Críticas

“El yeti”, de Rébecca Dautremer y Taï- Marc Le Thanh.

Reseñamos el último trabajo ilustrado de Rébecca Dautremer con texto de Taï- Marc Le Thanh, una fábula intimista sobre las obsesiones.

Cristina Fernández

Grandes historias de la literatura nos han hablado de cómo la obsesión pueden definir nuestras vidas. Algunas, incluso, resultan mortales. Emma Bovary entregó su último suspiro a la imagen enfermiza que se había creado en torno al ideal romántico. El capitán Ahab de Moby Dick dedicó su vida a una persecución suicida contra una ballena blanca que había dejado de ser cetáceo para encarnar el mal que habita la Tierra. Somos en gran medida esos fantasmas que dejamos que nos sigan.

El yeti, el último trabajo gráfico de Rébecca Dautremer con texto de Taï- Marc Le Thanh, supone un libro ambicioso y singular que continúa, salvando las distancias, esta estela. En este caso una pasión desbordada hacia el citado ser mitológico. La historia es solo el discurso de un personaje: una protagonista que vive obsesionada por el monstruo del Himalaya. Este personaje principal solo se entiende a través del pensamiento recurrente que tiene desde siempre: encontrarle. Piensa en él desde que era pequeña. En cómo sería, cómo se dirigiría a él, en el color de su pelaje… Es tal su obsesión que decide salir a encontrarlo. Ese viaje –interior y exterior–compone la historia de El yeti.

El álbum sorprende y maravilla por su gran formato. Publicado dentro de la colección ilustrada de Edelvives, las  dismensiones del mismo permiten al lector sumergirse por completo de ese halo de  reflexión que demanda la historia. Gracias también, en gran medida, al el trabajo gráfico que reviste de un carácter onírico y fantástico mayor al álbum. El texto de Le Thanh es vago e impreciso, sin descripciones ni diálogos, brindando al lector un sinfín de posibles lecturas. La narración, como el viaje, transcurre  a través del monólogo interior de alguien que, como decimos, se entiende tan solo  a través de esa obsesión. El texto pone el foco en el personaje. Lo que ella ve, lo que ella piensa, lo que ella cree. Siempre con el yeti como medida de todo.

Mientras, la imagen le traiciona. Establece un juego, permitiendo al lector salir afuera, contemplar con mayor distancia, sorprenderse y ampliar el libro exponencialmente. Vemos cómo mientras ella viaja hasta los confines del mundo para descubrir al yeti, el monstruo aparece  cada instante a su lado. En la cama, en el autobús, sentado junto a ella en los cafés. Porque las obsesiones no nos dejan nunca. O será, quizá, que la ofuscación no nos permite ver lo que tenemos justo enfrente.

Una historia reflexiva e intimista que no parece terminarse nunca. ¿Hemos asistido realmente a un viaje de búsqueda y hallazgo? ¿Logramos encontrar nuestros monstruos siempre al final del viaje?  ¿Solo poniendo distancia conseguimos ver realmente? Juzguen ustedes mismos tras su deliciosa  lectura.


El yeti

Autor: Rébecca Dautremer y Taï-Marc Le Thanh
Editorial: Edelvives
Páginas: 40

 

Sobre el autor

Cristina Fernández

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