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París literario: ¿qué lugares visitar?

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Desde hace siglos no ha habido casi ningún escritor que haya sido ajeno al influjo de París, desde el gran poeta César Vallejo “Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo.”, a Victoria Ocampo, Chaves Nogales, César González Ruano, Julio Cortázar, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Enrique Vila-Matas, de entre los escritores en nuestro idioma, a aquella generación perdida de Hemingway, Scott Fitzgerald, y Doroty Parker e incluso al mítico Oscar Wilde y a Truman Capote.

Por ellos sabemos que París no se acaba nunca, o qué París es una fiesta. También estuvo allí Czeslaw Milosz, que dejó dicho algo que resume bien lo que podemos encontrar en la ciudad del Sena:

Transformado en mirar puro, seguiré devorando las proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios, esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas visibles.

La ciudad como enjambre de personas de todo tipo y condición, de amaneceres y atardeceres, un festín para los ojos y los sentidos y sobre todo un lugar en el que se cruzan constantemente en nuestra memoria los personajes más inolvidables de la literatura. A modo de breve repaso recordemos que por París anduvieron D’Artagnan y los Tres Mosqueteros, el Conde de Montecristo, Jean Valjean y Cossette (Los Miserables), el Fantasma de la Ópera, Zazie, Grenouille (El Perfume), el vampiro Lestat de Lioncourt y, de algún modo, buena parte de los ilustrados franceses: Buffon, Duclos, Montesquieu, Rousseau, Voltaire, D’Alembert y Diderot, ya que este último se refirió a ellos en El Sobrino de Rameau.

Los cafés de París

En esta última obra el escenario del diálogo es el Café de la Régence que reunió a ajedrecistas y relevantes figuras de París desde su fundación en 1681 hasta su desaparición en 1910. No sólo estuvo Diderot por allí, también Rousseau, o Ben Franklin. Durante dos siglos las ciencias y las letras de occidente dialogaron de forma intensa y bastante despierta dentro de estos establecimientos. No podemos concebir un paseo literario por París sin acercarnos a algunos de estos pequeños templos de la sociedad literaria y filosófica parisina, entre otros merece la pena visitar los siguientes:

  • Le Souper des philosophesLe Procope, es el más antiguo y una auténtica leyenda. A la luz de las velas de este establecimiento se acogió a personajes como La Fontaine, Racine y Regnard, los creadores de la Enciclopedia: D’Alembert y Diderot, Beaumarchais (autor de Las Bodas de Fígaro), a estos les sucedieron Balzac, Nerval, Hugo, George Sand, Musset y Verlaine y a éstos, a su vez, Amélie Nothomb, Marc Dugain, y Éric-Emmanuel Schmitt, entre otros.
  • El Café de Flore es el más citado. Fue el lugar favorito de surrealistas y dadaistas, con Apollinaire especialmente, que ahí recibía a sus amigos,  al igual que más tarde hicieron Jacques Prévert, Georges Bataille y Raymond Queneau. Este establecimiento convirtió barrio de Saint-Germain-des-Prés en el epicentro intelectual de la ciudad y de Europa concentrando a Sartre, Simone de Beauvoir, al genial Boris Vian y a dos relevantes intelectuales de izquierdas: Louis Aragon y Marguerite Duras.
  • Les Deux Magots, está en el mismo barrio y fue frecuentado por casi todos los anteriores, a los que se podría añadir André Gide, Artaud y Ernesto Sábato. Aquí y en el de Flore se codeaban con artistas de otras disciplinas como Picasso o Lèger.
  • Café de la Paix, próximo a la Ópera atrajo a escritores como Zola y Maupassant, pero también a extraordinarios músicos como Chaikovsky y Massenet.
  • La Closerie des Lilas, además del propio Zola frecuentaban este local Theophile Gautier , Charles Baudelaire y los hermanos Goncourt . También la frecuentaron los escritores americanos, se dice que aquí leyó Hemingway el manuscrito de El Gran Gatsby y fue uno de los lugares preferidos de Samuel Beckett.
  • Sin entrar en más detalles, también merecen la pena los siguientes: Café Delmas, L’Autre Café, el Café des Phares y el Rosebud.

