Entrevistas

Kjartan Fløgstad, por “Gran Manila”

Gran Manila
Escrito por David Moreno

El 3 de diciembre de 1984 una fuga de 45 toneladas de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas propiedad de la compañía estadounidense UnionCarbide en Bhopal, India, provocó la liberación a la atmósfera de un gas tóxico que acabó de forma directa o indirecta con la vida más de 20.000 personas. En una fábrica similar, en la ciudad noruega de Sauda, KjartanFløgstad trabajó junto a su padre antes de convertirse en novelista y poeta, el más destacado representante de la Generación del 70. A partir de su experiencia personal, Fløgstad construye en Gran Manila (Ed. Lengua de Trapo) un relato realista y cercano sobre las relaciones humanas y la solidaridad en el trabajo, que denuncia los abusos que cometen las multinacionales y exalta una forma de trabajar en vías de extinción. Su español es pausado y no duda retener sus respuestas el tiempo necesario que le toma encontrar la palabra adecuada.

Ambito Cultural: ¿Cuanto de experiencia personal hay en el libro?

Kjartan Fløgstad: Mi padre, como casi todo el mundo de mi pueblo, trabajaba en la gran fundición de la empresa norteamericana UnionCarbideCorporation, que tenía fábricas y minas en todo el mundo, incluso en Bhopal (India) donde tuvo lugar la gran catástrofe industrial en 1984. Yo trabajé un par de años como obrero industrial, no creo que haya demasiados escritores que tengan experiencia en realizar trabajos físico como el que se realizaba en esta fundición.

A.C: A parte de su descripción física, la mayor parte de los personajes se caracterizan a partir del trabajo que realizan.

K.F: Sí, cuando yo empecé a trabajar lo que me impresionó fue la fuerza de las historias, del habla popular, la riqueza literaria de lo que me contaban mis colegas. Esto ha sido el punto de partida de mi manera de novelar, de contar historias. Tengo una obra vasta de más de cuarenta títulos, pero el núcleo de la obra consiste en tres o cuatro novelas que tiene como punto de partida esta sociedad industrial y mis experiencias como obrero industrial y marinero.

A.C: Desde el punto de vista formal este libro mezcla la poesía, la novela propiamente dicha y el ensayo o relato histórico.

K.F: Se trata de una novela que quiere contarlo todo. Quiere hacer una descripción de una realidad social de una época. Para esto, en mi opinión se han de utilizar todos los recursos que la literatura pone a tu alcance. Desde el habla más vulgar hasta las teorías más sofisticadas, pasando por la narración tradicional, las canciones populares, la poesía y la prosa poética. La novela trata de ser una novela total.

A.C: Se trata de una novela social y de denuncia.

K.F: Desde luego. El capitalismo globalizado tiene dos caras. Una que mira hacia el progreso de la civilización y el bienestar; y otra que tiene que ver con la barbarie que se experimentó en la India cuando la catástrofe de la fábrica de la UnionCarbide donde murieron cerca de 20.000 y donde nadie ha asumido ninguna responsabilidad.

A.C: Existe un contraste entre lo local y lo global, juego entre lo cotidiano y lo internacional.

K.F: En mi juventud, nadie de mi pueblo había estado en Oslo, mientras que casi todo el mundo había estado en Takoradi [ciudad costera de Ghana] desde donde partían los barcos que llegaban a mi pueblo con materia prima procedente de África. Esto ilustra muy bien el hecho de que parte del capitalismo globalizado eran también los obreros. Formaban parte de un sistema globalizado que tenía más contactos hacia el mundo que hacia los centros del poder nacional.

A.C: El narrador de la historia, pese a ser uno más de los personajes, ofrece un punto de vista bastante neutro, como si fuera un historiador.

K.F: Es verdad que casi no aparece en la obra y casi nunca presenta sus opiniones. No intenta convencer al lector de nada, solamente presenta unos hechos.

A.C: Dentro de los personajes históricos que aparecen en su novela me interesa el de Erik Grotenfelt.

