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Así fue: “Análisis de tres poemas gloriosos”: Taller de poesía #LDeLírica

Gonzalo Escarpa revisa para nosotros el hecho poético y la poesía como técnica literaria. En esta ocasión nos ayuda a entender la estructura poética desde el análisis de tres poemas asombrosos. Una nueva sesión de #LdeLírica auspiciada por Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

 

El pasado sábado día 4 de abril, Gonzalo Escarpa, nuestro maestro poético virtual, abrió, de nuevo,  la sala de la cultura “on line” de AC de El  Corte Inglés.

Escarpa es  Licenciado en Filología Hispánica, gestor cultural, profesor, escritor, performer, director de La Piscifactoría Laboratorio de Creación y colaborador habitual de Ámbito Cultural de El Corte Inglés como coordinador del ciclo de poesía #LdeLírica.

 

El objetivo con esta sesión:  conocer a través del análisis de tres poemas cómo la estructura, el andamio, el código métrico ayudan a que el contenido de los versos cobre sentido, fuerza e intencionalidad…

 

 

1_ ELISABETH BISHOP (1911-1979)_“ONE ART”

 

El arte de perder se domina fácilmente; tantas cosas parecen decididas a extraviarse que su pérdida no es ningún desastre.

 

Pierde algo cada día. Acepta la angustia de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano. El arte de perder se domina fácilmente.

 

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido: lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar. Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

 

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue la última o la penúltima de mis tres casas amadas. El arte de perder se domina fácilmente.

 

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más: algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente. Los extraño, pero no fue un desastre.

 

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto que amo) no habré mentido. Es indudableque el arte de perder se domina fácilmente, así parezca (¡escríbelo!) un desastre

 

Comenzamos analizando un poema de la americana Elisabeth Bishop, “One art”. Mujer de vida compleja y dura que vivió en un continuo peregrinaje de miseria. Becas, traducciones de poetas como Cabral de Melo Neto, y una increíble obra propia marcada por una tendencia a lo tétrico y lo dramático.  Aun así Bishop es una poeta multipremiada con una obra brillante. A día de hoy es una figura muy reivindicada por la comunidad  LGTBI.

 

El poema que Escarpa nos propone parece sencillo, pero es complejo, muy complejo.

En primer lugar está escrito en otro idioma, y esto es un problema. Al leerlo, estamos leyendo el trabajo de un traductor con todo lo que ello conlleva. Interpretación sensorial, entendimiento y conocimiento de la gramática para ser lo más fiel posible al original.

Los versos de Bishop tienen belleza, ritmo perfecto y plantean dificultades métricas. Vemos el molde de la combinatoria, la dificultad estructural para crear un reto. Se crea un laberinto, en el que el poeta se introduce para buscar la salida mediante los versos.

 

El poema es sencillo, con una coda o estribillo. Es una poesía empática, que genera vinculación  emocional con los lectores por su aparente facilidad.

One art“   es un  presunto diálogo entre autor y receptor. Cada uno recibirá el mensaje desde su individualidad, pero para que el mensaje de la pérdida sea claro Bishop lo dota de una estructura compleja con un estribillo que es una “villanela” o “canzone villanesca”.

 

La “canzone villanesca” hablaba de  temas sencillos, ya que procede de la tradición oral. Se afianza en el siglo XIX  y se pone muy de moda en lengua inglesa. Es una estructura estricta, pero también flexible. Consta de 19 versos, 5 tercetos y un cuarteto final. Es más compleja que un soneto, pues es más larga y repite versos completos obligatoriamente. Permite verter sentimientos profundos, pero los atempera a través de la forma. Con esta estructura Bishop controla la emoción.

El poema está compuesto en verso blanco inglés. Mantiene un ritmo isométrico, es decir, con  la misma cadencia métrica. La traducción no respeta la rima porque si lo hiciese sería muy difícil de entender.

 

El tema del poema es la perdida de la  pareja, a lo que Bishop resta  importancia, no sabemos si irónicamente, si somos capaces de escribir sobre ello. En el poema el receptor cambia, ya no es el lector,  es ella misma.  Se recuerda que debe olvidar, construir con su dolor algo, aunque le resulte difícil. Bishop alcanza, aquí, el concepto de “metapoesía”. Se dice a si misma que dominando la villanela superará el dolor de la pérdida de la persona amada.

