Entrevistas

Páginas de Espuma cumple diez años

Juan Casamayor

Responsable de una de las iniciativas literarias más interesantes de los últimos años al crear la primera editorial dedicada exclusivamente a la publicación de libros de cuentos. Una osadía calculada y planificada. Una locura donde los protagonistas han sido los libros y lo que significa editarlos.

ÁMBITO CULTURAL: ¿Cuál es el balance de esta década?

JUAN CASAMAYOR: Empezamos con una especialización que era la del cuento que no vendía mucho. Nosotros quisimos hacer realidad la frase “vivir del cuento”. Creamos una editorial de ficción que exclusivamente publica libros de cuentos. Había por entonces una norma no escrita que decía que el cuento no vendía y nosotros hemos sido capaces de cambiar esta percepción del género. Hemos demostrado que si se trabaja y se pone empeño cultural, literario, comercial y promocional puede funcionar como un contenido más de un proyecto literario. Se ha conseguido consolidar en una primera etapa y nos da unas garantías para poder seguir adelante.

AC: El cuento ha sido un género maltratado por la tradición literaria española. En estos momentos goza de gran prestigio. ¿Se consideran en parte artífices del relanzamiento del género desde su editorial?

JC: Es un elemento más. Nuestra editorial es la pionera. Respondimos a una necesidad que estaba ahí. Lectores tenemos y escritores de cuento hay, además con gran calidad. En estos diez años hemos aglutinado grandes cuentistas como Fernando Iwasaki, Espido Freire, Andrés Neuman, Hipólito G. Navarro. Ellos han encontrado en nuestra editorial un espacio para desarrollar su trabajo entorno a este género. Hemos demostrado que podía haber un crecimiento sostenido de lectores. No hemos descubierto el género pero si que lo hemos fomentado. Hay una generación de cuentistas muy buenos que nació en los años 60 (Hipólito G. Navarro, Eloy Tizón, Carlos Castán, Mercedes Abad), y que están escribiendo libros muy potentes que no tienen que envidiar a ninguna otra literatura. Es una generación que ha leído muy bien a los escritores latinoamericanos. No han necesitado matar al padre. Hubo un tiempo que escribir cuentos debía de ser muy difícil, cuando Borges, Cortázar, Onetti o Arreola lo estaban haciendo. No sólo por la calidad que ellos tenían sino porque contaban con el favor de la industria editorial. La evolución del mercado editorial ha sido favorable también para que surgieran otros cuentistas. Esa generación ha hecho que el cuento haya crecido en interés y en lectores. Ahora está saliendo una nueva generación, necesitamos voces propias pero todavía está muy verde, hay gente muy interesante que tiene que demostrar que convive con la generación anterior. Hay voces que ya destacan como Espido Freire, Neuman…

AC:¿Cuál es el criterio para seleccionar a un buen cuentista?

No hay una estética. Todo lo contrario. Buscamos calidad, si se leen varios libros de la editorial encontrarán diferentes estéticas. Lo importante es que sean buenos. Es una editorial joven y nos interesan mucho los autores jóvenes. Es un trabajo editorial y literario. En la editorial tenemos política de autor. Queremos hacer un seguimiento de los autores y crecer literariamente con el escritor, es decir, hacer seguimientos de sus textos y seguir publicándoles.

AC: ¿En estos diez años cuál ha sido el error que más le ha costado solucionar y el éxito más inesperado?

JC: No hay ningún error decisivo. Si lo hubiera habido posiblemente la editorial no estaría donde está. Lo que más me preocupó desde el comienzo fue encontrar claramente el espacio de la editorial a la hora de ir creando día a día lo que se llama “Marca editorial”. El nombre de una editorial cuesta mucho que quede en la mente de los lectores. La mayor alegría de todo este tiempo es la constancia y perseverancia con la que hemos trabajado. Hay libros de los que me siento muy orgulloso, por ejemplo la antología “Por favor sea breve” que fue un impulso para el microrrelato, o “Ajuar funerario” de Iwasaki que consiguió vender 50.000 ejemplares y ha sido el libro más vendido de nuestra editorial. “Pequeñas resistencias” que son cuatro volúmenes que recorren como un atlas el nuevo cuento en castellano es algo que me llena de satisfacción. Son aciertos puntuales pero sin duda el gran acierto es la constancia en el trabajo.