Seguramente hay más cafés que días disponibles, sobre todo si como aquellos escritores nos da por repetir en alguno de estos establecimientos. Pero París, como bien descubrieron los flâneurs como Baudelaire, ofrece a quien pasea por ella el sumergirse en “lo ondulante, en el movimiento, en lo fugitivo y lo infinito”.

Un paseo por Montparnasse

Este barrio se convirtió entre 1910 y el comienzo de la II Guerra Mundial en el epicentro bohemio y creativo del mundo, no sólo concentraba a los artistas franceses de las principales vanguardias del momento, sino que atrajo a numerosos creadores de todo el mundo, ya hemos citado a los estadounidenses, pero también había personajes de Japón, de México, de Bielorrusia, de Polonia, de Suiza, Lituania …

Uno de esos personajes fue el judío Marc Chagall. Caminando por el Boulevard Montparnasse llegaremos a una curiosa Brasserie: La Coupole (en el 102), con columnas pintadas por él. Se dice que Jean Cocteau estuvo en su inauguración, por no reiterar personajes podemos citar en este caso entre los habituales a André Malraux y a las geniales Sonia Delaunay y Edith Piaf. En este lugar han rodado leyendas como Joseph Losey.

En un número más bajo de la calle nos habremos cruzado con Le Select (99, Bd Montparnasse), y apenas demos unos pasos encontraremos Le Dôme (108, Bd Montparnasse), en la cual se dice que Gertrude Stein convenció a Matisse para que abriera su academia de arte. Unas cuantas cuadras más allá está la Closerie des Lilas (171, Bd Montparnasse).

En el cementerio de Montparnasse, uno de los más grandes de la ciudad, podremos rendir nuestros respetos a varios de los escritores que dieron vida a esta ciudad: Samuel Beckett, Julio Cortázar, Marguerite Duras, Guy de Maupassant, Charles Baudelaire y Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir; esta pareja se encuentra enterrada junta.

Barrio Latino / Rive Gauche

El Quartier Latin recibe este nombre porque en su época medieval era frecuente escuchar allí diálogos en latín. La razón, la alta concentración académica del barrio, donde se ubica el nucleo universitario de la ciudad: La Sorbona (s. XIII). También forma parte inseparable de este barrio el mítico Collège de France , fundado en 1530 para tratar las disciplinas excluidas de la anterior como el Hebreo, el Griego y las Matemáticas, ha visto pasar por sus aulas a 8 Medallas Fields (el Nobel de las Matemáticas), un Nobel de Física, y a intelectuales de la talla de Jean-François Champollion, Paul Valery, Roland Barthes, Claude Leví-Strauss, Michel Foucault, Pierre Bordieu e Yves Bonnefoy.

En este barrio no nos podemos perder la peatonal Rue Mouffetard, que fue una vía romana, la Rue Huchette o la Rue du Cardinal Lemoine, donde residieron James Joyce (aquí terminó de corregir su Ulises) y Hemingway.

La histórica y pintoresca librería Shakespeare and Company es un lugar que no nos podemos perder (37 de la calle Boucherie), en su famosa buhardilla escritores como Oscar Wilde o Hemingway escribieron y durmieron (incluso hoy se usan para escritores que pagan su estancia trabajando en la librería).

En el 39 de la Rue Descartes encontraremos un Hôtel en cuya buhardilla también estuvo (lo habrán adivinado, Hemingway); en este lugar es donde falleció Paul Verlaine.

“Mi cuartito de pobre, porque ahora era pobre, quedaba en el techo de un hermoso edificio burgués, bastante burgués, en realidad, que miraba feliz y seguro de sí mismo al hermoso Jardín des Plantes. Lo único malo es que mi cuartito no tenía ventana ni hacia el Jardín des Plantes, ni hacia ninguna parte. Sólo una claraboya para las noches de luna […]” Alfredo Bryce Echenique, sobre su buhardilla de París

En las cercanías de este barrio, en la Rue de Vaugirard, vivieron Emil Zola (10)  y los Fitzgerald (en el 58).