Es un consejo válido para todos los lectores: Escribe para superar tus pérdidas.

 

La revisión de “One art” termina con la recomendación de un película basada en la vida de Bishop: https://maspeliculas.net/flores-raras-reaching-for-moon-2013/

 

2_ CLAUDIO RODRÍGUEZ (1934/1999) _“A MI ROPA TENDIDA”

 

Me la están refregando, alguien la aclara.

¡Yo que desde aquel día
la eché a lo sucio para siempre, para

ya no lavarla más, y me servía!

¡Si hasta me está más justa¡ No la he puesto

pero ahí la veis todos, ahí, tendida,

ropa tendida al sol. ¿Quién es? ¿Qué es esto?

¿Qué lejía inmortal, y qué perdida

jabonadura vuelve, qué blancura?

Como al atardecer el cerro es nuestra ropa

desde la infancia, más y más oscura

y ved la mía ahora. ¡Ved mi ropa,

mi aposento de par en par! ¡Adentro

con todo el aire y todo el cielo encima!

¡Vista la tierra tierra! ¡Más adentro!

¡No tenedla en el patio: ahí, en la cima,

ropa pisada por el sol y el gallo,

por el rey siempre!

He dicho así a media alba

porque de nuevo la hallo,

de nuevo al aire libre sana y salva.

Fue en el río, seguro, en aquel río

donde se lava todo, bajo el puente.

Huele a la misma agua, a cuerpo mío.

¡Y ya sin mancha! ¡Si hay algún valiente,

que se la ponga! Sé que le ahogaría.

Bien sé que al pie del corazón no es blanca

pero no importa: un día…

¡Qué un día, hoy, mañana que es la fiesta!

Mañana todo el pueblo por las calles

y la conocerán, y dirán: «Esta

es su camisa, aquella, la que era

sólo un remiendo y ya no le servía.

¿Qué es este amor? ¿Quién es su lavandera?»

 

 

Claudio Rodríguez fue poeta toda su vida. Un idealista, generador de anécdotas, amante de la ensoñación, humilde y circunscrito al ámbito rural de forma que lo telúrico juega una baza importante en su vida y en su obra. Amante de la poética de San Juan de la Cruz y de Rimbaud, otro poeta precoz como él, fue amigo de Panero, Rosales y Aleixandre y pertenece a la  generación del 50. Ganó el premio Adonais a los 18 años con su libro “El Don de la Ebriedad”. Fue comunista durante sólo veinte minutos, según la leyenda, lector en Cambridge y miembro de la Real Academia. Su intuición va más allá que su conocimiento y su talento se basa en sumergirse en el mundo de lo cotidiano generando la unión entre la realidad y la experiencia poética.

 

Escuchamos al propio a Claudio leyendo el poema “A mi ropa tendida”.

Vemos y escuchamos la primera parte del poema, no así la segunda, que solo escuchamos en la voz de Rodríguez,  para percibir mejor  la musicalidad de su trabajo.

 

Escarpa comienza con la explicación técnica del verso para que entendamos por qué este poema  es  una obra de arte.

En sus primeros poemas Claudio Rodríguez usaba endecasílabos, algo muy habitual en la poesía española, con  métrica impar, que genera más  ritmo que la par.

En su obra “Conjuros” empieza a escribir alejandrinos y heptasílabos,  once  y siete versos que forman una silva. Se trata de una estrofa libre, modernista, pero atada a una serie de normas métricas que buscan la musicalidad de los versos impares.

Pero él mismo, amigo de los retos, se mete en la compleja cárcel de la rima consonante que resulta contundente clavando los finales de los versos.  Con esta estructura confiere al poema un ritmo acusado pero lento.

Sensorialmente el poema está en consonancia con su condición de observador, de dromómano (los caminantes eternos). Su plasmación de la contemplación se apoya en un tono moral y reflexivo, que se estructura sobre la silva para que cada estrofa tenga una textura concreta.

 

Según Aleixandre los poemas deben contener un consejo que “el alma” desvele y esa es la realidad de la obra. Rodríguez nos revelará, a su manera, el sentido alegórico de sus versos. El poema es un artefacto, y él nos da diferentes planos o visiones para entenderlo. En “A mi ropa tendida”, “la camisa” será el alma y desde ese punto de partida, vemos las ideas y los planos de interpretación de este poema que pueden ser hasta tres.

