Críticas

“La línea del frente”, de Aixa de la Cruz.

El principio de identidad afirma que toda cosa es idéntica a sí misma: una escalera es una escalera, una pluma es una pluma, un libro es un libro y, en fin, del tópico a la verdad: una rosa es una rosa. Pero ¿y una persona? Quizá no, quizá una persona no es sino el relato con el que cada cual se la explica –incluida ella misma–. Esta es la tesis que subyace a La línea del frente, lo nuevo que Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) acaba de publicar en Salto de Página y que, en un momento editorialmente dado a proclamar las grandes novelas de cada coordenada, ciertas voces anuncian como «la gran novela sobre el conflicto vasco». Esta suerte apellido compuesto va en pugna con la aparatosamente celebrada Patria de Fernando Aramburu. Si bien los circuitos y el ruido de fondo son distintos, La línea del frente es, sin duda, una novela más completa a pesar de su comparativa ligereza (184 páginas frente a 648). En esa cuarta parte de extensión, la autora hace gala de destrezas narrativas y dominio de recursos teóricos de fondo poco habituales y siempre bienvenidos.

La voz de Sofía Icaza es la que nos lleva por la mayoría de páginas de La línea del frente, una joven vasca de buena familia y complejos procesos mentales que al inicio de la novela se instala en la segunda vivienda de sus padres, un apartamento en Laredo. El principal objetivo de ese aislamiento voluntario es escribir la tesis a la que le ha dedicado los últimos años: un estudio sobre el final de Mikel Areilza, escritor y ex militante de ETA exiliado en Argentina. Sin embargo, en la práctica el encierro es empático y desarrolla otro tipo de investigación: recupera el contacto con un antiguo ex novio, Jokin, y trata de darle sentido y consistencia narrativa a lo que sucedió en los años que vivieron separados –aquella unidad buscada–: «Quién sabe cuándo empiezan las historias. Depende de quién hable, de quién seleccione, y de lo mucho que se quiera remontar a los orígenes». Jokin está en la cárcel de El Dueso y desde que Sofía lo sabe mantienen una correspondencia que acelera el abandono de su vida gris en Barcelona para acercarse al epicentro de esa otra historia. La razón por la que él está preso se irá desvelando al tiempo que la protagonista se plantea hasta qué punto es determinante en última instancia: «Necesito convencerme de que los detalles no importan, importa la esencia, lo que demostramos en los instantes clave, cuando decidimos contemplar una injusticia por televisión o enfrentarnos a ella, cuando nos salpica la sangre de una herida abierta y reaccionamos como si fuera nuestra propia sangre. Lo demás es intercambiable, deducible, probablemente falso».

La novela intercala los capítulos más clásicamente planteados con entradas del diario de Arturo Cozarowski (dramaturgo argentino que mantuvo estrecho contacto con Areilza y conoce quizá sus razones) y el relato teatral, dialogado, de las visitas que Sofía hace a Jokin en la cárcel. Aunque De la Cruz ha comentado en alguna ocasión que el motivo es el conocimiento de sus limitaciones tanto como el deseo de evitar cierto aburrimiento en la escritura, el resultado es una brillante coreografía narrativa en la que se va desvelando no ya el secreto de la historia sino su sentido último.

No es imprudente ni apresurado a estas alturas anunciar que Aixa de la Cruz es, probablemente, la mejor narradora de su generación. Da cuenta de ello su prosa impecable, la capacidad de diseccionar los ángulos muertos de una historia, la presencia de ideas originales y de calado casi en cada párrafo y la extrañeza descarnada de sus propuestas. Así, no se aleja –en contra de algunas apreciaciones– de su anterior publicación, el libro de relatos Modelos animales (Salto de Página, 2015), sino que supone, en tal caso, una maduración de los antecedentes y una línea ya segura aunque variada: la aplicación con éxito del principio de identidad a su propio estilo y producción literaria.


La línea del frente

La línea del frente
Autor: Aixa de la Cruz
Editorial: Salto de Página
Páginas: 184
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Sobre el autor

Azahara Alonso (Hotel Kafka)

Azahara Alonso (Hotel Kafka)

Azahara Alonso (Oviedo, 1988) es licenciada en Filosofía y máster en Escritura Creativa. Autora del libro de aforismos Bajas presiones (Trea, 2016), trabaja como coordinadora de la escuela de literatura Hotel Kafka y de la web Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Escribe crítica literaria para distintos medios nacionales e imparte clases de escritura creativa y poesía.

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