Críticas

“Los hijos del topo”, de Alejandro Jodorowsky y José Ladrönn.

Para entender lo que sucedió con El Topo habría que vivir en la misma dimensión que su director, Alejandro Jodorowsky. Una película cuyo éxito se ve reñido con su controversia, una obra del séptimo arte que dejó una huella indeleble en la historia del cine. Los hay que dicen que se trata de la obra más asequible de Jodorowsky para los no iniciados o para los que no conectan con tanto lirismo onírico. La película, estrenada en 1970, impactó incluso en la psique de otros artistas como John Lennon, Marilyn Manson o Peter Gabriel, que han reconocido públicamente verse influenciados en sus obras por el cineasta chileno, y el público ha buscado una secuela desde que el propio Jodorowsky admitiera haberla escrito tiempo atrás.

La espera ha terminado.

Los hijos del Topo llega en formato de novela gráfica, ilustrado por José Ladrönn y con guión original del creador de El Topo, y nos llega por entregas en tapa dura de la mano de Reservoir Books. Para quien no sepa de qué tratara El Topo, bastará con señalar que el protagonista era un pistolero en busca de justicia que termina convertido en un santo por aquellos seres sacudidos por las penurias de un mundo mágico y onírico que recuerda a México, pero que no deja de ser una forma de plasmar el realismo mágico que inundaba la imaginación del director. Y sigue inundada de lo mismo. Tras una decepcionante cinta hace apenas cuatro años, nos reencontramos con el mejor Jodorowsky, el que dota de una vida a las páginas de cómic que pocos guionistas tienen la habilidad de mostrar. La historia de Los hijos del Topo arranca tras la muerte del santo y poniéndonos en el contexto de los hijos de este, separados al nacer: uno semejante a la figura de pistolero que fue su padre, llamado Caín, y otro al estilo del padre santo, llamado Abel. Ambos hermanos llevan vidas muy diferentes y son ajenos al circo en que se ha convertido la tumba del santo: un lugar de peregrinación pero que sirve de excusa para falsos profetas y comerciantes avariciosos. La tumba se encuentra en una isla mágica a la que solo pueden acceder los dignos de corazón y Caín, resentido con su padre, busca cruzar el puente místico y destruir la tumba.

Con este punto de partida nos aborda una primera parte de la historia no demasiado larga, unas setenta páginas, que es realmente una maravilla. Aunando lo visto en El Topo y La Montaña Sagrada, con esa mezcla de acción y misticismo, la historia nos pone en tensión desde un primer momento, que esa simbología bíblica que tanto le gusta a Jodorowsky y con esos dos hermanos separados, cada uno la mitad de la figura de su santo padre. Las viñetas y el dibujo son magníficas, con un estilo western y un color añejo, un poco como si fuera una versión actualizada de Blueberry, que llega a lo más alto de los cómics de Jodorowsky. Vale, no estamos hablando de que sea algo tan exquisito a nivel de dibujo como lo visto en El Incal o La casta de los metabarones, pero realmente muestra una maestría que eleva la historia a niveles maravillosos. Es un arranque realmente potente y nos pone la piel de gallina darnos cuenta de que Los hijos del Topo puede unirse, si sigue por este camino, a la escueta lista de grandes secuelas que llegaron a superar al original. Es un cómic que, evidentemente, es para aquellos que disfrutaran en su día con la película y para los amantes del Jodorowsky guionista de cómics. Se nota que empezó a escribirlo hace tiempo, cuando el personaje no había absorbido al genuino creador y todavía tenía cosas que ofrecer.

Puede parecer arriesgado, puede parecer sacado de contexto, pero Los hijos del Topo es un secreto que se ha guardado ya durante demasiado tiempo. Por fin podemos disfrutar de esta secuela y por fin podemos disfrutar en castellano de la nueva obra en cómic del genial Alejandro Jodorowsky y no podríamos estar más encantados con el resultado. Una obra para leales al creador chileno, con una edición preciosa que nos tendrá pegados a las mesas de  novedades de nuestras librerías.


Los hijos del topo

Los hijos del topo
Autor: Alejandro Jodorowsky y José Ladrönn
Editorial: Reservoir Books
Páginas: 64
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Sobre el autor

Francisco Miguel Espinosa

Francisco Miguel Espinosa

de madre suiza y adoptado por Madrid, es autor de las novelas Encerrado (Lektu), XXI (Ediciones B), Cabeza de Ciervo (Dolmen Editorial) Infernorama (Dolmen Editorial) y Reyes del Cielo (Dolmen Editorial). Ha publicado relatos en antologías tales como Una utopía, por favor (Salto de Página), Retrofuturismos (Nevsky Prospects), Ignota (Palabras de Agua) y The Best of Spanish Steampunk (Marian & James Womack Edition). Combina su creación literaria con la labor periodística en El Pais, Zona Negativa y Ambito Cultural, además de en el sector videojuegos como lead writer en Bytecore y de profesor en Hotel Kafka.

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