No sabemos qué se está lavando a lo largo del texto. Rodríguez nos habla de la “lejía inmortal”. La lejía  es un elemento cotidiano, y lo inmortal nos lleva a la trascendencia.  Ambos elementos, juntos, empiezan a elevarse y descender en contraposición. Se genera un “balancín” lingüístico que hace que el poema se agite.

 

La rima se vuelve más oscura. Usa el hipérbaton, el desorden lógico, para hacernos ver que no sólo habla de su camisa, sino de la infancia que con el tiempo se oscurece.

Para recuperar la inocencia necesitamos a la lavandera que descubriremos al final del poema. ¿Es “Clara”, su mujer, la que aparece en el verso “aclara”? ¿Es ella la lavandera de la que nos habla? ¿Es el amor lo que limpia el alma y nos devuelve a la pureza?

Los símbolos son claros, y Rodríguez nos remite al fuego, el sol, el gallo, el agua, la tierra, el aire…

 

¡Vista la tierra tierra! ¡Más adentro!

 

Aquí usa la aliteración, y diferentes simbologías. El receptor elige el plano de significación de prefiere. ¿Vista del verbo vestir o del verbo ver?

 

Desde el punto vista semiótico, los versos son vectores que van a crear sentidos, y nos dan diferentes visiones del poema para que cada uno elija con la que sintoniza:

 

Código costumbrista: nos habla del hecho de lavar la ropa en sí mismo.

Código moral: lavar como concepto de mantener virginal el alma.

Código metalingüístico: la camisa es el lenguaje. Hay que depurarlo, limpiarlo, pulirlo, gracias a la poesía.

 

El poema no está cerrado. Lo contemplamos en cada lectura de manera diferente. Son poemas tan inmensos que en cada lectura encontramos cambios, nuevo acentos y diferentes matices.

 

Cada poema hace referencia a otros textos y versos. Hay, en este, un vínculo al milagro de San Ildefonso, Obispo de Toledo, al que en el S.VI la Virgen entregó una casulla en la que hoy es la Catedral de la ciudad.

Claudio es San Ildefonso y Clara, su mujer, la Virgen que entrega la camisa, que es el amor. Es un planteamiento muy renacentista, que demuestra la complejidad del poema, que puede  parecer algo simple, pero no lo es.

El poema queda abierto, y es el lector el que lo cierra mediante su entendimiento y percepción del mismo.

 

 

3 _JUAN RAMÓN JIMÉNEZ_“DISTINTO”

 

Lo querían matar

los iguales

porque era distinto.

Si veis un pájaro distinto,

tiradlo;

si veis un monte distinto,

caedlo;

si veis un camino distinto,

cortadlo;

si veis una rosa distinta,

deshojadla;

si veis un río distinto,

cegadlo…;

si veis un hombre distinto,

matadlo.

¿Y el sol, y la luna

dando en lo distinto?

Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir 
distinto

de lo distinto;

lo que seas, que eres

distinto

(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre…) :

si te descubren los iguales

huye a mí,

ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.

 

 

 

Escuchamos al actor Asier Etxeandia recitando el poema “Distinto” de Juan Ramón Jiménez perteneciente al  libro “Una Colina Meridiana” (1942-1950).

 

“Si veis un camino distinto cortadlo…”

“Si veis un río distinto cegadlo…”

“¿Y el sol y la luna dando en lo distinto?…”

 

Escarpa alaba esta defensa de la literatura como canto de libertad y conciencia de la diferencia. Juan Ramón Jiménez nos habla de sí mismo, y de toda la gente atacada por ser diferente. Para él,  ser igual es ser violento, antidemocrático.

La naturaleza, los ríos y las personas son diferentes y así hay que defenderlas, por el hecho de su carácter diferencial

 

“Distinto” es un verso libre, pero tiene ritmo, estructuras, acentos, versos impares y breves que construyen paraestrofas, estrofas libres, que duran lo que dura el contenido  sin ninguna otra limitación.

 

Con esta reflexión sobre la belleza y la libertad de Juan Ramón, Gonzalo dio paso a algunas preguntas y cerró este taller dedicado a la utilización de la estructura y la métrica por parte de los poetas para reforzar el mensaje de su poesía.

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