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Entrevistamos a José Antonio Redondo

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La poliédrica figura de la biografía de José Antonio Redondo nos remonta al siglo XIV, a los albores del Renacimiento, a la Italia de Dante, Petrarca, Boccaccio, o al propio Leonardo. Del genio florentino son las primeras palabras de esta entrevista.

AMBITO CULTURAL: “La simplicidad es la última sofisticación”, ¿habría tenido Leonardo Da Vinci cuenta en Twitter?

JOSE ANTONIO REDONDO: Pues yo creo que sí, igual lo habría inventado él de haber estado en esta época porque fue un personaje que abrazo todo tipo de innovaciones y las aplicó. Su filosofía era la de aplicar la ciencia a cuestiones prácticas y, a pesar de ser más conocido como artista, como ingeniero construyó desde canales hasta cualquier tipo de cosas. Yo creo que esa filosofía, el movimiento que hubo en el Renacimiento que hizo surgir a la ciencia, de alguna manera en esta época se está repitiendo. Hoy en día, hay muchos científicos que están comunicados a través de estas herramientas, compartiendo conocimientos. Pueden estar siguiendo a un ingeniero de California o enterarse de cosas que se están haciendo en Londres. Compartir cualquier tipo de novedad.

AC: ¿Es una red social lo mismo que un grupo o una cuadrilla de amigos?

JAR: No, de hecho, es algo distinto. Un grupo de amigos va a estar dentro de una red social pero una red social engloba algo más que un grupo de amigos. Es un tejido que enlaza a unas personas con otras sin límite. Mi hermano puede tener un amigo, el amigo puede tener una novia, la novia puede tener otra amiga, estamos formando parte de una red pero no somos amigos. El vínculo existe, pero es indirecto.

AC: ¿Y qué nos aporta?

JAR: Ese vínculo, esa red te aporta todo tipo de cosas: buenas, malas y regulares. A nivel tradicional, antes de que existieran las redes sociales informatizadas, ¿cómo conocerías a tu pareja? Pues una situación típica podría ser la de la amiga de una amiga con la que coincides en una fiesta, con la que no tienes un vínculo fuerte pero que de alguna forma ya estaba relacionada con tu red. También te aporta cosas negativas igual que se contagia una enfermedad sexual porque te acuestas con alguien que se ha acostado con alguien que se ha acostado con alguien que la padecía y tú te contagias, ¿no? La diferencia está en que ahora existen estas herramientas que permiten navegar por esas relaciones. Una vez que he aceptado tu amistad virtual, por ejemplo a través de Facebook, yo puedo visitar tu perfil, ver qué amigos tienes y ver qué cosas en común tengo con ellos. Si lo juzgo interesante me hago amigo de alguno de ellos y refuerzo ese vínculo.

AC: “Tengo quinientos amigos en Facebook”, “¿qué haces esta noche?” “Me quedo en casa”. ¿Crees que dificultan las redes sociales virtuales las tradicionales redes sociales humanas?

JAR: Yo no diría que las perjudiquen, pero sí que las transforman. Pasa, en general, con las nuevas tecnologías en internet. Cada vez se dedican más horas a las relaciones mediatizadas por estos aparatos o simplemente a ser espectador de Youtube, y se dedican menos a las relaciones personales. Esto ha sido progresivo y éste es un paso más de esta cadena, ya había pasado, no obstante con otros aparatos: los videojuegos e Internet mismo. Antes si querías leer el periódico, lo comprabas en el kiosko o te bajabas bar, ese acto implicaba además de leer el periódico, charlar con el kiosquero, y podías comentar las noticias con los que allí se encontraban. Ahora lo consultas por Internet en cinco minutos sin hablar con nadie. Y el comentario lo haces a través de la red.

AC: Hubo hace varias semanas un aviso de bomba en la estación de Principe Pío en Madrid que luego resultó ser falso, cuando fui a consultar en Internet, las primeras diez entradas sobre el asunto me remitían a cuentas de twitter, ¿es este el “periodismo ciudadano” del que hablas en el libro?

