Críticas

“No estábamos allí”, de Jordi Doce.

Sonia Aldama
Escrito por Sonia Aldama

Conocí a Jordi Doce a través de sus Perros en la playa. Sylvia Plath me llevó hasta ellos, un blog que conocí en 2009 y donde pude leer las traducciones que realizó de algunos poetas como Auden, Blake, Carson, Eliot, Hughes o Simic. Ahora, y tras una dilatada trayectoria también como poeta, Doce publica No estábamos allí, un libro de transiciones, paisajes, nebulosas y tal vez un viaje hacia lo exterior y también hacia el interior de la existencia humana.

Recorremos los poemas y descubrimos que el autor se dirige a un “tú” casi como un monólogo interior para hallar las respuestas dentro de sí mismo, de nuevo la evocación de lo añorado y la búsqueda del paraíso perdido. Las imágenes que aparecen en los versos se convierten en fotogramas inolvidables: “(…) y cuerpos que se buscan bajo un sol ilusorio”. La aparición en los poemas de piedras, tierra, raíces, soles, viento, elementos de la naturaleza y estaciones a través de imágenes que de nuevo nos conmueven: “el agua desnutrida”.

Comienza el libro con Entonces, poema en el que habla de la niñez y se cierra el círculo con el paralelismo que envuelve el principio y el final del poema. Un libro para recitar y así recordar la voz de Jordi Doce, un autor que eleva las palabras al nombrarlas y que recupera la esencia del oficio de poeta. Versos que hablan de la niñez y por lo tanto de la añoranza. El poema Suceso comienza con el verso que da título al libro: “No estábamos allí”, un poema que nos deja esa sensación de que la felicidad solo existe en la memoria. En Fábula, Jordi Doce usa la anáfora para repetir esos porqués que a veces encuentran respuestas en la propia pregunta, preguntas que evocan, preguntas que nos llevan al poema Incógnita, las dudas, lo que no se nombra y el extrañamiento constante que envuelve a la buena poesía.

En el libro también aparece la muerte, la rapiña y la rotura de la pérdida o el cansancio de lo innoble. En Elegía el poeta termina con el verso: “Lo profundo es la luz aquí dentro”. Jordi Doce no estaba allí pero descubre la luz en lo interno. Y así a lo largo del libro, donde debemos marcar los versos para guardarlos en esa memoria que nos hará felices: “La extrañeza es una forma de atención, una distancia desnudada”. Los versos del poeta nos producen desasosiego cuando nombra quizá a esta sociedad enferma: “Es tarde para mí, para todos”. En Huésped aparece la negrura, lo antiguo, lo que no se borra, las sombras.

La poesía de Jordi Doce es precisa, con la cadencia exquisita de versos que transcurren con armonía hasta convertir nuestros ojos en hojas de otoño que caen, también mansamente sobre una estructura que invita a desmenuzar los poemas. Regresamos a cada línea para sorprendernos y repensar el lenguaje con la musicalidad de la poesía. Jordi Doce y tan solo dos palabras: “sol escuálido”. Y paladeamos un nombre capaz de asombrar al propio adjetivo.


No estábamos allí

No estábamos allí
Autor: Jordi Doce
Editorial: Pre-Textos
Páginas: 104
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Sobre el autor

Sonia Aldama

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