Críticas

“Los colores de nuestros recuerdos”, de Michel Pastoureau.

En la deliciosa novela de Cesare Pavese El bello verano, la joven Ginia relata cómo sus amigos «Hablaban de pintura y Guido se exaltaba diciendo que los colores son los colores». Desde luego, Guido tenía razón –no hay respuesta más rotunda que una tautología–. Pero hay que ir más allá, y así lo hace un hombre bastante lógico: «A la pregunta “¿Qué significan las palabras rojo, azul, negro, blanco?” podemos, desde luego, señalar cosas que tienen estos colores –¡pero nuestra capacidad para explicar los significados de estas palabras no va más allá!–». Con esta cita de Ludwig Wittgenstein se cierra Los colores de nuestros recuerdos, del historiador y especialista en colores Michel Pastoureau (París, 1947).

Originalmente Les couleurs de nos souvenirs fue publicado en Francia en 2010 y la editorial Periférica lo ha rescatado este año en castellano –traducido por Laura Salas Rodríguez– como segundo título dentro de la colección Fuera de Serie. Es precisamente la particularidad de su tono lo que hace de este texto algo fascinante: Pastoureau logra articular un punto medio entre la memoria, la especialización y la literatura. Así, parte de sus propios recuerdos desde niño (y todos los caprichos cromáticos que la hipersensibilidad le ha ido imponiendo) como pretexto para explicar la simbología de los colores. Y organiza la nostalgia, las anécdotas –la mayoría de ellas en el marco de París en los años sesenta– y el conocimiento en torno a grandes bloques temáticos: la indumentaria, la vida cotidiana, las artes y las letras, los juegos, los mitos y los símbolos. Aprendemos entonces, por ejemplo, cómo el azul marino se ha impuesto al negro en uniformes oficiales, por qué la cruz de las farmacias es verde, cuál es la historia de los pantalones vaqueros Levi’s, la razón por la que los semáforos tienen tres colores, cuál es el peor color para casi todas las supersticiones o hasta qué punto es cierto que los griegos son ciegos al azul.

Pastoureau ha dedicado su vida al estudio del que es un «tema ridículo tanto a los ojos de mis maestros como de mis compañeros», como señala en varias ocasiones. Escribió una tesis sobre el bestiario heráldico medieval, con especial dedicación a los colores (su historiografía y simbología) y ha trabado como asesor histórico para algunas películas, como Perceval, de Éric Rohmer (aunque este finalmente no tuviera muy en cuenta sus recomendaciones) y El nombre de la rosa, dirigida por Jean-Jacques Annaud y basada en el libro homónimo de Umberto Eco. A pesar del escaso interés que sus colegas muestran por el tema, él insiste en su importancia: «Para el historiador, hablar de color es hablar (…) de la historia de las palabras y de las expresiones idiomáticas, de los pigmentos y los colorantes, de las técnicas de pintura y de tinte. Pero también, y sobre todo, hablar del lugar que ocupa en la vida cotidiana, de los códigos y sistemas que lo acompañan, de los reglamentos que emanan de las autoridades, de la moral y los símbolos que instauran las religiones, de las especulaciones de los científicos, de las invenciones de los artistas». Porque no todo está del lado de la pintura: seguramente un tintorero tendría mucho más que enseñarnos sobre el color que los pintores.

Goethe se preguntaba si un vestido rojo sigue siendo rojo cuando nadie lo mira, tal como nos preguntamos si hace ruido el árbol que cae cuando no hay nadie para escucharlo. En definitiva, ¿qué es el color? Según Pastoureau, en primera instancia los colores son conceptos y categorías; a continuación, son palabras; y solo en última instancia son materias, luces, percepciones y sensaciones. O yendo a lo seguro: el color es el color. Ya lo decía Guido.


Los colores de nuestros recuerdos.

Los colores de nuestros recuerdos.
Autor: Michel Pastoureau.
Editorial: Periférica
Páginas: 272
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Sobre el autor

Azahara Alonso (Hotel Kafka)

Azahara Alonso (Hotel Kafka)

Azahara Alonso (Oviedo, 1988) es licenciada en Filosofía y máster en Escritura Creativa. Autora del libro de aforismos Bajas presiones (Trea, 2016), trabaja como coordinadora de la escuela de literatura Hotel Kafka y de la web Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Escribe crítica literaria para distintos medios nacionales e imparte clases de escritura creativa y poesía.

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