JAR: Todos somos espectadores de algo. Si ese algo es una noticia los ciudadanos nos convertimos en testigos. El primer hecho de esta naturaleza fue el amerizaje forzoso de un avión en el río Hudson de Nueva York. Un señor lo fotografió y lo mandó por Twitter. Él fue el primero en publicar la noticia y luego se transmitió en todos los medios de comunicación. La cantidad de periodistas que pueden tener los medios son limitados, en España me parece que son unos cuantos miles. Sin embargo todos los ciudadanos en posesión de un móvil inteligente son unos cuantos millones. Están en todas partes en todos tipos de situaciones y se da con frecuencia que se encuentran en el lugar de la noticia. En las sociedades en las que no existe libertad de prensa, de hecho, son mejor fuente que los propios periodistas porque a los medios de comunicación, como ha ocurrido en el Aiún, no les permiten trabajar.

En las elecciones de Irán mucha información sobre la represión fue proporcionada por los propios ciudadanos. Los documentos podían ser desde una foto de un atropello a un tiroteo. Es un periodismo inmediato, más brutal, pero también es un periodismo más arriesgado porque no hay tiempo para documentarse, ni para la investigación.

AC: ¿Y qué espacio ocupa Wikileaks?

JAR: El caso de Wikileaks no es periodismo ciudadano pero sí es un tipo de información. Es un espacio seguro en el que ciudadanos, que normalmente no tienen autorización para hablar sobre asuntos secretos, generalmente militares, mandan documentos que pueden tener una relevancia social.

Wikilieaks también forma parte de esos cambios que producen las socialnets, en las se favorece la participación de cualquier ciudadano para publicar todo tipo de información: documentos, pdfs. Al mismo tiempo, la presencia ciudadana en las redes se ha vuelto funcional: en 2007, el telescopio Hubble fotografió un montón de galaxias y no había tiempo de clasificarlas por los científicos de EEUU ni en el resto del mundo. Recurrieron entonces a un sistema muy sencillo para que cualquier estudiante de secundaria pudiera clasificarlas. Finalmente produjo un resultado que no se hubiera podido llegar a conseguir sin la intervención ciudadana.

AC: ¿Cuáles son los factores decisivos para el hundimiento de las puntocom y cuál han sido los puntos claves para relanzar estas redes sociales?

JAR: En el 2000 hay una burbuja financiera, unas expectativas muy altas y, en general, unas estrategias empresariales muy deficientes. Por ejemplo, se pusieron de moda los portales: Lycos, Terra,… que en la bolsa era lo que más se revalorizaba. Pero todo esto no se basaba en un criterio empresarial. Las empresas tienen unos ingresos un año, al siguiente año otros y así van cubriendo costes con sus ingresos hasta que el modelo de negocio se hace rentable. A finales de los 90, se pensaba que Internet iba a mover mucho dinero y muy rápido. Eso generó demasiadas expectativas: si lo que compro hoy mañana va a valer diez más, compro hoy y no vendo porque pasado mañana va a valer veinte. Nadie vendía y todo el mundo compraba. Lo poco que había a la venta poseía un precio muy elevado, pero no había una base real. Es como si vas a un supermercado y sólo hay un caramelo, como es el único, el dueño te lo vende muy caro: como este caramelo vale mil pesetas, todos los caramelos deben de valer mil pesetas, pero no es así, porque el resto de caramelos no están en el mercado. En el momento que salen a la tienda, valen lo que valen, mucho menos de mil pesetas.

Por otra parte aquel Internet era mucho más reducido que el actual tanto en el número de usuarios, como en los mecanismos para monetizar las operaciones, de hecho la única fuente de ingresos era la publicidadonline. A partir de 2002 que es cuando arrancan la mayoría de estas redes, empiezan a triunfar en Internet negocios reales, como puede ser Amazon, ebay, que de alguna forma anticipaba esa cuestión social de que todos somos vendedores y compradores. Surgió también Paypal que permitió vender desde cualquier lugar del mundo al otro a través de Internet. Paypal fue un éxito que generó mucho dinero, parte del cual llegó aFacebook a través de Peter Thiers, su primer gran inversor.

AC: Ellos se lo guisan y ellos se lo comen en San Francisco…

JAR: Es cierto, donde han crecido la mayoría de estas redes, aunque Facebook se originó en Harvard, es en Silicon Valley donde actualmente tiene su sede actual. La diferencia es que ahora en Silicon Valley hay un núcleo de inversores muy selectivos que conocen el sector y poseen el dinero. No es el capitalismo de todos somos inversores capitalistas, todos vamos a comprar Terra.