AC: España es uno de los países con un índice de lectura más bajo pero donde más libros se editan. ¿Se puede modificar esta tendencia? ¿Hay una distancia demasiado grande entre editor-autor-lector?

JC: Los editores somos los responsables de que los índices de lectura suban. España tiene una producción editorial de las más importantes del mundo. No hay que olvidar que hay un mercado muy amplio que abarca Latinoamérica donde también hay trabajo que hacer, pero la salud de la editorial debe pasar por el trabajo que se realiza en España. En cuanto a los índices de lectura se puede explicar a través de la situación política que hemos tenido. Venimos de una dictadura y vamos con cierto retraso con respecto a Europa, pero cada día en España se lee más. Hay que ver qué se está leyendo y cómo se está leyendo. Es una lectura concentrada en pocos libros. Los editores tenemos que dar diversidad. Hay que crear una estructura de acercamiento al libro, fomentar nuevas fórmulas literarias y nuevas voces.

AC: ¿Cree que los escritores actuales nombran demasiado a los clásicos y a veces se olvidan de sus coetáneos?

JC: En España los escritores se leen poco entre ellos, algo que a veces encuentras menos en la generación de jóvenes escritores latinoamericanos. Me da la sensación que en nuestro país falta esto. Los escritores españoles también sufren unos usos y costumbres por parte de la edición española. En las librerías hay predominio de literaturas extranjeras frente a la literatura en castellano. Adolece un poco, tanto en los grandes grupos como en la edición independiente, apostar por voces nuevas. Las grandes arriesgan menos, tienen otras infraestructuras y necesidades de venta. Faltan editoriales que descubran nuevas voces. Nosotros sí que hemos sacado nuevas voces como Pablo Andrés Escapa, Javier Saénz de Ibarra o Miguel Ángel Muñoz.

AC: ¿Qué temas interesan al lector actual de relatos?

JC: No hay un tema claro. Al lector hay dos líneas que le gustan muchísimo. Una es el cuento que proviene de una lectura de vanguardias. Muy bien escrito con dosis de surrealismo, líricos y con critica social. Ángel Zapata ha creado una forma de escribir cuentos en este sentido. Es importante tener voz propia. Luego en la otra línea están los seguidores de Cortázar, Poe, Quiroga…es una línea sigue muy viva y gusta mucho. Por supuesto también está la línea de Carver que en ocasiones ha hecho mucho daño, hay escritores que parten de este autor y utilizan frases cortas con los mismos temas, pero obviamente no son como él.

AC: En la actualidad prolifera en la Red un gran número de blogs dedicados al cuento ¿Cómo influye y afecta al género Internet?

JC: La blogosfera es uno de los elementos distintivos de esta década que hace que el cuento esté más fuerte. Cuando yo empecé no había ese entramado de blogs y de lectores que promueven el cuento. Suma muchísimo al cuento todas estas formas de comunicación. Es el futuro. Además en las páginas web se crean foros muy interesantes de opinión, de comunicación y de lectura.

AC: ¿Qué sorpresas deparará Páginas de Espuma en los próximos años?

JC: Seguiremos con la misma línea de trabajo. Se sumarán nuevos escritores como por ejemplo Félix J. Palma, Ronaldo Menéndez y Patricia Esteban Erlés. Repetirán con nosotros Andrés Neuman, Fernando Iwasaki..y por supuesto seguiremos trabajando con escritores menos conocidos porque también es parte de la línea de la editorial.


Juan Casamayor

(Madrid, 1968) Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. En 1999 funda Editorial Páginas de Espuma. Ha publicado los principales cuentistas en lengua castellana de España y Latinoamericana que conviven con su segunda vertiente, la colección de ensayo de humanidades.

Cuentos y cuentistas: el canon del cuento

Cuentos y cuentistas: el canon del cuento
Autor: Harold Bloom
Editorial: Páginas de Espuma
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Redacción de Ámbito Cultural

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