Entrevistas

Entrevista a Benjamin Lacombe

"En la literatura juvenil existe demasiada dulzura, todo está muy edulcorado, creo que me molestaría si solo me asociaran a esto".

Benjamin Lacombe
Cristina Fernández

Todo el mundo quiere hablar con Benjamin Lacombe. Con motivo de la exposición que el museo ABC acoge en torno a su trabajo, el artista fetiche de Francia se encuentra de paso por nuestro país y pocos son los medios que se han permitido perder la oportunidad de charlar con él. A pesar del sinfín de entrevistas realizadas y las que aún quedaban por hacer, el artista se muestra en todo momento alegre, despierto y con ganas de charlar. Partidario de que los niños sientan de vez en cuando el miedo, Lacombe nos habló de su particular universo gráfico, del trabajo de ilustrador y de sus proyector futuros, adelantándonos que anda inmerso en el rodaje de una película de animación.

CF: Del 19 al 26 de enero, el museo ABC de Madrid prepara la muestra El universo de Benjamin Lacombe, ¿cómo es este universo?

BL: ¡Yo espero que variado! La muestra acoge imágenes de algunos libros que han sido publicados por Edelvives y dos esculturas realizadas sobre personajes sacados de los libros.

CF: En tus inicios pasaste por el mundo de la animación, pero comentabas que no podías desarrollar totalmente tu perspectiva y tu personalidad. Ahora que existe un universo Benjamin Lacombe totalmente consagrado ¿te has planteado dar vida así a tus personajes?

BL: La verdad es que estoy trabajando en dos proyectos de animación. Uno de ellos está previsto que salga en pantalla aproximadamente en tres años. Es un proyecto con el director Martin Provost, (normalmente director de cine live) para una adaptación de la novela Bifteck, siendo la primera vez que trabaja con animación y donde yo me encargo de todo lo relacionado con el universo gráfico.

CF: Cerise, Griotte, tu trabajo final de carrera, casi de inmediato sería publicado por Seuil Jeunesse. Al año siguiente, por un sello editorial norteamericano, y más tarde, recomendado por Time Magazine. ¿Has pensado desde el principio que ya lo habías logrado, o alguna vez sentiste tener que volver a empezar?

BL: Yo siempre tengo la sensación de recomenzar, en cada libro, es lo terrible del libro ilustrado, uno se entrega a fondo, pero es un libro que se lee muy rápidamente y enseguida la gente espera el siguiente. Cada trabajo es un universo nuevo, empezar desde cero… y nunca sabes cómo será la acogida, porque a mí no me gusta hacer dos libros iguales, intento siempre cambiar el universo gráfico, la historia, el objeto, incluso el público…

CF: ¿También la técnica?

BL: Sí, eso es, también la técnica la cambio en función del proyecto. Pero mi favorita es el óleo sobre papel, aunque puedo utilizar tinta o lápiz (como en Cuentos macabros) carboncillo, acuarela, tinta, eso depende del proyecto.

CF: En cuanto a crear universos desde cero, Notre Dame ¿fue más difícil o aburrido al trabajar sobre un escenario que todo el mundo tienen la cabeza?

BL: No creo que sea un universo que todo el mundo conoce, la gente piensa que lo conoce, pero realmente la mayoría no se ha leído el clásico y no conocen las sutilezas, los detalles. Por ejemplo, no es la primera vez que alguien se sorprende por haber dibujado a Quasimodo pelirrojo, ¡pero es un dato que dice el mismo autor! No sabían tampoco que existía la madre de Esmeralda… Todas las adaptaciones de cine han cambiado cosas de la historia, y es lo que se conoce de veras, pero nosotros aquí volvemos a los fundamentos, al texto original. Yo lo abordé de una manera sencilla, haciendo una ilustración simple. Es un libro que apenas se ha ilustrado, y después de este trabajo comprendo por qué: ¡son 670 páginas!, muchas imágenes… Me ha llevado tres años hacerlo, así que realmente es un libro que tenía que gustarme de verdad, y realmente me gusta. Pero, en definitiva, es una historia icónica, y lo que quise hacer fue crear mis propios personajes, mi propia esmeralda, mi propios iconos.

