Entrevistas

Entrevistamos a Pedro Mairal

El argentino Pedro Mairal suma el premio Tigre Juan al éxito de público y crítica por La uruguaya, su último libro publicado y ya en proceso de convertirse en película.

Alberto G. Palomo
Escrito por Alberto G. Palomo

Al final de una larga conversación, Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) cita a Gabriel García Márquez y su novela El coronel no tiene quien le escriba. Lo hace después de señalar la extensión de su última obra, La uruguaya, publicada en España por Libros del Asteroide. Se refiere al Nobel colombiano pero también a Borges, que “escurría” las palabras, o a Onetti. No es que se quiera comparar con ellos, simplemente pretende subrayar que el peso del libro (o el número de megas, en el caso de los ejemplares electrónicos) no está reñido con la calidad. En su caso, incide, es la historia la que reclama un número concreto de páginas. Esta, por ejemplo, le pidió unas 140. Pero podrían haber sido menos. O podría haber sido un poema o un artículo, como tiene más por costumbre.

«Últimamente noto mucho la sobredimensión de los libros. Parece que no pueden bajar de cierto volumen por culpa del mercado, que marca un mínimo de hojas para que así la gente vea que les va a entretener durante un buen rato», lamenta. La uruguaya, no obstante, ha sido un éxito de crítica y de lectores que, además de sumar ediciones en el continente americano y en España (o de estar en proceso de traducirse a varios idiomas y de convertirse en película), acaba de llevarse el Premio Tigre Juan, entregado por el Ayuntamiento de Oviedo. A la capital asturiana fue a recogerlo antes y después de pasar por Madrid, donde defiende esta trama de infidelidad, dinero y sexo narrada en primera persona por Lucas Pereyra, el protagonista, dirigiéndose a su mujer. Durante una jornada, este escritor frustrado paseará con Magalí Guerra, la chica que da nombre a la obra, buscando retomar el encuentro que tuvieron en un festival literario. Todo desembocará en una intriga cargada de humor, ternura y acidez.

 

¿Cómo influye la ciudad o la nacionalidad en el relato?

Hay una visión desde un lado, porque el porteño tiene una imagen muy noble del uruguayo. Para nosotros es como el paisito bueno. Y cuando va allí baja la defensa. Además, parecen el mismo país, con todo igual, pero cambian las marcas, algunas expresiones… es muy interesante. Ya jugó con eso Cortázar en Rayuela –lo cito en el libro– buscando allí a La Maga.

¿Qué se puede sacar de la historia?

Bueno, la chica a la que busca Lucas es un espejismo, está idealizada. Y él actúa de forma infantil, poco madura. Pero refleja un poco el estiramiento actual de la adolescencia. Cómo gente de cuarenta años, como Lucas, usa aplicaciones de citas, y cada vez los valores se diluyen más. Encima, y de esto me enteré luego, la “uruguaya” es un tipo de estafa, la que sale al principio de la película Nueve reinas.

¿Podría decirse que el tema principal es el amor, al que defines como “una bestia polimorfa”?

Todo el rato, el protagonista –que va a verse con una chica– le habla a su mujer. Pero es que el amor tiene muchas ramificaciones. Une deseo, proyecciones, ganas de no estar solo… y cuando lo intentas encapsular se sale y toma muchas formas. El matrimonio, por ejemplo, es una institución medieval. El «Hasta que la muerte nos separe» funcionaba cuando la gente vivía cuarenta años, pero ahora se amplían tanto las posibilidades que no aguanta.

¿Cómo concebiste La uruguaya?

Todo iba saliendo de forma natural. De repente los elementos combinaban. Desde el título hasta pequeños detalles de dentro. Y no es más que querer enseñar ese derrumbe personal. Lo que da gravitación a la historia es lo que va perdiendo el protagonista.

¿De qué forma describirías a Lucas, el protagonista?

Lo primero que quería era poner a alguien del que se supiera qué hace. Ahora parece que todos los personajes de las novelas caminan por ahí sin hacer nada. Y Lucas es un escritor mantenido que culpa de su infelicidad a esa dependencia económica. También demuestra que nunca terminas de conocer a nadie, porque es un hombre ya con una vida pero que persigue a una chica menor y a veces se vuelve patético y triste.

El arranque del libro, la pieza desencadenante de todo, versa sobre el viaje en busca de una cantidad de dinero que ha de recoger como adelanto para un libro. Se lo hacen sus editores «de España y Colombia». Un mercado que flaquea pero que en Sudamérica sigue teniendo peso. Con los billetes escondidos en la cintura y la tranquilidad de ganar tiempo para escribir sin preocupaciones, el desfalco y más imprevistos tornarán los planes.

El conflicto narrativo se produce por el dinero y el sexo. ¿Son el leitmotiv de toda existencia?

Aquí también está el anhelo de algo más. Hasta al tipo más gris le puedes dar vida si te internas en sus deseos.

¿Valoras la acogida que ha tenido?

Claro. Es una alegría, pero te das cuenta de que no hay fórmulas. Y de que tú no manejas lo que va a pasar. Todo proviene de una inercia verbal que estaba en un embrión y se ha ido formando con el tiempo. Este libro son diez años de quilombos. Lo veo casi como autoficción, aunque si el protagonista tuviera mi nombre hubiera tenido muchos más problemas familiares.

 

(Fotografía de Xavier Martín.)


Pedro Mairal

Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970). Su novela Una noche con Sabrina Love recibió el Premio Clarín en 1998 y fue llevada al cine. Ha publicado El año del desierto, Salvatierra, Hoy temprano, Tigre como los pájaros, Consumidor final y la trilogía Pornosonetos . Fue nombrado uno de los 39 mejores jóvenes escritores latinoamericanos por el Hay Festival de Bogotá. Trabaja como guionista y escribe para distintos medios de comunicación. Publicó El gran surubí, una novela en sonetos, y El equilibrio.

Sobre el autor

Alberto G. Palomo

Alberto G. Palomo

(Madrid, 1983). Aunque formado como maestro, se dedica al periodismo después de escuchar a su hermano leer columnas desde el sillón. Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Salamanca, colabora en varios medios nacionales como TintaLibre, El País o El Mundo escribiendo de temas internacionales, viajes, sociedad o cultura, por lo que está aquí.

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