Críticas

“El entusiasmo”, de Remedios Zafra.

Daniel Baudot
Escrito por Daniel Baudot

Si Platón estuviera vivo, contrataría becarios para escribir su Fedro: entusiastas en un desierto de precariedad a los que hubiera pagado simbólicamente bajo la promesa de un futuro –paradójicamente–prometedor. En este diálogo, Platón disertaba sobre entusiasmo en su era; en El entusiasmo: Precariedad y trabajo creativo en la era digital (Anagrama, 2017), la profesora y escritora Remedios Zafra (Zuheros, 1973) lo disecciona en el marco neoliberal del siglo XXI.

Reseñar un premio Anagrama de ensayo en quinientas palabras es disparar un hombre-bala al camarote de los hermanos Marx. Por suerte soy un entusiasta. O más bien por desgracia, pues todo trabajo creativo aquí aparece ligado indisolublemente a la precariedad.

El entusiasta de nuestra época es un ser hiperconectado que sueña con profesionalizar su vocación recorriendo un camino de baldosas amarillas en el que poco a poco brota el río Aqueronte. Una travesía en la que el mismo ejercicio de su práctica creativa, sea cual sea, será considerado pago suficiente, junto con las ilusorias sensaciones de visibilidad y de construir un futuro estable (por otro lado, continuamente pospuesto).

Este es el caso de Sibila, una mujer cuya historia nos acompaña durante toda la obra, ejemplo y encarnación de lo que sucede con los entusiastas de hoy en día. El género del personaje es de gran utilidad para ilustrar cómo el hecho de ser mujer es un elemento taxativo a la hora de erigir modelos de precariedad muy concretos que arrastran prejuicios y estereotipos.

Pero la crítica de Zafra no se agota en la mercantilización del entusiasmo. Paralelamente, la vida online y la hiperconectividad han generado prácticas creativas en las que ya no “hablan unos pocos y muchos escuchan”, sino que “todos hablamos y creamos para todos”. En esta línea, la autora analiza cómo la vida virtual y la cultura-red han reconfigurado ámbitos como el espacio, el cuerpo o incluso el deseo, convirtiendo las pantallas en mediación de lo inmediato.

El entusiasmo no es un ensayo a la antigua: un tono marcadamente poético y un aire (cuando no un vendaval) de manifiesto político impulsan el texto desde la primera mayúscula hasta el último punto. Da la sensación de que a la autora no le basta con la crítica, sino que también la traduce en praxis. Critica cómo el ámbito académico clasifica los saberes dotando de más importancia al “cómo se dice” que al “qué se dice” (primando la forma sobre el contenido), y por ello equipara el saber que transmite su texto con la misma forma de transmitirlo, de manera que sea imposible exponerse de otra forma si se aspira a comprenderlo en su totalidad.

El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital es irritante. Lo es porque da la sensación de que la autora estuviera vigilando nuestra lectura; porque parece que en cualquier momento sus páginas se convertirán en espejos y despertaremos. Pero también lo es porque incita a reflexionar, porque punza y arrastra a quien haya decidido sumergirse contracorriente. A quien espera y pospone su vida con la esperanza de cumplir un sueño o a quien, por el contrario, lo hace con la esperanza de que su entusiasmo se acabe de una vez.


El entusiasmo

El entusiasmo
Autor: Remedios Zafra
Editorial: Anagrama
Páginas: 264
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Sobre el autor

Daniel Baudot

Daniel Baudot

(Madrid, 1992). Estudió Filosofía en la UAM y un Máster en Escritura Creativa en Hotel Kafka. Se ha formado también en corrección y elaboración de informes de lectura. Ha publicado en antologías de concursos literarios tanto de microrrelato como de relato y su poesía ha aparecido en varios medios impresos y online.

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