Entrevistas

Entrevista a Begoña Huertas “Una noche en Amalfi”

El Fiordo de Furore se abre al mar como un tajo profundo. A estas horas de la tarde la luz lo está abandonando y en sus profundidades crece una sombra. Llegar a Amalfi en ferry no ha sido nada fácil y hace un calor torpe y tramposo más aún si tenemos en cuenta los cientos de empinados escalones que he de descender para llegar a la cafetería de abajo. Los desciendo con la imagen de una caída repentina. La cafetería está incrustada en una de las paredes de roca que cercan el conjunto. En él he quedado para hablar con Begoña Huertas sobre “Una noche en Amalfi”, su última novela, pero al llegar, las mesas de la terraza se encuentran desiertas y no parece haber nadie más que un lacónico camarero que me sonríe con expresión siniestra. El mar golpea de fondo contra las rocas. Me pregunto si, como la Lidia de su novela, quizá Begoña también ha desaparecido en esta isla escarpada. Pero no, Begoña está al fondo de la terraza, un tanto escondida en las sombras que uno de los toldos blancos del bar arroja sobre una mesita de madera. Me espera con una buena botella de vino tinto.

Guillermo Aguirre: Empecemos por el lugar. Sin duda Amalfi es un sitio que pertenece a tu biografía particular. Quisiera saber cómo un elemento de la biografía particular de un autor se convierte en lugar para una trama de ficción. ¿Podrías haber escrito la trama de Una noche en Amalfi en un lugar diferente a este?

Begoña Huertas: Mi primera reacción es contestar “¡NO!, no hubiera podido ambientarlo en ningún otro sitio”. Pero lo cierto es que sí, que la trama podría desarrollarse en cualquier parte. Cualquier escenario, trabajado literariamente (haciéndolo opresivo, confuso, cambiante…), hubiera valido. En este caso no hubo elección a priori, no hubo elección consciente: el argumento vino con la imagen de la costa amalfitana -lugar donde había ido de vacaciones ese año- como telón de fondo.

G.A: Hace tres años leí En el fondo. De En el fondo a esta Noche en Amalfise percibe un cambio de estilo, de un lenguaje reposado y digresivo a un tono conciso y rápido pero ambas no dejan de ser novelas de cierta investigación formal: ¿Eres una autora de novelas diferentes? ¿Una autora que disfruta con la investigación formal en los géneros y estilos?

B.H: Nunca hubiera pensado eso de mí, pero ahora que lo dices… Sí, claro que soy consciente de la enorme diferencia de estilo entre esta novela y la anterior. Fue algo buscado en ambos casos (¡parece que hablo de hijos!). En la anterior necesitaba una voz que se interrogara sobre todo lo que veía y en ésta, por el contrario, el narrador se mantiene a raya, cero digresiones. Pero es que cada texto, como tú dices, pedía un enfoque particular. ¿Disfruto con eso? Está bien, sí, reconozco que es un reto que se disfruta, sin duda.

G.A: En cuanto a ese cambio tanto de foco como de estilo, ¿Te sientes tranquila y segura trabajando con los dos o tienes, por así decirlo, un estilo más “natural” a ti?

B.H: No sé, no sabría decirte cuál es mi estilo “más natural”. Diría en todo caso que es el estilo en el que esté trabajando en ese momento, o el foco donde tenga puesta la atención.

G.A: Existen otros paralelos reseñables en estas dos últimas novelas: En el fondo era uncollage al que el lector accedía desde dentro y que trataba sobre las viciadas relaciones de pareja y parece como si Una noche en Amalfi fuera una puesta en práctica de aquello pero visto desde fuera. Parecen ambas algo así como una “antinatural” extensión la una de la otra.El símbolo de la pareja en Begoña Huertas. ¿Podríamos hablar de eso que llaman una obsesión de autor?

B.H: (Risas). Podríamos, sí. No puedo evitar que me llamen poderosamente la atención las relaciones humanas engeneral, y las de pareja en particular.

G.A: Sergio, el marido en busca de su mujer se engaña conscientemente sobre la situación en la que se encuentra pero si lo hace es porque él mismo ha dejado que su relación con su mujer (que pasa largas temporadas fuera de casa) se conforme sobre esa supuesta base de “libertad” y “confianza”, elementos ambos que ahora nos parecen derechos fundamentales cuando quizá antes no lo fueran. ¿Podríamos hablar de una crítica velada en el texto a la situación de la pareja en la realidad social establecida?

B.H: Sí, pero no una crítica (¿velada?) a la situación de la pareja, sino a la realidad social establecida. No sé si me explico. Hay tantos tipos de parejas como personas y cada cual puede montarse la vida como quiera, las variantes son muchas, me parece estupendo; lo que me parece criticable es el tipo de sociedad en que vivimos y los valores que impone: si dices que no a un puesto de trabajo donde te pagan un pastón estás loco, por ejemplo, y eso va a condicionar tu relación con los que tienes al lado. Las convenciones impuestas, “lo que hay que hacer”, el “como dios manda”, pero también el “qué gano yo con eso”, todo influye en la situación de la pareja.

G.A: Y en el caso concreto de tus dos personajes. ¿Cómo definirías su situación de pareja respecto a la realidad social establecida?

B.H: Ambos están, aparentemente, orgullosos de la relación que han construido a su manera, al margen de lo que la sociedad impone como modelo convencional. Sin embargo los dos se engañan porque en realidad actúan condicionados por esa sociedad que critican, huyendo de cualquier atisbo de tristeza, aburrimiento o responsabilidad, y con un planteamiento muy individualista, muy egoísta.