En cuanto a Notre Dame, existe, y es sublime e interesante de dibujar, pero el resto, es un París que ya no existe. Haussmann terminó con él, solo queda una casa de la época. Y la imagen de la ciudad era muy diferente en aquel entonces porque todas las casas eran muy pequeñas y la catedral se alzaba y destacaba sobre todas ellas. Eso ha sido muy interesante para mí como parisiense, el descubrir un París que ya no existe.

CF: ¿Pasó un poco lo mismo con Blancanieves?

BL: Sí, la gente se sorprendía por su oscuridad, por lo gótico de mi Blancanieves. “Pero por dios, ¡leed el texto!”, les decía. Para este trabajo nos hemos basado en el original, en el texto del alemán, y en él la madrastra intenta matarla hasta tres veces. Las descripciones y los detalles de cómo se ahoga, el veneno, el bosque que da tanto miedo, es sombrío… Es una historia oscura. Pero a menudo, cuando se ha adaptado, lo que se ha popularizado es una versión algo dulcificada y endulzada. Yo soy partidario de trabajar sobre el texto original y lo ilustré tal y como lo leí.

CF: Esa oscuridad, esa crudeza ¿tendrían cabida en el mundo de la literatura infantil actual? ¿Están los niños demasiado protegidos?

BL: Yo pienso que, muy a menudo, son los padres más bien los que tienen miedo, los que podrían rechazar esto, no los niños. Ellos necesitan -por así decirlo- tener miedo, porque aprenden a controlar sus sentimientos y emociones. Por ejemplo, el miedo a la oscuridad: nace de una enzima que no está totalmente creada en los niños, y cuando estos tienen unos ocho años, el cuerpo ha terminado de desarrollarla y sintetizarla, entonces podemos seguir adelante. Es interesante que el libro acompañe esa evolución. En mi opinión, un universo muy edulcorado, muy dulce, no es bueno para ellos.

CF: Continuando con las sombras, a veces, apareces muy asociado al mundo de lo gótico y lo oscuro, y se dejan un poco de lado otras facetas tuyas, ¿eso te molesta?

BL: No siempre hago cosas oscuras. Por ejemplo Swinging Chritsmas es un libro muy luminoso, blanco, la nieve es una gran protagonista. Es un libro de amor, por la música, la literatura… Pero Notre Dame es un icono romántico, es un universo oscuro, sombrío, la tierra, el negro… Si solo se me destaca por esa faceta, puede molestarme un poco, pero en realidad, si lo piensas, es verdad, quiero decir, es algo que está en mí, es mi particularidad. En la literatura juvenil existe demasiada dulzura, todo está muy edulcorado, creo que me molestaría si solo me asociaran a esto.

CF: Qué tiene que tener una historia para que decidas ilustrarla.

BL: Me fijo en la temática que aborda, pero más allá de los acontecimientos que se narran, de lo que sucede, mi interés está el porqué el autor la ha escrito. También las temáticas que me interesaban de niño y continúan interesándome de adulto.

CF: Cuentos macabros fue un poco así, un sueño de infancia realizado. ¿Algún otro por realizar?

