Críticas

“La canción pop”, de Raúl Portero.

Carlos Barea
Escrito por Carlos Barea

Dos Bigotes edita La canción pop, un retrato generacional con regusto agridulce construido a través de un lenguaje directo y un trasfondo urbano a caballo entre Londres y Barcelona.

Se nota que Raúl Portero (Terrassa, 1982) conoce muy bien a su generación. Una generación que ha pasado de presuponer que lo tendría todo a encontrarse en su madurez con las manos vacías. A verse obligada a emigrar, a aceptar trabajos por debajo de su cualificación y a lidiar con grandes dosis de frustración; a encontrarse a medio camino entre lo que fueron sus padres –que soñaban con una hipoteca, un trabajo fijo y una esperanza para la jubilación– y los nativos digitales del siglo XXI –la generación del egocentrismo, de la insatisfacción y de la falta de planes a largo plazo–. Su generación, aquella nacida en los años ochenta, es la que ha cruzado ahora la barrera de la treintena y zozobra intentando llegar a los cuarenta con la máxima dignidad posible.

Pues bien, este es el retrato que nos brinda Raúl Portero en La canción pop. En ella Simón viaja desde Londres, donde malvive, hasta su ciudad natal, Barcelona, para acudir al entierro de uno de sus mejores amigos de la juventud. Allí se reencuentra con las ilusiones, las esperanzas y los sueños de un grupo de antiguos adolescentes que se han convertido en adultos forzosos y que no se reconocen en el reflejo de lo que soñaron de sí mismos diez años atrás.

Todo esto nos lo cuenta el autor con un lenguaje tan sobrio que cuando parece que no dice nada lo está diciendo todo. A Portero le importa bien poco cómo decir las cosas porque lo que dice tiene tanta fuerza que no necesita adornos. Usa elementos como la muerte, las drogas, el sexo o la música para crear una canción que no se escucha con los oídos, sino que entra dentro a través de las palabras y acaba (re)sonando en forma de pensamientos. Esto hace que la novela se convierta en una terapia de choque para los que han pasado de ser los herederos de la Tierra a convertirse en un engranaje más de una obsolescencia social que les deja en mitad de la nada. Y es que La canción pop es una puñalada trapera para los mayores de treinta años, aquellos que pensaban –pensábamos– que nunca iba a llegar el momento de replantearse la vida, de renunciar a sueños y de admitir, a duras penas, que la vida no siempre cumple las expectativas.

Raúl Portero escribe: “Curiosamente, lo que más necesitaba –lo que más ansiaba– era alguien que le quisiese, daba igual la intensidad o el tiempo que durase. El problema era que lo necesitaba tanto que tumbaba cualquier oportunidad de que ocurriera”. Esto, aunque dicho sobre el protagonista sobre cuestiones de amor, también es el retrato de lo que le ha ocurrido a esta generación bisagra que desde pequeña ha sido educada para ser ganadora. Ha tenido tantas ansias de triunfo que las oportunidades han acabado huyendo, esfumándose de las manos y dejando un buen puñado de ya-no-tan-jóvenes con un marcado complejo de Peter Pan. El catalizador de todo esto será Simón, que se convertirá en nuestro propio reflejo y nos empujará en algunos momentos a cerrar el libro bruscamente para evitar que se rompa la delgada línea que separa larealidad de la ficción.


La canción pop.

La canción pop.
Autor: Raúl Portero
Editorial: Dos Bigotes
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Sobre el autor

Carlos Barea

Carlos Barea

Carlos Barea (Granada, 1987) ha estudiado Audiovisuales y ha trabajado en diferentes televisiones como técnico y ayudante de dirección. Cuando se cansó de utilizar imágenes en movimiento estudió Publicidad y Relaciones Públicas dedicándose al campo de los estudios de mercado y las relaciones con los medios. Cuando se aburrió de persuadir mentes estudió un máster de Escritura Creativa y colaboró en diferentes medios digitales hablando sobre temas LGTBI, literatura y cine. A día de hoy su objetivo principal es aprender a manipular las palabras para conquistar el Mundo.

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