Entrevistas

Un gigante de las letras

Joyce Carol Oates
Escrito por Pablo Chul

La fortuna editorial de Joyce Carol Oates en nuestro país era, hasta ahora, extraña. Sin tratarse de una autora minoritaria, su obra parecía pasar desapercibida, y sus admiradores estábamos acostumbrados a ver surgir sus libros de vez en cuando en las librerías de saldo y en ediciones a las que nadie parecía haber prestado la atención que la autora, una mujer que lleva escribiendo cincuenta años y que ha recibido más galardones y honores que ninguno de sus contemporáneos, merece. Así, libros como Agua negra,Solsticio, Puro fuego, Gente adinerada, ellos o Primer amor pasaron sin hacer demasiado ruido.

En los últimos años, varias editoriales grandes han emprendido el empeño de acercar la extensísima obra de esta autora a un público más amplio. Alfaguara (que está publicando algunas de sus novelas más recientes, como La hija del sepulturero o Mamá, además de la colección de cuentos Infiel) y Lumen (con A media luz, Niágara y la extraordinaria Las hermanas Zinn) lideran la carrera, a la que se suman Papel de Liar (Bestias) o Edaf (La hembra de nuestra especie).

Hay para todos. Joyce Carol Oates ha publicado más de cincuenta novelas y treinta colecciones de relatos, además de poesía, teatro, crítica literaria, novelas para adolescentes y novelas policíacas con pseudónimo.

Acudimos a un almuerzo con Joyce Carol Oates y prensa organizado por Alfaguara con motivo de la presentación de Ave del Paraíso, una novela que salió al mercado en 2009 en Estados Unidos y tras la cual ha escrito una colección de ensayos (In rough country), tres colecciones de relatos (Dear husband, Sourland y Give me your heart), una obra de no ficción (A widow’s story) y dos novelas más (A fair maiden y Mud woman, a punto de terminar).

Conversamos con Joyce Carol Oates -educada, precisa, atenta y concentrada- a lo largo del almuerzo.

Ámbito Cultural: Ave del Paraíso ha sido descrita como una tragedia. Si es así, ¿en qué se diferencia de una tragedia tradicional?

Joyce Carol Oates: Es una tragedia, pero no para todos los personajes. Eddy Diehl, el padre de Krista, es acusado de un crimen que tal vez no haya cometido, y como consecuencia es víctima de una injusticia social con un resultado trágico, pues su entorno decide que es culpable y eso le supone una tragedia vital y su posterior destrucción. Pero no es una tragedia para Krista, la protagonista de la novela, pues ella logra hacer que ese recuerdo escape y liberarse.

A.C: Pero no hay nada heroico en el padre de Krista: ni catarsis, ni enseñanza moral…

J.C.O. Su destino es trágico, sin más. Es acusado sin que tenga posibilidad de limpiar su nombre, como sucede en muchas ocasiones. Me interesan esos casos y sus consecuencias. Pensemos en el hombre acusado sin pruebas por el FBI por haber esparcido ántrax. De pronto, la opinión pública decidió que era culpable y, por supuesto, malvado. El hombre tuvo que cambiar de residencia, perdió su trabajo y posiblemente no logró remontar. No he seguido su caso y no sé qué ha sido de su destino, pero es un ejemplo más, como el padre de la protagonista de mi novela.

A.C: Al trabajar en una novela, ¿cómo considera el estilo? ¿Lo trabaja de manera independiente? ¿Cada historia, relato o novela requiere un estilo distinto?

J.C.O: Una historia se convierte en algo distinto si está narrada con un estilo diferente. La novela que estoy terminando ahora, Mud woman, será una historia narrada en frases largas y alambicadas, con párrafos extensos y saltos temporales, porque la historia lo exige así, pero Mamá tiene un estilo sencillo y limpio, como la estructura y la historia.

A.C: ¿Y Ave del Paraíso?

J.C.O: Sucedió algo con Ave del Paraíso. Yo había escrito una novela anterior, llamada Sparta, con la misma historia. El nombre Sparta tiene para mí connotaciones masculinas, y la novela era breve, escueta, directa, escrita en un estilo cortante y seco, directo, espartano. Pero murió mi anterior marido y, tras su muerte, en un período en el que no estaba segura de ser capaz de volver a trabajar, rescribí esa novela, que resultó ser la semilla de Ave del Paraíso. Trabajé la voz de Krista y, al modificar el estilo, la transformé como personaje, haciéndola más inteligente, más compleja y más cercana a mí. También transformé el estilo, que se volvió más sensual. La novela creció y se convirtió en Ave del Paraíso. Sin la muerte de mi anterior marido la novela habría sido otra, y en cierta medida siento como si su espíritu hubiera entrado en el libro y hubiera propiciado que sea como es ahora.

