Críticas

“La invasión de las bolas peludas”, de Luke Rhinehart.

La actitud made in America cuando un autor de cierta edad decide exponer una sátira sobre su país debe ser la de no dejar títere con cabeza. Tras el seudónimo de Luke Rinehart, el autor George Cockroft reduce el sueño americano a lo absurdo en una de las novelas más irreverentes y divertidas que ha dado la literatura americana en los últimos años.

Desde los ojos de un típico redneck, pescador cínico y desencantado con su modo de vida y todo lo que representa, se nos narra la invasión de la Tierra por parte de alienígenas que toman la forma de “pelotas de playa peludas”. Estos seres no solo son inteligentes, sino que son expertos hackers que han llegado a nuestro planeta para desvelar secretos, manipular cuentas, poner el dedo en la llaga en el mundo político y, en definitiva, hacer todo lo que sea posible para fastidiarnos. ¿Por qué? Por diversión.

Con esta premisa que parte de la ciencia ficción para asentarse en la ficción, después dar un quiebro hacia la sátira y por último explotar por todo lo alto en el vodevil, La invasión de las bolas peludas reflexiona sobre los motivos que empujan al capitalismo y las últimas consecuencias de este. “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, que decía el psicoanalista argentino Jorge Alemán, y Rinehart se lo ha tomado al pie de la letra y ha tenido que ir a buscar la respuesta al espacio. El resultado es una novela divertida que hace gala de algunas situaciones tan inverosímiles y chabacanas que en ocasiones el lector se olvida de estar ante las blancas páginas de una novela y más bien parece que está ante la última gran serie de Netflix. Tiene algo de ciencia ficción, aunque escueta; pero tiene mucho de comedia de situación, de relato crítico, de crónica funesta y de página de sociedad, con una mezcla de seriedad, acción y comedia que combinan en su justa medida para dar como resultado una novela que despierta la sonrisa ya en las primeras páginas.

No obstante, estas exquisiteces se disfrutan mejor con una prosa a la altura, con un humor quizás más elegante y con un mayor cuidado por los detalles; y aquí es donde la voz de Rinehart palidece si la comparamos con otros grandes de la sátira y la crítica americana como Chuck Palahniuk o Michael Chabon. En ocasiones, la novela parece dar tumbos y luchar consigo misma por ser comprendida, por nacer, por ser escrita; mientras que en otras, se afana en creerse parte de la alta élite literaria, prodigándose en descripciones y frases brillantes. El resultado termina siendo el que en gran medida acusan este tipo de novelas: la excesiva cantidad de páginas. Un buen recorte le hubiera venido bien, dejando la historia quizás en sus aspectos más simples, no jugando tanto al cambio de narrador que aporta poco y centrándose en que los personajes no parezcan tan solo caricaturas del clásico paleto americano, el policía de turno y el villano del momento.

Tiene, eso sí, algunos de los pasajes más divertidos que recuerdo en mucho tiempo y leerla es realmente un ejercicio de partirse de risa. No es que sea la gran novela americana, pero sí que podría pelear por abrirse un hueco en las publicaciones más recientes y no tendría nada que temerle a otras, tal vez más publicitadas.

La invasión de las bolas peludas es chabacana, paleta en ocasiones y llena de humor y vida. Una novela que puede hacer que nos llevemos las manos a la cabeza y a continuación estemos riéndonos a mandíbula batiente sobre el capitalismo y nuestro (absurdo) modo de vida.


La invasión de las bolas peludas.

La invasión de las bolas peludas.
Autor: Luke Rhinehart.
Editorial: Malpaso
Páginas: 464
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Sobre el autor

Francisco Miguel Espinosa

Francisco Miguel Espinosa

de madre suiza y adoptado por Madrid, es autor de las novelas Encerrado (Lektu), XXI (Ediciones B), Cabeza de Ciervo (Dolmen Editorial) Infernorama (Dolmen Editorial) y Reyes del Cielo (Dolmen Editorial). Ha publicado relatos en antologías tales como Una utopía, por favor (Salto de Página), Retrofuturismos (Nevsky Prospects), Ignota (Palabras de Agua) y The Best of Spanish Steampunk (Marian & James Womack Edition). Combina su creación literaria con la labor periodística en El Pais, Zona Negativa y Ambito Cultural, además de en el sector videojuegos como lead writer en Bytecore y de profesor en Hotel Kafka.

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