Críticas

“La condición animal”, de Valeria Correa Fiz.

Manuel Álvarez
Escrito por Manuel Álvarez

En El entenado, la novela de Juan José Saer, un marino es secuestrado por una tribu que después de aniquilar a toda su expedición se lo lleva a él como único sobreviviente para que viva con ellos. Los indios lo tienen allí, como un entenado, y luego de unos años lo liberan sin haberlo maltratado. Habiendo sido testigo de la forma de vida de la tribu, con sus rituales y sus costumbres, el protagonista reflexiona sobre su condición y dice que vivir entre los indios le dejó un sabor a planeta, a ganado humano: dos o tres años después de haber llegado era como si nunca hubiese estado en otra parte. No por casualidad La condición animal comienza con una cita de la novela de Saer. Detrás de los doce cuentos que contiene el libro –el título ya nos lo adelanta–, la autora le da vueltas a la maldad que nos rodea, a la animalidad que nos iguala, y se mete de lleno en, como diría Saer, la negrura húmeda y sin fondo del propio ser.

La condición animal (Páginas de Espuma, 2016) es el primer libro de relatos de Valeria Correa Fiz (Rosario, Argentina). Una publicación que derrumba esa teoría de que el primer libro de un autor es el tercero. Esta compilación de cuentos es madura, cruda y atrapante.

Correa Fiz escribe con la mano del cirujano que opera a carne abierta, sutilmente, manteniendo el pulso. El narrador está definido por un tono y una perspectiva que lo delimita como personaje inclusive en aquellos cuentos en los que usa la tercera persona (como en el Leviatán: un relámpago rasgó las penumbras del autobús solo para confirmar el dominio absoluto de la oscuridad). Hay un narrador concreto que selecciona y define el material, mostrándonos un punto de vista diferente.

La mayoría de estos cuentos tiene como médium a un animal. Ahí está Philip, el gato al que le vemos las vísceras en Una casa en las afueras; Sherry, el gorrión frágil e inocente de Lo que queda en el aire; Duque, el perro callejero y con clase de Perros; o los dinosaurios de película de Deriva, por nombrar algunos. En todos estos cuentos, el animal salvaje es el hombre y todo ello invita a una reflexión sobre nuestra condición y vida interior. Nunca vamos a saber qué pasa por la cabeza de una determinada persona, por qué actúa de una u otra manera. Lo que sabemos es lo que ese actuar genera y este libro escarba sobre las consecuencias, sobre el dolor que nos producimos. Nunca entendemos el dolor del otro sino en la parte que se parece al propio, dice la narradora de Una casa en las afueras. Sospecho que tiene razón.

Cuánto nos sostienen las ficciones, reflexiona Aldo en ese cuento demoledor que es Nostalgias de la morgue, el más extenso y el que uno quiere que no se acabe nunca. Es un relato precioso sobre la complejidad de los cuerpos, la fantasía y la sexualidad. Resulta difícil no asimilarlo a Manuel Puig y El beso de la mujer araña. En esta historia, los dos personajes protagónicos se encuentran encerrados en una habitación de hospital que hace las veces de cárcel de la novela. Y las visiones de Aldo funcionan como los relatos de las películas de Hollywood que le hace Molina a Arregui. La reflexión de Aldo no puede ser más acertada, las ficciones nos sostienen, claro, y también sirven para que nos escapemos de la realidad.

A fin de cuentas, como se dice Joaquín en Criaturas, la condición humana nos impide estar preparados para que el dolor nos manosee.


La condición animal

La condición animal
Autor: Valeria Correa Fiz
Editorial: Páginas de Espuma
Páginas: 168
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Sobre el autor

Manuel Álvarez

Manuel Álvarez

Manuel Álvarez (Buenos Aires, 1986) ya de pequeño heredó de su padre el fanatismo por los libros. Podría decirse que la escritura en él es una consecuencia lógica de la lectura. De chico un profesor le dijo que leer es oír escribir y él, que siempre quiso que lo escuchen, se puso a escribir.

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