Entrevistas

Isabel González “Casi tan salvaje”

casi tan salvaje
Almudena Sánchez
Escrito por Almudena Sánchez

Casi tan salvaje es el primer libro de relatos de Isabel González. Personajes a la deriva que se ven obligados a luchar contra las circunstancias que les rodean. La realidad en una doble vertiente y lugares recónditos son algunas de las claves del libro de Isabel González. Veintiún relatos diferentes entre sí que conforman un círculo unitario.

A.C.: ¿Cómo te planteaste escribir Casi tan salvaje? ¿Qué idea principal querías transmitir con el libro?

  1. G.: Supongo que lo escribí porque ya no me cabía dentro. Creo que responde más a un desbordamiento que a un plan. No me gustan los planes. ¿Una idea? Supervivencia. ¿Dos ideas? Supervivencia y fuerza. ¿Tres ideas? Supervivencia, fuerza y fragilidad.

A.C.: ¿Cómo fue el proceso de escritura de Casi tan salvaje?

I.G.: Me levantaba de madrugada porque era la única hora del día en que podía escribir. Buscaba tiempo, pero encontré otras cosas. Encontré una intimidad distinta, el silencio como modelo, una cabeza más atenta a sus procesos que a los de la razón, el cuerpo desvalido.

A.C.: Casi tan salvaje, nos descubre el lado oscuro de la realidad cotidiana, de nuestra rutina habitual. ¿Los personajes de tu libro luchan contra su propia cotidianeidad, se dejan arrastrar o huyen de ella?

I.G.: Mis personajes no luchan contra su cotidianeidad. Luchan con su cotidianeidad. La acarrean. Yo no soy nada zen, yo no aspiro a eso del no deseo, soy una deseadora nata, me gusta demasiado vivir. Mi ideal sería no tener que renunciar a nada. Por eso mis personajes desean, luchan y se confunden. También se cuidan. Se cuidan mucho unos a otros. Eso es importante. Viven la culpa y el sacrificio como experiencias más que como creencias.

A.C.: ¿Qué lugar ocupan los sueños de tus personajes en una realidad provista de tanta crudeza? ¿Cómo enfocas sus deseos, sus ilusiones?

I.G.: Lo importante de los sueños es precisamente eso, que sean muchos. Que no exista sólo uno o que si es sólo uno, que posea una habilidad increíble para mutar. Un solo sueño requiere demasiada planificación y si hay que planificar, que sea sobre barro. Las cosas nunca salen como se esperaba. Y no se trata de una visión pesimista. A veces hasta son mejores.

A.C.: Las frases que empleas, son cortas, punzantes. Causan mucho impacto al ser leídas. De alguna forma, ese tipo de frases parecen conectar con los temas que tratas, tan extremos y duros.

I.G.: Lo que sucede es que trato de no juzgar, menos aún en circunstancias extremas -ser Dios tiene que ser horrible-, y la yuxtaposición juzga menos. No subordina unas consecuencias a unos actos. No extrae conclusiones. Muestra. El fraseo corta y expone. Abre grietas que el lector puede rellenar si le apetece.

A.C.: Los diálogos, tienen un punto de disparatado, algo delocura, y están insertados magníficamente dentro de la narración. ¿Te interesa más la narración, el diálogo entre personajes o la combinación de ambas cosas?

I.G.: El diálogo siempre es una máscara. Ahora acabo de decirte esto y tú te lo tienes que creer, pero ¿por qué? ¿sólo porque te lo he dicho? Lo cierto es que sí. No podemos vivir de otro modo que confiando los unos en los otros y al mismo tiempo, sospechando los unos de los otros. Eso es emocionante. El diálogo es el cebo, la barca, los bocadillos en la cesta, la risa, el aire, el sol; la narración es el agua, las profundidades abisales.

A.C.: ¿Cuáles han sido tus principales influencias a la hora de escribir este primer libro?

