Críticas

“Manuel Bergman”, de Pablo Herrán de Viu.

Carlos Barea
Escrito por Carlos Barea

Dos Bigotes edita Manuel Bergman, una road movie sin coche donde temas como la inmigración, el amor, la soledad o la bondad de los desconocidos se dan la mano por las calles de Nueva York.

Es difícil no descubrir, a poco que se preste un poco de atención, la influencia del cine en la literatura de Pablo Herrán de Viu (Palma de Mallorca, 1986). Algo lógico cuando se ha estudiado Comunicación Audiovisual y Realización de Cine, además de haber trabajado como guionista, director y editor de vídeo.

Por eso mismo, probablemente, las referencias cinematográficas en su primera novela son más que numerosas. Desde el título, en honor al brillante director sueco Ingmar Bergman, hasta la manía casi enfermiza de describir hasta el mínimo detalle el entorno que rodea cada situación, convirtiendo los capítulos en secuencias de cine contadas con palabras. Por eso la obra es una road movie que no es movie en lo formal, pero sí en todo lo demás.

En la novela, Jorge es un postadolescente que se ha trasladado a vivir a Nueva York para cumplir el sueño de ser guionista. Aunque vive cómodamente junto a Fabio, su novio brasileño, este parece ser el principal impedimento para desarrollar su talento. «El amor se lo tragó todo y a mí no me dejó ni una mínima ambición personal», llega a escribir. Así que opta por romper con su rol de amo de casa desesperado e iniciar una vida de adulto solitario. A lo largo de su camino hacia la madurez se cruza con prostitutas bielorrusas, chaperos casi millonarios y una anciana, antigua dramaturga de Broodway, con la que entabla una íntima amistad. Todo se convierte, de repente, en una búsqueda constante de inspiración y de un lugar en el mundo —laboral y espiritualmente hablando—.

En lo formal, hay dos cosas que destacan en Manuel Bergman. Una son los brillantes —y cinematográficos— diálogos que regala a sus personajes. La otra, unas imágenes literarias que, aunque no siempre son las más acertadas, sí que llegan a estar trabajadas hasta el mínimo detalle. La estructura de la obra se completa con la inclusión de pequeños relatos —La ramera de la Quinta Avenida, Ada en el aeropuerto…— que funcionan como correlatos y, al mismo tiempo, como ideas de guiones para Jorge.

Cabe destacar también la importancia del amor en la novela, que no solo se cuece con Fabio, sino que adquiere su mayor protagonismo en la relación con Eve Sternberg, la anciana con la que Jorge siente una conexión espiritual más allá de lo tangible. Parece divertido pensar que el autor ha canalizadolas historias de Jane Hudson y el pianista Edwin en ¿Qué fue de Baby Jane? o la de Joe Gillis y Norma Desmond en El crespúsculo de los dioses para transformarlas, a través de Jorge y Eve, en relaciones de respeto y enriquecimiento mutuo. ¿Por qué no? Un ajuste de cuentas con el celuloide a través de la literatura.

En resumen, Pablo Herrán de Viu escribe una novela iniciática, a veces con sensación de tintes autobiográficos, donde el protagonista pasa de niño a hombre en un ambiente hostil. Lo hace rodeado de personajes a los que, será quizá por la mirada inocente con la que los describe, se les toma un cariño terrible. Incluso se les echa de menos cada vez que se cierra la cubierta del libro para cumplir con las tareas de la vida cotidiana. Esta sensación recuerda a un diálogo de la obra que Eve reescribe con Jorge, en el que un personaje le dice a otro si sabe cómo hacerlo: «¿El qué? », le pregunta. «Despedirse de alguien del que nunca te has separado»,  contesta. La impresión es parecida cuando se termina de leer la última página de la novela, con la diferencia de que Jorge —o Manuel en su faceta de inmigrante ilegal—ya estaba más que acostumbrado a despedirse a esas alturas de la historia.


Manuel Bergman

Manuel Bergman
Autor: Pablo Herrán de Viu
Editorial: Dos Bigotes
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Sobre el autor

Carlos Barea

Carlos Barea

Carlos Barea (Granada, 1987) ha estudiado Audiovisuales y ha trabajado en diferentes televisiones como técnico y ayudante de dirección. Cuando se cansó de utilizar imágenes en movimiento estudió Publicidad y Relaciones Públicas dedicándose al campo de los estudios de mercado y las relaciones con los medios. Cuando se aburrió de persuadir mentes estudió un máster de Escritura Creativa y colaboró en diferentes medios digitales hablando sobre temas LGTBI, literatura y cine. A día de hoy su objetivo principal es aprender a manipular las palabras para conquistar el Mundo.

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