Entrevistas

Entrevistamos a Félix J. Palma

Entrevistamos al autor de la Trilogía victoriana, uno de los mayores éxitos españoles dentro de la literatura fantástica.

Llego a la sede de Random House Mondadori en Madrid helado de frío. En la bolsa: El mapa del Cielo. No es el último libro de Félix J. Palma, pero sí es por el que siento un cariño más especial de los tres que componen la obra cumbre del autor gaditano, que ha alcanzado éxito mundial con una serie de libros de ciencia ficción. Esta mañana lo entrevisto. Me reciben y me meten en una pequeña sala llena de estanterías con las novedades de la editorial; desde el cristal, puedo ver una escalera que asciende a un hipotético segundo piso. Me preparo porque estoy algo nervioso. El autor de la Trilogía victoriana, que ha cosechado el éxito de la crítica y los lectores en más de 25 países, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos españoles dentro de la literatura fantástica, es además uno de mis ídolos literarios.

Aparece por la puerta un hombre de estatura media, sonriente. Uno no puede evitar pensar que de aquella cabeza han salido no solo los éxitos El mapa del tiempo, El mapa del cielo, El mapa del caos; sino también La hormiga que quiso ser astronauta, Las corrientes oceánicas o El menor espectáculo del mundo. Me dicen que tengo poco más de media hora con él y que me siente donde quiera. De repente, uno se siente pequeño.

La grabadora empieza y Félix responde a mis preguntas con un ligero acento gaditano.

Francisco Miguel Espinosa: ¿El Félix J. Palma de ocho años quería ser escritor?
Félix J. Palma: Lo primero que dije fue: yo quiero contar historias. Quiero emocionar a la gente. Cuando nos sentábamos todos en el salón a ver una película, yo estaba más atento a la reacción de mis hermanos que a la película. Pensé: nada me haría más feliz que contar una historia y producir esas reacciones. ¿Qué soporte elegir? Me encantaba el cómic, pero dibujo muy mal. En mi casa me encontré una máquina de escribir; miré el teclado y pensé: aquí están, desmigadas letra a letra, todas las palabras del diccionario. Y es el único material de que dispongo para contar historias.

F.M.E.: Tu éxito no ha sido cosa de “besar el santo”, ¿cómo ha sido el viaje de ver tu primer libro publicado a este último? ¿Alguna vez pensaste en abandonar?
F. J. P.: Yo lo prefiero así. Si esta hubiera sido mi primera novela y hubiera tenido este éxito, tendría la visión engañosa de que la literatura es fácil. Mi primer libro fue una gran decepción: el libro tuvo unas ventas ridículas. Me presentó como autor y fue una buena carta de presentación, pero no me dio tantos lectores como para dejar de hacer lo que hacía: concursar. Yo vivía de ganar concursos. Empecé a escribir mis primeros cuentos de ciencia ficción a principios de los noventa y los publicaba en fanzines. Me metí en el fandom y me bastaron un par de años para darme cuenta de que nadie vivía de aquello. Yo quería ser escritor a tiempo completo: o me buscaba un trabajo y escribía al llegar a casa, cansado, o en las vacaciones -y esa no era la vida que yo quería y en esas condiciones no iba a poder diseñar una obra ambiciosa-, o escribía a tiempo completo y que escribir me pagase las facturas. Lo que me sostuvo al comenzar fueron los certámenes literarios, que en España hay muchísimos. Con el premio de una novela, podía tirar hasta escribir la siguiente. Si no pudiera publicar o ganarme la vida con lo que escribo, creo que no escribiría. Lo tuve muy claro cuando empecé con mis primeros cuentos.

F.M.E.: El mapa del tiempo te otorgó el éxito comercial, ¿desde el principio la concebiste como una trilogía?
F.J.P.: No. En realidad, debido al éxito que tuvo la primera parte me vi viajando por diferentes ciudades, promocionando la novela, hablando una y otra vez sobre los personajes; y en las horas muertas en aeropuertos y hoteles fui pensando en retomarlos y hacerlos evolucionar. Pensé en qué pasaría si hiciese lo mismo de nuevo con otra novela de Wells: enseguida me asaltó la imagen de un agente de Scotland Yard yendo a casa de Wells para avisarle de que un cilindro marciano ha aterrizado en Londres.

F.M.E.: Además de por la Trilogía victoriana, eres un conocido cuentista, ¿fue un cambio difícil pasar del cuento a la novela larga?
F.J.P.: Después de cerca de dos mil páginas entre las tres novelas, le he perdido el miedo a todo. Le perdí el miedo a escribir novelas largas: cuando yo era cuentista, jamás habría pensado en escribir una novela tan larga. Cuando empecé El mapa del tiempo no sabía ni la extensión que iba a tener y de repente me encuentro con seiscientas páginas. Fue un tránsito natural porque no pensé en la extensión: escribí lo que quería escribir.