BL: La mayoría de proyectos que ilustro no son encargos, son cosas que tengo ganas de ilustrar. Libros con recuerdos tan fuertes de infancia no hay tantos, pero Madame Butterfly es uno de ellos. Mi madre me llevaba mucho a la ópera cuando era pequeño. Es un poco como en Swinging Chritsmas: un niño que llega a un universo de adultos, el jazz, descubre esa música y tiene muchas ganas de conocerla. Eso es lo que pasa con los niños pequeños, que se sienten un poco atraídos por lo que no es para ellos. Vi un día Madame Butterfly y entones comprendí la ópera, sentí algo muy fuerte que me hizo llorar, y he tenido por ello ganas de dibujarlo desde hace mucho tiempo. Un sentimiento tan fuerte… Estuve dándole vueltas mucho tiempo, hice Los amantes mariposa, que es un poco Madame Butterfly, y finalmente pude hacer frente al proyecto, que saldrá el año que viene en España. He querido poder transmitir las mismas emociones con el libro, aunque no tenga los instrumentos de la ópera (la escena, la actuación…), pero pude servirme de otras armas como la imagen, la interpretación gráfica, el texto donde cada palabra tienen importancia. Era la idea de restituir esas emociones que me despertó la opera.

CF: Swinging Chritsmas también es un cuento musical, háblanos un poco de ese proyecto que ahora se publica en España.

BL: Es un proyecto junto a la cantante francesa Olivia Ruiz. Nace por parte de ella, teníamos ganas de trabajar juntos de nuevo, y Olivia tuvo la idea tras un texto que le escribí para felicitarla por su cumpleaños.

CF: En él te sirves de la imagen y la música para rendir homenaje a la palabra. ¿Cómo eres como lector?

BL: Soy un lector abierto, pero es verdad que más sensible a los clásicos que a la literatura contemporánea. Algunos autores actuales me gustan mucho, pero hay una tendencia a la auto-ficción que es algo que no me interesa mucho.

CF: La calidad de tus libros es reseñable, ¿también formas parte de todo ese proceso?

BL: Soy yo quien concibe el libro como objeto. Todo: el papel, la maqueta, los materiales… de la a a la z es mi trabajo.

CF: Un sello claro de tu obra son esos rasgos exagerados y tu concepción del volumen y las formas en la silueta humana. Como en el relato de “Ligeia”, ¿”no hay belleza exquisita sin algo de extrañeza en las proporciones”?

BL: Sí, totalmente de acuerdo, por eso me siento tan próximo a Poe. Este es uno de mis libros favoritos, me siento muy cercano a él igual que a Leonardo da Vinci, los dos son verdaderamente maestros. Cuando diseño, no quiero hacer un diseño hiperrealista, una realidad absoluta, me interesa la interpretación, cómo presenta y concibe la realidad el artista.

La frase de Leonardo “la simplificación es la sofisticación extrema” es una frase que define mi concepción del dibujo. Es muy interesante tener una interpretación de la realidad por parte del artista, por eso mi estilo tienen mis proporciones, que son mías y no la realidad como tal. Algo que me llama mucho la atención es cómo reciben esto los niños, porque ellos siempre me dicen cuando voy a las clases “es súper realista”, y yo les digo “dios mío, si vosotros veis a alguien que se le parezca por la calle, ¡cuidado, que está enfermo!” (risas).

Volviendo a la pregunta, esa mezcla de realidad e irrealidad en el mismo objeto, como en el pop up, y los falsos volúmenes creados con papeles plegados, es algo que me interesa mucho.

CF: ¿Proyectos futuros?

BL: Madame Butterfly, que saldrá dentro un año en España. También un trabajo sobre Leonardo da Vinci, que se titula Leonardo et Salai, un proyecto muy distinto, un cómic que narra el amor que Leonardo sintió por su asistente durante más de treinta años, un trabajo muy largo… También un nuevo proyecto con Sebastien Pérez y un libro sobre María Antonieta editado por Palacio de Versalles. ¡Muchas cosas!


Benjamin Lacombe

Escritor y artista gráfico francés, Benjamin Lacombe es conocido por sus libros dedicados a un público infantil y juvenil, aunque también ha ilustrado novelas y relatos para adultos.

Ondina

Ondina
Autor: Benjamin Lacombe
Editorial: Edelvives
Páginas: 45
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Sobre el autor

Cristina Fernández

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