Críticas

“Psicogeografía”, de Collin Elard.

Colin Ellard autor de Priscogeografía

Reseñamos este ensayo divulgativo sobre la necesidad de crear espacios urbanos que tengan en cuenta las necesidades de sus habitantes.

Vivimos en un tiempo en que el urbanismo ha entrado en aquello que Kant llamaba “el seguro camino de la ciencia”: se sabe cómo diseñar calles y ciudades enteras -o cómo reconfigurar las ya existentes- de tal manera que la vida sea más cordial, enriquecedora y feliz. La teoría la sabemos, ha sido contrastada y, a veces, se aplica en la práctica. Hay países que construyen teniendo en cuenta las emociones y calidad de vida de sus habitantes; a posteriori se demuestra que, en efecto, allí donde se ha planificado bien la convivencia mejora y la economía se fortalece. Luego hay otros sitios donde los especuladores se han limitado a arrojar caóticamente edificios sobre el paisaje, sin pensar en nada más que en beneficios a corto plazo; en aquel lugar tenemos la certeza de que es más difícil que emerja una buena cultura cívica.

Psicogeografía habla un poco de esto. Su autor, Colin Ellard, es un experto en neurociencia y diseño arquitectónico, que aboga por levantar edificaciones teniendo en cuenta que seres humanos con pasiones y necesidades van a habitarlos. El optimismo con que presenta sus propuestas es contagioso y nos lleva a pensar en lo formidables que serían las ciudades de globo si se le siguieran más. Además es un autor pedagógico que hace que la lectura sea grata y accesible a profanos.

El ordenamiento de los espacios es un hecho decisivo en nuestras vidas y sin que nos demos cuenta determina nuestros comportamientos. Los ejemplos que da para ilustrar sus teorías son muchos y todos constatables con solo salir a la calle: los juzgados se construyen siempre con techos altos, columnas solemnes y una decoración recargada para infundirnos la sensación de pequeñez ante el poder de la autoridad. Está demostrado que los enfermos de un hospital mejoran antes y más rápido si la ventana por la que miran da a un paisaje verde y no a un bloque de ladrillo que tapa el horizonte. La paredes del interior de una vivienda consolidan o debilitan los roles de género y las maneras de socializar de sus inquilinos…

Hay un capítulo en concreto sobre los casinos que es un paradigma de concisión y buen hacer divulgativo. Ellard empieza relatando cómo de joven se gastó un dinerillo sin casi darse cuenta en unas máquinas tragaperras, y desde esa anécdota empieza a explicar que hay estudios que demuestran que nada en estos centros de ocio se hace al azar, y que la atmósfera de irrealidad que evocan es una estrategia para que hagamos lo que hasta hace no muchos años era inimaginable, encontrar placer en gastar inútilmente el dinero.

Abundan también los ejemplos positivos. El autor se explaya sobre todo en los últimos capítulos con las mejoras que se puede hacer en el diseño urbano, y más desde que las nuevas tecnologías ayudan a predecir los comportamientos y descifrar los impactos emocionales del espacio en las personas. Explica que la realidad virtual ha sido decisiva a la hora de evaluar proyectos, con la ventaja que esto supone. Y dedica muchas páginas también a internet y los teléfonos móviles, que nos hacen pasear envueltos en nubes de datos contenedores de información. En esta parte vuelve el Ellard más pedagógico y presenta de manera inteligible la revolucionaria nueva vida cotidiana que se está gestando a diario.

Los temas que trata Psicogeografía experimentan grandes avances de un año para otro. Por eso es un buen libro divulgativo que quedará obsoleto pronto; y quizá esto sea lo mejor que se puede decir de una obra de sus características. Hay que leerlo con urgencia, ahora que estamos en la antesala de las transformaciones y adelantos que describe.


Psicogeografía

Psicogeografía
Autor: Colin Ellard
Editorial: Ariel
Páginas: 288
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Sobre el autor

Redacción de Ámbito Cultural

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