El Panteón de París

Creemos que uno de los puntos imprescindibles en cualquier visita a París, sea literaria o no es el Panteón. Fue el primer gran monumento de la ciudad y en el se encuentra el Péndulo de Foucault, gracias al cual se pudo calcular con precisión la rotación de la tierra y demostrar la fuerza de Coriolis. Durante la III República se convirtió en un lugar donde reposan los restos de los hombres ilustres de Francia. Inauguraron ese honor los restos de Victor Hugo, que ahora se encuentra muy bien acompañado por Voltaire, Rousseau, Marie Curie, Louis Braille, Jean Monnet o Alejandro Dumas.

Panteón de París (interior)

De Jean-Pierre Lavoie (Jplavoie) – image:Pantheon_wider.jpg, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=735761

El río Sena

Todos sabemos que el río Sena es el que discurre por la capital de Francia, pero lo que no es tan comentado es que es el único curso fluvial que discurre entre dos filas de estanterías de libros. Los Bouquinistes, libreros de segunda mano, extienden sus puntos de venta desde la margen derecha del Pont Marie al Quai du Louvre, y en la orilla izquierda del Quai de la Tournelle al Quai Voltaire.

Los puentes de París son otro referente literario. El Pont des Arts, que era imprescindible para Cortázar, fue invadido en esta década por los candados del amor inspirados por Federicco Moccia. Con bastante más profundidad nos podemos acercar a La leyenda del Santo Bebedor donde Joseph Roth relata la vida de un clochard bajo esos puentes donde él mismo vivió la última época de su vida.

Pont des arts Paris

Pont des arts durante la noche, París

Recomendamos terminar la visita a esta zona en el Musee de Cluny.

Saint-Germain-des-Prés

Si Montparnasse nos recuerda a los Felices años 20 Saint-Germain-des-Prés nos recuerda a los años 50. Este es el barrio de Boris Vian, no sólo porque viviera ahí, sino porque a este lugar le retrató el alma. En 1949, Henri Pelletier, editor de la colección Guides Verts (Toutain) se encuentra al escritor y le propone escribir una guía sobre este arrondisment. De su mano, en un texto tan sorprendente como su genio, descubrimos aquellas cuevas-cafe-restaurante-garito donde se alimentaba de Jazz, son los tiempos de Bebop. Y de su mano encontramos a Sartre en el inevitable Flore, a Camus en el Tabou. y otros famosos lugares como Les deux magots o el Lipp, que fue hegemónico en los años 20. En el Tabou (nº33 de la calle Dauphine) tocaban los hermanos Vian y también tocaron los dos grandes maestros de su género preferido: Miles Davis y Charlie Parker.

A este barrio pertenecieron también dos de nuestros escritores favoritos, el escritor-aviador, Antoine de Saint Exupery,  y el crítico-cineasta François Truffaut.

La entidad cultural más relevante de la zona es el Instituto de Francia, que ocupa desde la época de Napoleón un monumental edificio, erigido a finales del XVII para alojar el gran legado del cardenal Mazarino: la Escuela Central de las Cuatro Naciones. Agrupa a las principales academias de Francia, y en sus sillas se han sentado personajes como Joseph Fourier, Alexis de Tocqueville, Louis Pasteur, Paul Valéry, Henri Poincaré o Ionesco, entre otros. Este conjunto arquitectónico también aloja la espectacular Biblioteca Mazarina. Un lugar que no te puedes perder si amas los libros.

Institut de France

El barrio también aloja el Museo de Cartas y Manuscritos, único en Europa, en el que no sólo podemos ver cartas y manuscritos de escritores, como Verlaine, sino de personajes históricos como Napoleón, o de científicos como Ampère.

Aunque no es estrictamente literario, recomendamos visitar el Musée Delacroix, además de su taller y objetos personales encontraremos documentos en los que se refleja su relación con Baudelaire, Gauthier o la escritora George Sand.

Hablando de Delacroix, podemos asomarnos a la Iglesia de Saint-Sulpice, donde hay unos frescos suyos de gran calidad, aunque este lugar es más famoso por una discutida obra literaria: El Código Da Vinci.

Museos y casas de autores

Museo Carnavalet

Además de su interés por alojar el Museo de la Historia de París, fue el hogar de Madame de Sevigné, la cronista de la corte de Luis XIV. Es un destino imprescindible para los admiradores de Marcel Proust, ya que en su interior se reproduce la famosa habitación desde la que convaleciente escribió una de las joyas de la literatura universal: En Busca del Tiempo Perdido.