K.F: En el panorama de la guerra civil finlandesa era un personaje que me interesaba especialmente. Un tipo hipersensible desde el punto de vista de la literatura, que escribía crítica literaria en la prensa de su país, pero también un juez cruel que ordenó decenas de ejecuciones. Fue el primero en descubrir a una poetisa enorme en Finlandia que se llama Edith Södergran. Este tipo encarnaba la barbarie y la civilización en su misma persona y por eso me interesaba mucho. Se trata de una figura clave para entender lo que pasó durante el siglo pasado. En la Alemania del III Reich, por ejemplo, los oficiales eran gente civilizada, incluso personas cultas. Para mí este es el gran tema del libro. Al escribir sobre la UnionCarbide, pienso de la misma manera. La modernidad que conocemos tiene un lado oscuro.

A.C: ¿Cómo explica usted que un tipo con esa sensibilidad pueda ordenar ejecuciones sin que le tiemble el pulso?

K.F: Creo que es el gran enigma del siglo pasado. La catástrofe humanitaria del III Reich. En Noruega hemos tenido un caso parecido el verano pasado cuando el terrorista Breivik iba matando a sus víctimas casi con una sonrisa en la boca: “ahora vais a morir marxistas”. Es un enigma que tiene que ver con el poder interno de definir que ciertas clases de personas han de estar fuera de la humanidad: los judíos, los homosexuales, los gitanos, para según quien, no pertenecen a la humanidad.

A.C: Aparte de a la literatura tradicional escandinava, existen alusiones al Quijote

K.F: La literatura española o latinoamericana siempre ha estado presente para mí. En mi libro aparecen no solo citas sino también refranes.

A.C: Muchos de los personajes en su novela se describen por su manera de hablar un idioma, su fuerte acento.

K.F: Esto refleja la situación lingüística que vivimos en Noruega. En mi país los dialectos tienen más importancia que en el resto de países que conozco. No existe una norma central tan fuerte como en España, Francia o Rusia. Los noruegos hablamos nuestro dialecto, y es un fuerte rasgo de la personalidad de cada uno. La novela refleja la multitud de dialectos y voces que hay en Escandinavia.

A.C: ¿Qué me dice de la frase “He visto romperse muchos cables”, que se repite varias veces a lo largo del libro?

K.F: Se trata de la metáfora central de la obra: el cable. Los protagonistas de la novela trabajan en un sistema de transporte que tiene un cable. Cuando se rompe este cable, también se rompe su manera de vivir, su existencia, su mundo. Es el trabajo lo que conecta sus vidas y el trabajo gira en torno a este cable del sistema de transporte, cuando se rompe el cable se rompe todo.

A.C: Es el final de la era Industrial…

K.F: En Europa. La novela se pregunta exctamente si esa manera de organizar el trabajo, esa solidaridad que emana de esa forma de trabajar, todavía tiene vigencia o tan solo pertenece al museo.

A.C: ¿Cree que ahora somos más individualistas?

KF: Absolutamente, la manera de trabajar producía un contacto físico con la persona, los vínculos que se creaban entre los trabajadores proporcionaban una solidaridad directa. Mientras que ahora es un concepto ético y los conceptos éticos no son tan concretos como antes.


Kjartan Fløgstad

Kjartan Fløgstad, es uno de los más importantes escritores noruegos y el más destacado representante de la Generación del 70 en dicho país. En españa ha publicado dos novelas más con Lengua de Trapo y ha sido traducido al inglés, al alemán, al francés y al español.


Kjartan Fløgstad

Kjartan Fløgstad, es uno de los más importantes escritores noruegos y el más destacado representante de la Generación del 70 en dicho país. En españa ha publicado dos novelas más con Lengua de Trapo y ha sido traducido al inglés, al alemán, al francés y al español.

Gran Manila

Gran Manila
Autor: Kjartan Fløgstad
Editorial: Lengua de Trapo
Páginas: 456
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Sobre el autor

David Moreno

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