Críticas

“Japón perdido”, de Alex Kerr.

Diego Soriano reseña el libro galardonado con el premio Shincho Gakugei al mejor ensayo de no-ficción en 1994, que fue escrito originalmente en 1993 en japonés de cuya revisión se encargó el propio autor en 2015.

Diego Soriano
Escrito por Diego Soriano

El dualismo es una constante en nuestro mundo, desde el ciclo día y noche, hasta la dicotomía cuerpo y alma, es una visión que se ha propagado en nuestra historia hasta en el rincón más perdido del planeta Tierra. Y no es diferente en el país del sol naciente. Así, en Japón perdido, de Alex Kerr, la mirada de un inmigrante estadounidense disecciona sin pudor las contradicciones a las que está sometido Japón desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Alex Kerr (Bethesda, Estados Unidos, 1954), licenciado en estudios japoneses, es capaz de maravillarnos con los paisajes agrarios, el arte de los literatos antiguos y una efusiva percepción sobre todo lo que le rodea. Con ello, viajamos hasta algunos de los ritos más antiguos de la cultura nipona, su intrincada forma de vida en los centenarios bosques subtropicales o la influencia enorme de la cultura china y del sudeste asiático. Pero con esa mirada romántica también nos llega el rechazo total de los cambios radicales que sufre Japón. Su industrialización carnicera y una visión algo rancia de la grandiosidad del futuro. Es por eso que este libro rompe con muchos ideales que nos hacemos los interesados en esta cultura. Sin embargo, eso solo nos hace amar aún más toda la belleza escondida en su paradójicamente frágil aunque sólido sistema.

A priori, podríamos ser un poco susceptibles al tratamiento de un inmigrante sobre el asunto, pero lejos de tener una apreciación incompleta o hacérselas de juez, Kerr deconstruye, con una devoción asombrosa, muchos aspectos a los que probablemente no habríamos accedido debido al carácter tan hermético del pueblo japonés.

La disposición en capítulos con diferente temática hace que la obra no pierda ritmo, ofreciéndonos  ocurrentes  y apasionantes experiencias vividas por su protagonista. En cada aventura se acaban desarrollando con gran detalle algunos aspectos del arte, las costumbres, la sociedad… Y aunque el vocabulario y los diferentes períodos históricos y dinastías aparecen ordenadamente en diferentes apartados, sería recomendable advertir al lector de tener a mano papel y boli.

Siguiendo este consejo, no nos queda más que disfrutar de las vivencias del joven “explorador” mientras respiramos con toda nuestra capacidad el aire nocturno del Valle de Iya y aprendemos cómo se desarrollaron prácticas tan conocidas como la ceremonia del té, el judo o el karate. Pero lo mejor de todo es que gracias a esta lectura nos colaremos en ambientes escondidos en los recovecos más antiguos de unas tradiciones en peligro de extinción. Una serie de puntos que convergen y que han llevado al autor a establecer su hogar en un mundo que, a pesar de sus incongruencias, es un oasis cultural plagado de momentos y estampas caleidoscópicas.

Japón perdido contribuye a aumentar una sana obsesión por la cultura nipona, de la que cuanto más se comprende, mayor resulta el misterio. Después de todo, Alex Kerr quiere que experimentemos y nos enamoremos del Nihon que en los años sesenta comenzó a descubrir. Objetivo cumplido.


Japón perdido

Japón perdido
Autor: Alex Kerr
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 304
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Sobre el autor

Diego Soriano

Diego Soriano

Diego Soriano es músico en la banda local High Fidelity. Amante del cine, la literatura y el arte. Redactor y crítico musical en El Quinto Beatle y La Musikalité. Fantascienzia.

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