F.M.E.: ¿Has sentido la presión del público al escribir la última parte de la trilogía?
F.J.P.: Presión en realidad no, porque escribo solo en mi despacho y me olvido de lo demás. Pero sí que tenía más en mente que eso iba a traducirse, por lo que pensaba mucho en que el traductor pudiera entender lo que estaba haciendo. De hecho, coloqué algunas notas a pie de página respecto a los juegos verbales de Lewis Carroll para el traductor inglés. Como había que unir piezas de las dos primeras novelas, estaba bastante condicionado y quizás no he tenido una libertad creativa total, sino que me vi obligado a jugar con unas cartas que yo mismo me había repartido sin saberlo.

F.M.E.: En esta tercera parte da la sensación de que pretendes cerrar un ciclo y atar cabos, ¿significa eso que no volveremos al mundo de la Trilogía victoriana?
F.J.P.: Me he dejado la Isla del Dr. Moreau sin novelar. Si con El mapa del tiempo sorprendí por lo novedoso que era, ahora me apetece hacer algo distinto. Escribir una cuarta no me llama la atención. Me apetece mucho cambiar de camino.

F.M.E.: ¿Cómo es que aún no hemos visto la película de la trilogía? ¿Te gustaría una película, un cómic o quizás un videojuego?
F.J.P.: Ha habido tentativas, pero esto es muy difícil que cuaje. Tengo esperanzas de que, ahora que ya están los tres libros y pueden entenderse como un todo, algún estudio se atreva. Me gusta la idea de una serie y lo veo más para serie, pero sería muy cara de producir. Un cómic también me encantaría.

F.M.E.: Háblanos de tus influencias.
F.J.P.: Yo siempre digo que Cortázar me cambió la vida. Paul Auster y Javier Marías también me encantan. Pero de Cortázar aprendí todo: todo lo que daba de sí la escritura, pero sobre todo que había un fantástico, el fantástico cotidiano, que me permitía salir del género y abrirme a todos los lectores. Me permitía estar fuera pero teniendo un pie dentro.

F.M.E.: Podrías adelantarnos qué nos espera de ti en el futuro, ¿tienes ya algo en mente? ¿Trabajas en alguna cosa?
F.J.P.: Lo próximo que haga será muy diferente. Como un director de cine que rueda una superproducción y luego hace una película minimalista, sin muchos personajes. Me apetece hacer algo íntimo para descansar de la trilogía. Aunque tengo en mente una trilogía fantástica que podría ser tan grande como esta, siento que ahora no es el momento. Hay novelas que me apetece hacer, pero las aparco porque no es el momento. Ahora estoy exhausto, así que descansaré.

F.M.E.: Para terminar, ¿qué te parecería si, como en tu novela, un policía llamase a la puerta de tu casa para decirte que algo que has escrito se ha hecho realidad?
F.J.P.: Hace muy poco apareció una noticia, una teoría de la universidad de California, que hablaba no solo de que los múltiples universos eran posibles, sino que además interactúan entre sí repeliéndose. En El mapa del caos juego a romper esas barreras que actúan como fuerzas de repulsión en el temido “día del caos”. Con esto explico cosas como los fantasmas y licántropos, así que la imaginación es el conocimiento de otros mundos. En El mapa del cielo Wells reflexiona sobre ser una antena y captar ideas para luego escribirlas; viendo esto pensé: ¿y si esto lo he inventado yo y ya está ocurriendo?

Terminamos la entrevista como la empezamos: uno que abre la puerta y otro que aguarda dentro de la sala. Él se queda a realizar otra entrevista; yo me voy con ganas de aporrear un teclado. Uno se imagina al autor español con mayor proyección internacional como una superstar y, sin embargo, Palma ha resultado ser un enamorado de lo que hace. Un cuenta cuentos. Tal vez esta sea la clave de su éxito: disfrutar con la reacción del público.


Félix J. Palma

Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968) ha sido unánimemente reconocido por la crítica como uno de los escritores más brillantes y originales de la actualidad, siendo uno de sus rasgos más destacados su habilidad para insertar lo fantástico en lo cotidiano. Su dedicación al género del cuento le ha reportado más de un centenar de galardones. Además de haber sido recogido en numerosas antologías, ha publicado cinco libros de relatos: El vigilante de la salamandra (1998), Métodos de supervivencia (1999),

El mapa del cielo

El mapa del cielo
Autor: Félix J. Palma
Editorial: Plaza & Janés
Páginas: 746
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Sobre el autor

Francisco Miguel Espinosa

Francisco Miguel Espinosa

de madre suiza y adoptado por Madrid, es autor de las novelas Encerrado (Lektu), XXI (Ediciones B), Cabeza de Ciervo (Dolmen Editorial) Infernorama (Dolmen Editorial) y Reyes del Cielo (Dolmen Editorial). Ha publicado relatos en antologías tales como Una utopía, por favor (Salto de Página), Retrofuturismos (Nevsky Prospects), Ignota (Palabras de Agua) y The Best of Spanish Steampunk (Marian & James Womack Edition). Combina su creación literaria con la labor periodística en El Pais, Zona Negativa y Ambito Cultural, además de en el sector videojuegos como lead writer en Bytecore y de profesor en Hotel Kafka.

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