Críticas

“Tumbas de poetas y pensadores”, de Cees Nooteboom.

Los verdaderos dioses son plurales y perecederos, escriben y no generan religión sino antropología. Todo lo que de ellos nos queda son palabras con las que mantenemos un defectuoso diálogo —algunas talladas en piedra, en mármol—, y también alguna imagen. A los verdaderos dioses, como a nuestros muertos, parece que podemos elegirlos. Cees Nooteboom (La Haya, Países Bajos, 1933) ha peregrinado en busca de lo que queda de los suyos y el resultado de ese viaje de años y lecturas es el magnífico libro Tumbas de poetas y pensadores. Publicado originalmente en 2007, la editorial Siruela recupera el volumen en una exquisita edición traducida por María Condor.

El veterano y prolífico autor ha llevado a cabo una odisea por todo el mundo para visitar las tumbas de sus poetas y filósofos predilectos, y si hiciera falta un porqué, él lo aclara desde el principio: «Las he visitado porque forman parte de mi vida». A algunas de estas sepulturas llegó de manera más o menos fortuita, pero para visitar otras tuvo que planear expresamente el viaje. La primera sepultura que visitó fue la de Proust y tras ella fueron decenas y decenas, como las Baudelaire, Beckett, Benjamin, Borges, Brecht, Calvino, Canetti, Cervantes, Cortázar, Dante, Duchamp, T. S. Eliot, Flaubert, Goethe, Gombrowicz, Ionesco, Joyce, Kafka, Keats, D. H. Lawrence, Machado, Mann, Melville, Nabokov, Neruda, Pound, Sartre y Beauvoir, Sontag, Spinoza, Stevenson, Valéry, Vallejo, Wilde, Wittgenstein, Woolf, Yeats… De cada una de ellas ofrece en estas páginas un hermoso texto (en ocasiones explicativo, en ocasiones exclusivamente lírico) que aparece acompañado por las fotografías de Simone Sassen.

La cuestión quizá sea ¿qué hacer ante a una tumba? ¿Qué pensar, qué decir junto a esos otros visitantes que acuden y depositan flores, papel, lápiz, cigarrillos? ¿Cómo darle forma a ese diálogo con el inquietante juego presencia-ausencia? Nooteboom enfrenta todas estas cuestiones en el extenso y conmovedor prólogo que precede a la obra: «Para mí son voces vivas. Ni siquiera entre miles de lápidas funerarias he tenido jamás la sensación de haber ido a visitar a un muerto. La relación es siempre personal, incluso cuando se trata de poetas que murieron hace tanto tiempo como Virgilio, Hölderlin o Leopardi». Y añade: «No hay nada que hacer, no hay modo de librarse de esa sensación de que esa lápida negra y brillante está ante mí llena hasta los bordes de tiempo condensado, de tiempo recobrado». También de palabras y páginas, porque como él mismo señala, en muchos casos las obras completas de los propios autores no podrían caber encima de sus respectivas lápidas, pero se despiertan en el momento de la visita porque sus voces siguen hablándonos nítidamente.

En las bibliotecas y en los cementerios todos podemos escoger a nuestros muertos. Y, desde luego, en libros-monumento con este Tumbas. Tal como dijo Heráclito: «También aquí hay dioses».


Tumbas de poetas y pensadores

Tumbas de poetas y pensadores
Autor: Cees Nooteboom
Editorial: Siruela
Páginas: 264
Comprar

 

Sobre el autor

Azahara Alonso (Hotel Kafka)

Azahara Alonso (Hotel Kafka)

Azahara Alonso (Oviedo, 1988) es licenciada en Filosofía y máster en Escritura Creativa. Autora del libro de aforismos Bajas presiones (Trea, 2016), trabaja como coordinadora de la escuela de literatura Hotel Kafka y de la web Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Escribe crítica literaria para distintos medios nacionales e imparte clases de escritura creativa y poesía.

Escribe tu comentario