I.G.: Me gusta la escritura honesta. Desnuda. La que me emociona sin hacerme sentir imbécil. Herta Müller, Amy Hempel, Clarice Lispector, Flannery O’Connor…

A.C En Casi tan salvaje, parece haber, además de veintiún espléndidos relatos, un ejercicio de metaliteratura cuando escribes “la escritura es un asunto de coherencia, no de casualidades” (p.58) /”Qué estupidez aspirar a la hoja en blanco” (p.51)/ “He aquí la esclavitud de las palabras” (p.45).

¿Es algo intencional o forma parte de la narración como algo natural dentro de ella?

I.G.: La metaliteratura es un asunto que no me interesa nada. Me interesan las manifestaciones humanas. La palabra como una de esas manifestaciones. Ni siquiera la más excelsa para la mayoría, lo cual me parece muy sano. Para mí la palabra escrita es sinónimo de libertad. Libertad de contar, de no contar, de deformar, de subvertir. Clarice Lispector decía que la única estructura que admitía era la ósea. No puedo estar más de acuerdo.

A.C.: En tu relato “Una dirección” escribes; “Existe un mundo exterior, un mundo interior y unas escaleras que comunican ambos y que casisiempre están estropeadas”. ¿Crees que, precisamente, te mueves entre esos dos mundos, tan difíciles de conjugar?

I.G.: Sí. Sin duda. Leí muy pronto El lobo estepario.

A.C.: En Casi tan salvaje se trata el tema del amor, en muchas ocasiones. ¿Consideras que el amor ha evolucionado? ¿Qué sensaciones experimentan tus personajes en torno al amor?

I.G.: Hay amores que evolucionan y amores que simplemente dan muchas vueltas en la cama y nos van mostrando todas sus facetas. No sabría definir el amor. Sé que es impuro porque camina sobre la tierra. Sé que es puro porque es lo único que podemos respirar. Es refugio y trampa.

Mis personajes, sobre todo mis mujeres, están aprendiendo a amar. Aman porque creen que amar es la única forma de amarse a sí mismas. Creo que mis mujeres quieren amarse sin tener que ser amadas y mis hombres quieren amarse amando a los demás.

A.C.: En tus cuentos, la maldad está presente, siempre, como algo que va a acechar a los personajes de un momento a otro. Pero al mismo tiempo, se distinguen unos pocos rayos de luz, que no dejan que sea todo tan oscuro. ¿Cómo te planteas ese contraste entre el bien y el mal?

I.G.: La maldad se parece a la cobardía y la cobardía se parece a la resignación. La resignación puede ser una forma de heroísmo y el heroísmo se aproxima a la soberbia, una manifestación de la maldad. Me es imposible separar los términos. El contraste no existe. Tal vez existan acciones buenas y acciones malas, pero modelamos el bien y el mal con las mismas manos.

A.C.: ¿Qué otros proyectos literarios tienes en mente? ¿Seguir con el género relato, con novela…?

I.G.: Mil. Ninguno.

A.C.: Por último, recomienda uno de tus relatos, el que más te guste.

I.G.: Imposible.


Isabel González González

(1972) se licenció en Periodismo. Dibuja y escribe. Es profesora de microrrelatos y algunas de sus minificciones se han publicado en las antologías “Por favor sea breve 2”, “Relatos en cadena” y “Parafilias ilustradas”.


Isabel González

(1972) se licenció en Periodismo. Dibuja y escribe. Es profesora de microrrelatos y algunas de sus minificciones se han publicado en las antologías "Por favor sea breve 2", "Relatos en cadena" y "Parafilias ilustradas".

Casi tan salvaje

Casi tan salvaje
Autor: Isabel González González
Editorial: Páginas de Espuma
Páginas: 152
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Sobre el autor

Almudena Sánchez

Almudena Sánchez

(Palma de Mallorca, 1985) es licenciada en periodismo. Colabora habitualmente en medios culturales realizando reseñas y entrevistas. En 2013, fue seleccionada en Bajo treinta. Antología de nueva narrativa española. (Salto de Página). La acústica de los iglús (Caballo de Troya, 2016) es su primer libro.

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