Críticas

“Fat City”, de Leonard Gardner.

Ángela Medina
Escrito por Ángela Medina

La primera vez que vemos a Billy Tully este se encuentra en su habitación del hotel Coma con la ropa todavía guardada en la maleta. Hace año y medio que le ha dejado su mujer, está a punto de cumplir los treinta y el pensamiento de que, después de una pausa llena de alcohol y antros de mala muerte, su carrera como boxeador quizás no haya llegado a su fin, merodea por su cabeza. En poco menos de página y media se resume el espíritu de la novela: perdedores que, a pesar de todas las incomodidades, todavía conservan la esperanza de que algún día cambiará su suerte.

Editada en Estados Unidos en 1969, Fat City supone la única obra publicada de Leonard Gardner. John Huston la llevó a la pantalla grande tres años más tarde y en nuestro país se tradujo en dos ocasiones, en los años 70 y 80. Para este nuevo siglo, la editorial Underwood recupera la novela, con una nueva revisión y traducción, a modo de ajuste de cuentas para remendar su práctica caída en el olvido. Y es que Fat City es uno de esos libros que inexplicablemente no se quedaron, a pesar de que los lectores que la disfrutaron la recuerdan como una de sus mejores lecturas, y de que reúne todos los atributos para convertirse en una obra de culto: prosa contundente y anoréxica, diálogos certeros, personajes amargados y una historia antiheroica que tan bien huele al mejor realismo yanqui.

La novela alberga dos realidades de sobra conocidas por el autor: Stockton, la ciudad irónicamente bautizada como “dorada” o “de la abundancia” en la que se crio, y el boxeo, deporte que practicó durante algunos años. En poco más de 200 páginas asistimos a un día a día delimitado por el gimnasio Lido, los campos de cultivo y las calles pobladas de mendigos. Junto a Billy Tully se mueve Ernie Munger, el otro protagonista de la historia, un amateur de 18 años que tiene que dejar de lado una carrera pugilística que parece prometedora en cuanto encuentra a una chica con planes de boda. Durante el pasar del tiempo de estos dos personajes hay poco más que trabajos temporales, desidias rutinarias y fracasos corrientes.

El único bote salvavidas que los personajes encuentran es el boxeo. A pesar de no tratarse de una novela centrada en este deporte, las escenas dentro el ring son muy convincentes y están relatadas con maestría, y funcionan como un lamento más en esta elegía. En realidad no se busca ganar ni cambiar el resultado del combate amañado. Solo vale con un destello de ilusión en mitad del desaliento para alimentar tóxicas fantasías que no aseguran una vida feliz, pero sí la pequeña posibilidad de llegar a serlo. Porque a veces, lo que se gana, no es más que nada.

Los amantes de Fante deberían darse la oportunidad de conocerla, así como todos aquellos que buscan ese tipo de historias que parecen marcar al azar un punto en la biografía de un personaje, ya que es siempre tan constante que no importa el periodo en el que nos fijemos. Probablemente la vida de Tully sea igual a los 20, que a los 30, que a los 40, y ese es uno de los posos que deja la novela: la incómoda y cotidiana sensación de no encontrarse en el mejor sitio, incluso cuando este es el adecuado.

Gracias a Underwood, ahora tenemos una nueva oportunidad para elevar a Fat City a la categoría que siempre se ha merecido: un clásico norteamericano.


Fat City

Autor: Leonard Gardner
Editorial: Underwood
Páginas: 219

 

Sobre el autor

Ángela Medina

Ángela Medina

(Cádiz, 1981) es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, máster en Escritura Creativa y máster en Edición Profesional de Libros. Trabaja en varios proyectos relacionados con la creatividad: es copywriter online para diversas agencias y estudios de publicidad, profesora en Hotel Kafka, colaboradora en Ámbito Cultural y editora en 120 Pies. Es autora de las novelas Pañales y cerveza (Demipage, 2011) y En frío (Ediciones La Palma, 2015), y del libro 742 ideas para escribir (Kitsune Books, 2016).

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