G.A: Sergiova leyendo un libro “sobre cómo funciona el cerebro” y conforme la novela avanza él debe lidiar con las luces y las sombras del suyo propio. ¿Intuía Sergio la verdad desde el inicio de la novela? ¿Cómo funciona el cerebro para Begoña Huertas?

B.H:Sergio no intuía nada. Cuando se monta en aquel ferry es un hombre feliz.

El cerebro es un órgano capaz de mirarse a sí mismo. Eso es la conciencia. Fíjate en el tuyo, mírate pensar, ¿quién es Guillermo Aguirre? Ese conjunto de neuronas interconectadas que perciben el mundo también se perciben a sí mismas percibiendo, tú eres un bucle. Yo también. Recibimos estímulos y reaccionamos ante ellos. Y nos vemos haciéndolo.

G.A: (Risas). Está bien esto, es una imagen que marea de sólo pensarla.

B.H: Y el vino ayuda.

G.A: (más risas). Sergio tiene un acompañante en el viaje casi diabólico, que hiede o apesta y que le hace daño cuando le toma de la muñeca o lo golpea para que despierte. Es sin duda un personaje fuerte, aquel que ostenta el poder de la verdad (del saber) y que lleva esa luz a los hombres (a Sergio). Háblame de Alejandro:

B.H: Pues enfocas de manera muy sesgada a este personaje… Cuidado, Guillermo, esta es una novela-test: dime qué piensas de los personajes y te diré quién eres. (risas)

Pobre Alejandro, a mí me parece un buen tipo, es legal, es sensato; únicamente está rabioso por no poder compartir su dolor. Es un animal herido.

G.A: Me ha gustado esto de la novela-test. ¿Cómo es esto? ¿Cómo funciona?

B.H: La verdad es que se me acaba de ocurrir. Pero a lo mejor puede derivar en algo interesante. Según uno valore a los personajes, de alguna forma, se está retratando a sí mismo. No sé, como la interpretación de las manchas de tinta en el test de Rorschach. Sería algo así. No obstante yo de momento no me atrevo a interpretar nada.

G.A: Pese a que al final de la novela conocemos la historia que se mueve por debajo de la desaparición de Lidia, no llegamos a conocer las razones más íntimas de por qué se da esa historia: Lidia continúa así siendo prácticamente un secreto. ¿Es imposible llegar a “el otro”?

B.H: A “el otro” quizás sea imposible llegar, pero yo creo que en la novela sí nos acercamos a Lidia, al menos conocemos su motivación (que no revelaré aquí, claro).

G.A: Tras trabajar en torno ala capacidad de autoengaño de los hombres ya casi al final aparece la idea del Perdón, una idea que casi podría dar pié a otra novela. El Perdón, ¿Qué significa para Begoña Huertas? ¿Qué vendría a significar dentro de la novela?

BH: ¿Perdón? No hay perdón, hay conveniencia. (¡Mira, ese podría ser el título de esa otra novela!).

G.A: (Risas) Tienes razón, es conveniencia. Lo cierto es que me inquieta mucho lo que les sucederá o no a esta pareja “amalfitana” tras el final de la novela, tras esa conveniencia. ¿Qué pasa dónde las novelas se acaban? ¿Alguna hipótesis para ésta en concreto?

B.H: Es verdad que esta novela empieza de algún modo ahí donde acaba. Porque uno -y yo me incluyo- se muere de curiosidad por ver cómo actuarán a partir de entonces los personajes. ¿Qué se van a decir?, ¿cómo van a plantear el asunto a los demás? Sin embargo todo eso me pareció oportuno dejarlo a la imaginación del lector. Que cada uno aventure lo que haría él, o lo que harán ellos.

G.A: Por último es siempre inevitable lanzar la pregunta de futuro: ¿estás en tu año de pensar, Begoña, o ya estamos escribiendo de nuevo?

Quiero creer que estoy escribiendo aunque no lo haga. Ya sabes, mi cerebro trabaja en zonas a las que no tengo acceso.

Nos quedamos en silencio trazando hipótesis sobre que les ocurrirá a Sergio y a Lidia más allá de las páginas escritas. La luz ha acabado por escapar del violento abrazo del Fiordo y la marea sube a latigazos escondiendo la trama de la arena. Begoña mira la carretera que, sobre un alto y estrecho puente, cruza el farallón. Las farolas acaban de encenderse como pequeñas neuronas. Quiero creer que en este momento Begoña Huertas está escribiendo, aunque no tenga un bolígrafo en la mano.


Begoña Huertas

(Gijón, 1965). Es autora de Es autora del libro de relatos “A tragos” (1996) y las novelas “Déjenme dormir en paz” (1998), “Por eso envejecemos tan deprisa” (2001) y “En el fondo” (2009). “Una noche en Amalfi” es su última novela.


Begoña Huertas

(Gijón, 1965). Es autora de Es autora del libro de relatos "A tragos" (1996) y las novelas "Déjenme dormir en paz" (1998), "Por eso envejecemos tan deprisa" (2001) y "En el fondo" (2009). "Una noche en Amalfi" es su última novela.

Una noche en Amalfi

Una noche en Amalfi
Autor: Begoña Huertas
Editorial: EL ALEPH
Páginas: 160
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Sobre el autor

Guillermo Aguirre (Hotel Kafka)

(Bilbao, 1984). Ganador del Premio Lengua de Trapo de Novela por "Electrónica para Clara" (2010) y autor de "Leonardo" (2013) ha trabajado en diversas editoriales y ha publicado sus relatos en diversas antologías. Actualmente es coordinador de cursos de Hotel Kafka. "El cielo que nos tienes prometido" es su tercera novela.

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