AC: ¿Cuál es el valor de estas compañías? ¿Por qué Telefónica compra Twenti por setenta millones de euros?

JAR: Una de las claves de valor añadido es la publicidad, que ha avanzado muchísimo. Como en la red social estamos todos identificados, se sabe quién de los que estamos conectados somos hombres o mujeres, mayores o menores, solteros o casados. Entra aquí el concepto de hipersegmentación. Tú puedes hacer publicidad a la gente que le gusten los perros y que sean mujeres que viven en la Moraleja, porque tú tienes una peluquería canina ahí. Y te gastas 7.000 euros, que no es mucho, pero llegas a tu público y no desperdicias nada. Starbucks tiene 15.000 millones de seguidores para adaptar su producto conforme a los gustos de sus clientes.

De todas formas, las redes sociales, actualmente, no son los mecanismos que mueven el dinero en Internet, el dinero se mueve a través de empresas que hacen transacciones económicas reales. En Facebook se baraja la posibilidad de poner en marcha la existencia de una moneda virtual con entradas y salidas reales, pero que sólo se pueden gastar en aplicaciones Facebook, con lo que, de producirse, existirá una economíaFacebook imitando a la tecnología Paypal pero sin que haya un tercer sistema.

AC: Extraído de Socialnets: “Las personas somos esencialmente gregarios, nos copiamos unos a otros de manera sistemática, el deseo de cada individuo resulta finalmente irrelevante, los seres tienden a moverse en manadas”. ¿Es el comportamiento borreguil a las redes sociales lo que el egoísmo al capitalismo?

JAR: Es cierto que cuando entras en una red social haces muchos esfuerzos por identificarte: subes tu foto, editas tu perfil, tu estado, pero al final las tendencias sociales existen. Si se pone de moda una determinada canción tendemos a seguirla. Pero esto está dentro de la naturaleza humana, porque hay un grupo de neuronas que las tienen sólo algunos animales que nos permiten ponernos en lugar del otro. Yo pienso en lo que está sintiendo una persona cuando sonríe y se me puede contagiar la risa.

AC: “Internet es el baile de máscaras de Don Giovanni. Nos posicionamos cómo queremos que nos vean antes de cómo somos.”

JAR: Uno se tiende a identificar mucho con su perfil, pero en realidad lo que estamos construyendo es un personaje que tiene unas características curiosas como que se parezca más a quién quisieras ser que a quien eres, ocultando la parte que no te gusta de ti.

La ancestral confrontación filosófica entre el ser y el deber-ser, parece encontrar una nueva pata en forma de lente a través de la cual me gustaría que me vieran mis amigos… virtuales. ‘redondomartin’ se esmera en los agradecimientos por la asistencia y en corresponder con los cumplidos. Es la tarde de la presentación de su libro Socialnets, en su casa, el Hotel Kafka, ese proyecto heterogéneo y abierto de educación para el arte que fundó allá por el 2006 junto con Eduardo Vilas y Miguel Roig. La afluencia de invitados termina de aniquilar la charla. Ya en casa, repasamos las notas y nos servimos de la red, para continuar nuestras indagaciones. ‘Redondo Martín’, INTRO. Frases favoritas, INTRO. Franz Kafka, LEER: “En verdad somos como troncos de árboles en la nieve. En apariencia sólo apoyados en la superficie, y factibles de ser desplazados con un pequeño empujón. No, es imposible, estamos firmemente unidos a la tierra. Pero cuidado, también esto es pura apariencia”. Muy revelador, o no.


José Antonio Redondo

(Francia, 1967). Trabaja en el campo de la tecnología, la formación y la cultura, está especializado en elearning. Ha estudiado Ciencias Químicas en la Universidad Complutense y Matemáticas. Cursó Administración de Empresas y se especializó en gestión de calidad y de la tecnología. Es socio fundador del Centro de estudios Hotel Kafka.

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Autor: José Antonio Redondo
Editorial: Península
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Sobre el autor

Redacción de Ámbito Cultural

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