesta en casa con canciones de La Sirenita con una prosa formal y, al mismo tiempo, estructurarla al final del capítulo como una secuencia de guión, con encabezado y la letra de la canción (en español y en alemán) incluidos.

El trasvase entre cine y literatura es, de hecho, bastante recurrente. La escena coral que abre la novela parece estar contada desde un plano secuencia. O el relato de un accidente de avión transmite la sensación de ser un frame congelado donde todo se detiene para ser descrito con lujo de detalles. Este estilo cinematográfico tiene un significado pleno, ya que Julio piensa que hay momentos que «deberían ser grabados para el cine». El uso de los distintos soportes narrativos –las imágenes, el diario personal, el guión de cine, los mensajes de texto, las cartas– junto a la confección de un lenguaje a medio camino entre la prosa y la poesía confieren, además, un cierto aire de ensoñación.

Por otro lado, la dimensión epistolar de algunos capítulos evoca, en cierta manera, a El invitado amargo (Anagrama, 2014), de Vicente Molina Foix y Luis Cremades. No deja de ser curioso que además este último aparezca en los agradecimientos por haber realizado una revisión del manuscrito, haciendo sospechar que quizá haya podido dejar huella de su gran maestría a la hora de abordar el manejo de misivas.

En definitiva, Julián Martínez Gómez se adentra en el intrincado mundo de la novela construyendo una historia de amor sin grandes sobresaltos a nivel argumental, pero con una ejecución impecable. Él mismo, en una de las declaraciones más sinceras de la novela, revela sus intenciones: «Quien ha tenido la suerte de crear algo bueno y hermoso, tendrá la fortuna de la resurrección en ese eco que hace que resistan los nombres al paso del tiempo». Es demasiado pronto para adivinar si su nombre pasará a la posteridad, pero lo que es seguro es que El amante alemán persigue ese objetivo a través de unos retratos corales más que acertados y una poética que afila las palabras para lanzarlas, certeras y sin piedad, al centro del corazón.


El amante alemán

El amante alemán
Autor: Julián Martínez Gómez
Editorial: Dos Bigotes
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Sobre el autor

Carlos Barea

Carlos Barea

Carlos Barea (Granada, 1987) ha estudiado Audiovisuales y ha trabajado en diferentes televisiones como técnico y ayudante de dirección. Cuando se cansó de utilizar imágenes en movimiento estudió Publicidad y Relaciones Públicas dedicándose al campo de los estudios de mercado y las relaciones con los medios. Cuando se aburrió de persuadir mentes estudió un máster de Escritura Creativa y colaboró en diferentes medios digitales hablando sobre temas LGTBI, literatura y cine. A día de hoy su objetivo principal es aprender a manipular las palabras para conquistar el Mundo.

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