A.C: ¿Cambió en algo la historia?

J.C.O: Supe desde el principio cómo sería la historia, y la escribí sabiendo exactamente cuál sería el final. Debía terminar como termina, con Krista abandonando Sparta y viendo las luces de la ciudad desvanecerse en el espejo retrovisor. Era necesario que Krista huyera, y eso no cambió.

A.C: ¿De qué trata Mud woman, la novela en la que está trabajando ahora?

J.C.O: Ya está casi terminada, y narra la historia de una mujer, como muchas de mi generación y como yo misma, dividida. Tiene una carrera prestigiosa en lo académico y en lo intelectual, pues es doctora y directora de un departamento en su universidad, pero viene de una familia ignorante, y eso la lastra constantemente. Pertenece, como muchas mujeres en mi posición, a la primera generación educada, pero su otra mitad y todo lo que representan su pasado y su madre, mentalmente enferma, pesan muchísimo en su vida y su identidad.

A.C: Es un conflicto similar al que vive la protagonista de them, que escribió hace cuarenta años, y similar al que vive Krista.

J.C.O: ¡Y similar a los míos propios! Es que me interesan esos personajes con un entorno contra el que luchan y por encima del cual deben alzarse para salir adelante.

A.C: ¿Como en La hija del sepulturero?

J.C.O: Exactamente. Pero en ese caso puede hablarse de casi una generación completa de gente que participó en el Holocausto o lo sufrió, y que luchan contra el pasado porque quieren ocultar algo.

A.C: Muchas de sus novelas más brillantes cuestionan el género literario en el que se inscriben. Usted ha hecho parodia de la novela gótica decimonónica en obras como Las hermanas Zinn, My heart laid bare o Bellefleur, de las novelas de detectives en la extraordinaria The mysteries of Winterthurn, y del true crime y la novela posmoderna en My sister, my love. Al escribir una novela nueva, ¿tiene en cuenta el género al que quiere que pertenezcan y decide de antemano hasta qué punto quiere ser respetuosa o crítica con las convenciones que dicho género impone?

J.C.O: Depende de cada caso. Es cierto que en My sister, my love usé conscientemente la estructura de novela de suspense, y en particular del subgénero true crime, pues quise presentar la historia como un caso de asesinato cuya autoría debía conocerse sólo al final. También lo hice así con Ave del Paraíso, y trabajé colocando pistas retrospectivamente, tal y como impone el género, pero teniendo en cuenta todo el tiempo que el centro de esta novela no estaba en saber quién mató a Zoe Kruller.

A.C: Usted trabaja frecuentemente con casos reales. My sister, my love es una novela basada en el caso de JonBenet Ramsay, la “niña miss” asesinada, Blonde está inspirada en la vida de Marilyn Monroe y el relato Dear husband se apoya en la historia de Andrea Yates, una madre que asesinó a todos sus hijos. Al tratar con este material, ¿tiene usted en cuenta las implicaciones morales de usar historias reales?

J.C.O: Elijo las historias por su significado o su sentido cuando parto de casos reales. En el caso de Dear husband, por ejemplo, elegí la historia por sus resonancias míticas, que remiten a Medea, evidentemente. Pero con frecuencia parto de detalles de casos reales, que recompongo en historias de ficción.

A.C: Entonces, ¿no considera otros aspectos? ¿Todo es material susceptible de ser convertido en ficción, tanto lo imaginado como la realidad?

J.C.O: Elijo las historias por su significado, su sentido o su fuerza.

A.C: Hay ciertos lugares a los que usted vuelve con frecuencia en su obra. La ciudad imaginaria de Sparta, al borde del Black River, es el escenario de Ave del Paraíso y aparece también en algún relato de Dear husband, el Detroit de “them o la región de Niágara, donde transcurren The falls y Rape aparecen con frecuencia en su obra. Asimismo, su último libro de ensayos, In rough country, trata de la relación de algunos autores con esos espacios topográficos y emocionales. ¿Qué significa Sparta?

J.C.O: Muchos escritores eligen un lugar específico, real o imaginario, al que vuelven en su obra. Elijo esta Sparta porque es un sitio particularmente hostil, donde la gente trabaja muchísimo y con poca o ninguna esperanza, y eso impregna a los personajes y a la historia de Ave del Paraíso.