Casa de Victor Hugo

En el barrio de Marais, en el número 6 de la impresionante Place des Vosges, podemos visitar la que fuera casa del escritor más aclamado de esta ciudad durante el siglo XIX, Victor Hugo. Se abrió como museo en 1903 y nos muestra los gustos y modo de vida de este autor. No muchas veces coinciden público y crítica, en este caso los vítores y el masivo adiós que le dio la ciudad a su muerte eran totalmente merecidos.

Vista de la Place des Vosges desde la plaza de Louis XIII desde la ventana de la Casa de Victor Hugo.

‘Maison’ de Balzac

En el barrio de Passy, en esta mansión con jardín, vivió Balzac cuando sólo era un pueblecito a las afueras de la ciudad. Es uno de los lugares de París que merece la pena visitar. Por allí se paseaba con su hábito de monje con el que le esculpiera Rodin.

27 rue De Fleurus: Gertrude Stein

Alice B. Toklas y Gertrude Stein por Man RayEn el 6º Arrondisement, también en la orilla izquierda del Sena, cerca de Saint-Germain-des-Prés, podemos encontrar un lugar mítico, el hogar Gertrude Stein y Alice B. Toklas, que casi es lo mismo que decir el hogar de la generación perdida. Por su salón pasaron autores como Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald, Guillaume Apollinaire, Sinclair Lewis, James Joyce, Ezra Pound, Thornton Wilder y Sherwood Anderson.

Museo de la vida romántica

Dedicado a la escritora George Sand (pseudónimo masculino de la escritora Aurore Lucile Dupin). Además de acerecarnos a esa época reproduce los salones literarios de la época donde se desarrollaba la vida cultural en aquella época. A veces se indica erróneamente que la escritora vivió aquí, pero no fue así.

Otros hogares de escritores

Los escritores que han habitado la ciudad son numerosísimos, algunos otros puntos destacables de la ciudad son los siguientes:

  • Cité Fleurie: la colonia de artistas donde Jean Rhys y Ford Madox Ford tuvieron un breve affair. Se encuentra en el Boulevard Arago, Ford lanzó allí también Transatlantic Review.
  • Hotel Central on la rue du Maine. Escenario de otro amorío literario: el de Anaïs Nin y Henry Miller.
  • Rue du Pot de Fer 6 (Orwell),
  • Hôtel de Lauzun, en el residió Baudelaire.
  • Hotel d’Anglaterre,
  • Hotel d’Alsace,

Cementerio de Père Lachaise

Fue uno de los grandes cementerios de la ciudad durante el XIX, en él encontramos a muchos de los grandes escritores que habitaron la ciudad: Balzac, Apollinaire, Miguel Ángel Asturias, Marcel Camus, Gérard de Nerval, Marcel Proust y Oscar Wilde. Además de guardar el reposo de mitos como Jim Morrison y numerosos artistas es un punto de referencia arquitectónica por la cantidad y variedad de estilos históricos que acumula.

Comédie-Française (Théâtre Français)

Es el alma del teatro parisino. Fue fundada por decreto de Luis XIV en 1680. Esta entidad gestiona tres teatros de la ciudad: la Salle Richelieu, junto al Palais Royal; el Théâtre du Vieux-Colombier; y el Studio-Théâtre. Es un monumento visitable y en él podremos descubrir tres siglos de historia teatral de una de las capitales más relevantes de la dramaturgia europea.

Gare de Lyon

Aunque a primera vista esta estación no parezca un lugar literario tiene su relevancia, en el restaurante Le Train Bleu, que se inauguró para la Exposición Universal de 1900, disfrutaron de placeres gastronómicos artistas y bohemios como Jean Cocteau, Dalí o el actor Jean Gabin. Además, fue en esa estación donde la primera esposa de Hemingway perdió sus manuscritos de Juventud.

Bibliothèque Nationale de France

Se trata de un conjunto de construcción moderno, de 1996, concebido por Dominique Perrault. Merece la pena la visita en fin de semana a sus exposiciones temporales, conciertos, etcétera.

