Entrevistas

Entrevista a Javier Moro. Ganador del Premio Primavera 2018

Entrevistamos a Javier Moro, quien nos habla de su novela Mi Pecado, Premio Primavera de Novela 2018, que conceden Espasa y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, por su historia sobre la actriz Conchita Montenegro.

¿Por qué Conchita Montenegro es tan desconocida?

Porque ella ella lo quiso así. Fue su voluntad retirarse de la vida social, de la vida mundana, de la fama… y ella tuvo una relación conflictiva con su pasado.

Lo que pasa es que si realmente contesto esa pregunta voy a destripar el final del libro. No puedo decir mucho más.

Leslie Howard era muy parecido a Ashley Wilkes, su personaje de Lo que el viento se llevó, ¿Conchita tenía algo de Escarlata?

Conchita si tiene algo de Escarlata: ¡Claro que sí! Y eso es la parte central del libro, porque en el fondo, es la historia de amor entre una chica muy muy joven y un señor maduro, que estaba casado, tenía hijos, y es como digamosel contrario de Lolita. Está contado desde el punto de vista de ella, de Conchita Montenegro, porque siempre hasta entonces la literatura esta historia había sido contada desde el punto de vista del hombre y me costó mucho encontrar ejemplos.

Me costó mucho al principio, cuando estaba investigando el libro dar con historias así, con ese desequilibrio tan grande, contadas desde el punto de vista de la de la mujer; y es porque en el fondo la mujer no contaba su historia. Eso me lo dijo Soledad Puértolas un día intentando encontrar historias que contasen un poco la misma situación, siempre desde el punto de vista de la mujer. ¡Pues no! No era fácil.

Se hacen muchas películas basadas en novelas. ¿Es difícil escribir una novela sobre el mundo del cine?

Pues no creo, no. A mí no me ha resultado difícil. Primero porque yo he vivido en Hollywood cinco años y conocía un poco el percal, y segundo, porque las anécdotas de la gente de cine son muy interesantes. Como es un trabajo tan inseguro, como es un trabajo donde muchas veces no es el talento lo que hace que triunfe sino otras coordenadas, pues hace que la gente viva unas vidas muy originales y en algunos casos escandalosas; está trufada de escándalos la vida de todas las comunidades de cine, yo creo.

¿En qué se parece y en qué se diferencia el Hollywood de ahora y el de los años 30?

Lo que me ha gustado mucho descubrir, y lo que me ha sorprendido, es que la esencia es la misma: es la esencia de Hollywood. No ha cambiado desde que existe Hollywood.

¿Qué es Hollywood? En el fondo es la fábrica del mundo donde se se crean y se construyen los mitos, las historias, las leyendas y el tipo de personajes que luego se van a popularizar en todo el mundo. Porque es que Hollywood llega hasta la remota aldea de la isla de Ceilán, donde verás un cartel con la última película de Hollywood. Hollywood llega absolutamente a todo el mundo. El poder de influencia de Hollywood en la cultura mundial, en nuestras costumbres, en nuestros hábitos, en nuestra manera de vestir en nuestra manera de ser, de actuar, es enorme y lo ha sido desde el principio: desde que aquellos genios emigrasen a la costa oeste de California. Entre ellos estaba Chaplin, pero había muchos más, Louis B. Meyer, David O’Selznick… y montaron una industria que hoy sigue siendo la industria que manda en el mundo sobre muchos aspectos de nuestras vidas.

Anita Delgado, Sonia Ghandi, Isabel Zendal, ¿Qué te dan los personajes femeninos?

Yo no busco personajes femeninos. Yo busco buenas historias, que para mí es lo más difícil de conseguir, porque yo necesito escribir sobre historias que hayan sucedido: son mi báculo para poder escribir. Yo soy incapaz de inventar una historia completamente de la nada. Entonces, encontrar una buena historia es muy difícil; y si la encuentras, a mí me da igual que el personaje principal sea masculino o femenino.

En el caso de El imperio eres tú, una novela con la que gané el Planeta, el personaje principal era el emperador de Brasil; en una historia como Flor de piel donde Isabel Zendal es quizá la protagonista hay un personaje masculino muy potente que es el Doctor Balmis. Quiero decir que no importa el sexo del protagonista, importa que sea un buen personaje, importa que los secundarios también sean buenos personajes; personajes con sus contradicciones, personajes interesantes, personajes a los que te puedes agarrar bien y que puedas sobre todo recrear con veracidad para que el público se los crea.

O sea, se trata de insuflar vida a personajes que han vivido en el pasado. Resucitarlos de una manera de carne y hueso, para que te lo creas.

¿Te inspiran más los escenarios exóticos o glamurosos que la cotidianeidad?

Es verdad que me hace gracia lo excéntrico porque me divierto: describir el universo de los marajás en Pasión india fue muy divertido, porque eran muy divertidos; como también en Mi pecado describir la moralidad de la gente de Hollywood me ha parecido muy divertido, porque es algo que no te topas todos los días, pero tampoco diría yo que es una condición para escribir una historia.

Vuelvo a lo de siempre, si la historia es buena, todo el resto da un poco igual: que el personaje sea chico o chica, que sean excéntricos o no, que el decorado sea el que sea. La prioridad es eso, una buena historia, que es lo que quiere el público y lo que yo quiero escribir, porque estoy viviendo tres años con los personajes y mejor que me guste el tema porque si no, imaginate tu la tortura que sería esto.

Has tardado 12 meses en escribir esta novela ¿Es mucho o poco para tus estándares habituales? ¿Cómo es tu rutina de escritor?

Suele ser lo que tardo, entre 12-15 meses; depende ya de lo larga que pueda ser la historia. Pero yo ahí, en la época de escritura, tengo una rutina muy monjil, porque si no te sale el libro. Te despiertas muy pronto por la mañana, que es cuando yo estoy más fresquito y puedo trabajar más. Ahí cada maestrillo tiene su librillo.

Los hay que sólo pueden escribir borrachos o fumados a las tres de la mañana… yo no puedo. Yo tiene que ser muy pronto por la mañana y las tres primeras horas son donde más doy de sí porque yo creo que es cuando tienes el cerebro más descansado; y luego a medida que pasa el día te vas cansando y ya por la tarde no puedo escribir nada nuevo: por la tarde lo que hago es corregir lo escrito por la mañana y preparar la cabeza para el día siguiente por la mañana volver.

Y procuro no interrumpir nunca esa rutina, de hecho me cuesta los fines de semana. Tengo que estar con los niños y me cuesta cortar porque el lunes el esfuerzo de volver a meter todo esto en la cabeza es más duro, porque realmente una novela es un ejercicio de concentración muy intensa en un largo plazo de tiempo, por eso acabas agotado y la cantidad es que estoy agotado pues es verdad pero lo que te agota es la concentración. Entonces interrumpirla y volver a arrancar eso es como querer parar de fumar y empezar otra vez y volver a parar: cada vez cuesta más, pero ¡claro! tampoco puedesdejar a los niños solos durante toda la escritura del libro.

Sobre el autor, Javier Moro

Escritor madrileño nacido en 1955. Obtuvo el Premio Planeta 2011 con El imperio eres tú y el Premio Primavera 2018 por Mi pecado. Trabajó varios años como guionista en Hollywood con actores como Ridley Scott. Es autor de varias novelas, entres las que destacan Senderos de libertad, El pie de Jaipur y Era medianoche en Bhopal (Planeta, 2001).

Sobre el autor

Redacción de Ámbito Cultural

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