A.C: Su trabajo como crítica es menos conocido.

J.C.O: Sí, apenas se traduce, pero lo considero igualmente importante. Hago crítica para el New York Review of Books, lo que también condiciona mis lecturas. Si voy a escribir sobre Cormac McCarthy, sobre Flannery O’Connor o sobre Margaret Atwood, tengo que leer su obra completa, y eso supone un trabajo considerable. Por eso la mayoría de lo que leo es literatura norteamericana e inglesa: no hay demasiada literatura europea traducida para el mercado estadounidense porque los editores no se arriesgan. No conozco apenas lo que se escribe ahora en España, por ejemplo.

A.C: ¿Le gusta la crítica literaria que lee?

J.C.O: Sucede algo curioso últimamente, y es que las buenas reseñas y críticas se encuentran en blogs y en artículos en internet escritos por autores freelance, no en revistas con plantilla fija. En cuanto a crítica literaria o reseñas sobre mi obra, apenas la leo, excepto si se trata de algún artículo particularmente agudo o bien escrito que me manda mi editor. Cuando empecé a escribir, por supuesto, era distinto: entonces cada artículo o reseña era significativo y me importaba muchísimo.

A.C: ¿Qué autores vivos lee y admira?

J.C.O: No voy a hacer una lista y poner a ninguno por delante de otro, pues la mayoría de los nombres que le voy a decir son de amigos míos. Me gustan Richard Ford, Edmund White, y por supuesto John Updike, que era de los más grandes y además un amigo muy querido. Le echo mucho, muchísimo de menos. En cuanto a los clásicos, están Kafka, D. H. Lawrence, Hemingway, Thomas Mann y, por supuesto, Joyce, cuya idea de la novela como una creación completa en la que cabe todo, desde los pensamientos hasta la sensualidad, la música o la vida íntima de los personajes me ha influido extraordinariamente. En fin, lo que a todos.

A.C: ¿No le aburre tener que contestar siempre a las mismas preguntas?

J.C.O: En los últimos dos días he concedido más entrevistas que en todo el año anterior. Es cansado, sí, y por eso intento hacer entrevistas por mail, que es sin duda lo más cómodo tanto para el entrevistador como para mí.

A.C: Bien, entonces no le preguntaré cómo organiza su día y cómo combina su tiempo de escritura con su trabajo como profesora en la Universidad de Princeton…

J.C.O: Es que no doy muchas clases en Princeton. Tengo clase los miércoles y los jueves, y una tutoría, así que cuento con el resto del tiempo para escribir.

A.C: Pero, ¿le gusta dar clase?

J.C.O: No lo haría si no me gustara, y no creo que nadie puede ejercer de profesor si no le gusta profundamente la docencia. Mis alumnos son de postgrado, y el papel que hago con ellos en las clases de escritura es más de editora que de profesora de un taller para aprender a escribir. Yo no les enseño a escribir: como trabajo de fin de carrera dirijo, corrijo y reviso la novela que ellos quieren hacer. Jonathan Safran Foer fue alumno mío, por ejemplo, y su libro Todo está iluminado es un trabajo de fin de carrera. En principio, él quería hacer una obra de no ficción de tipo memorístico acerca de la historia de su familia en Ucrania, y viajó allí para recabar testimonios y datos. Cuando llegó, en el pueblo no había nada ni nadie, pues todo había sido destruido en la Segunda Guerra Mundial. Así que decidió inventar, y finalmente hizo una obra de ficción…y ahora es famoso.

A.C: Y, por último, una pregunta de admirador impaciente. ¿Cuándo piensa terminar The Crosswicks Horror, con la que culminará su quinteto de novelas góticas?

J.C.O: No lo sé. Es un proyecto aparcado, y no sé cuándo tendré la energía y la predisposición mental para abarcarlo. De momento, está ahí, sin fecha.


Joyce Carol Oates

Una de las grandes figuras de la literatura contemporánea norteamericana y firme candidata al Premio Nobel. Ha escrito más de cincuenta novelas y una variada producción de ensayos."Infiel" fue distinguido por The New York Times como uno de los libros más destacados de 2001. "Ave del Paraíso" es última novela.

Ave del Paraíso

Ave del Paraíso
Autor: Joyce Carol Oates
Editorial: Alfaguara
Páginas: 528
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Sobre el autor

Pablo Chul

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