Las rutas de los personajes literarios

Destacan las siguientes zonas: la isla de la Cité, Les Halles y los arededores de La comedíe y de la Ópera, aunque hay un punto que centró la atención de un solo libro, la Place Saint-Sulpice, Tentativa de agotar un lugar parisino, de George Perec nos deja claro por qué:

Hay muchas cosas en la Place Saint-Sulpice, por ejemplo un ayuntamiento, un edificio de finanzas, una comisaría de policía, tres cafeterías de las cuales una hace tabaco, un cine, una iglesia en la cual trabajaron Le Vau, Gittard, Oppenord, Servandoni y Chalgrin y que está dedicada a un capellán de Clotario II que fue obispo de Bourges entre 624 y 644 y que se celebra el 17 de enero, un editor, una empresa de pompas fúnebres, una agencia de viajes, una parada de autobús, un sastre, un hotel, una fuente que decoran las estatuas de los cuatro grandes oradores cristianos (Bossuet, Fénelon, Fléchier y Massillon), un quiosco de periódicos, un vendedor de objetos religiosos, un aparcamiento, un instituto de belleza, y muchas otras cosas.

Por si esto fuera poco, en los meses de mayo y junio Saint-Sulpice celebra una feria en la que da cabida a la poesía, a la bibliofilia, al grabado, a la fotografía,…

La magia del tiempo hace que un lugar especial también nos llame la atención: en el 7 rue des Grands-Augustins, Balzac iniciaba su relato La obra maestra desconocida, una obra genial que anticipaba la llegada del arte de vanguardia que revolucionaría a París y al mundo en las primeras décadas del siglo XX. Pues bien, justo ahí fue donde vivió Picasso vivió durante casi 20 años, y justo ahí fue donde en 1937 pintó el Guernica. Cuando alguien os hable de Nostradamus, pensad en Balzac, cuyos textos son infinitamente mejores, seguramente aprendáis más sobre el futuro que con cualquier otra cosa.

Si queremos visitar una librería mientras nos acercamos alguno de estos lugares nuestra recomendación es Galignani .

Grandes Libros de París

  1. El sobrino de Rameau, de Diderot (1761, aunque se editó por primera vez en 1805 en alemán, prologado por Goethe).
  2. Rojo y negro, de Stendhal (1830).
  3. Nuestra Señora de París, de Victor Hugo (1831).
  4. Los crímenes de la Rue Morgue, Edgar Allan Poe (1841).
  5. Los Miserables, de Victor Hugo (1862).
  6. El Spleen de París, de Baudelaire (1869).
  7. Bel Ami, de Guy de Maupassant (1885).
  8. Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand (1897).
  9. El fantasma de la Ópera, Gaston Leroux (1909).
  10. Por el camino de Swann, de Marcel Proust (1913).
  11. La autobiografía de Alice B. Toklas (1963).
  12. París era una Fiesta, de Hemingway (1964, post.).
  13. ¿Arde París? de Larry Collins y Dominique Lapierre (1964).

Viajar a París

Aunque hay muchas formas de viajar a París, nosotros te recomendamos visitarlo como mínimo una semana y hacerlo contratando al menos el Vuelo + Hotel para luego visitar la ciudad a tu aire.

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Sobre el autor

José Antonio Redondo

José Antonio Redondo ha desarrollado su actividad profesional entre los ámbitos de Internet, la formación y la cultura. Es cofundador de Hotel Kafka. Ha trabajado más de 20 años en el campo del eLearning como consultor y directivo y lleva más de 22 liderando proyectos en el ámbito digital y escribiendo libros y manuales sobre estas materias y sobre management. Actualmente es director de estrategia digital e infraestructura web de IMF Business School; siendo también director de ambitocultural.es, la web de cultura de El Corte Inglés. Fue vocal desde su fundación de la Comisión de Innovación y Nuevas Tecnologías de CEIM (Confederación de Empresarial de Madrid - CEOE) y de la Comisión de eLearning de la Asociación Nacional de Empresas de Internet (ANEI). Es autor también de varios libros, artículos y manuales relacionados con la gestión de calidad en empresas de servicios, Internet y comercio electrónico. Tras estudiar Ciencias Químicas y Matemáticas en la UCM, se especializó en dirección de empresas y en gestión de producción y tecnología en la Universidad Politécnica de Madrid así como en todos los aspectos relacionados con Internet. Cursó Piano en la Escuela de Música Creativa y es Máster en Creación Literaria por la Escuela de Letras de Madrid.

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