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ARTE URBANO: “De la calle a la galería”

«El arte es un sismógrafo de lo que pasa en el mundo»

Con Ampparito, Nicolás Romero y Sergio Sando

Se dice que el inicio del graffiti se remonta a la IIª Guerra Mundial. La anécdota cuenta que  en una cadena producción, un obrero iba poniendo en las planchas “Killroy was here”. Con esta “leyenda” tan poderosa en el significado real, tan de “prueba de vida”, arranca Sergio Sancho (director de la feria Urbanity) el encuentro de esta tarde. El paseo real de los comienzos del arte urbano iría desde el Philadelphia de los años 60, pasando por la escena de Nueva York evolucionando en una guerra de estilos. El salto de los trenes a los muros y posteiormente a las galerías con imágenes gráficas más evolucionadas provoca un impacto mayor entre el público. Y no hay que olvidar dos fechas clave: en el 2000 Internet conlleva una gran explosión y en el 2008, este “Street Art” lleva a la Tate Modern la primera exposición de este arte.

 

Tras este recorrido, Sergio ya nos ha situado a todos perfectamente y nos presenta a sus dos invitados, dos artistas muy distintos lejos de clichés. Nicolás Romero, en palabras de Sergio, un artista urbano situacionista con mucho respeto por el entorno en el que trabaja. Ampparito, con un estilo conceptual y absolutamente reflexivo, desconcertante en sus trabajos. Comienza preguntantdo por los inicios de cada uno y por su evolución. Ampparito arrancó muy pronto, hacia los 12 años, con el postgraffiti, y admite que tomó su nombre de una expresión que usaba una amiga suya, y que le sirvió para diferenciarse de esa agresividad de firmas que veía en la calle. Nos cuenta que su perfeccionismo le llevaba a alajerse de Madrid los fines de semana en sus inicios para poder trabajar sin presión. Se iba un pueblo de Valladolid los fines de semana y allí campaba a sus anchas. Por su parte, el muralista argentino Nicolás, cuyo seudónimo es “Ever”, admite que todo depende del contexto de donde está cada artista. En su Buenos Aires, «caótico siempre, se combina la cierta libertad en el espacio público con una carencia económica que te lleva a desarrollar un determinado tipo de obra que tendrá un plus añadido en el tiempo».

 

Sergio tira ahora por el terreno de lo digital y lleva la conversación al terreno de Internet. Ampparito asume que el arte que haces en la calle es el que más se fotografía, pero que es cierto que al hacer murales en lugares inhóspitos, tienes la ventaja de que pueden acceder a través de las redes. Asegura que hayuna doble vida de la obra y trabaja pensando en eso: «en la reacción que tendrá en las propias redes». Nicolás nos habla de la “horizontalidad” que trata de propagar Internet en este sentido.

 

La charla va fluyendo cada vez más entre los tres y Ampparito va profundizando en el sentido de sus obras, su estilo, su marca, su “humor”… cómo busca premeditadamente esa doble funcionalidad de su obra, en la realidad de una forma y en la foto de otra… Apoyando sus palabras vamos viendo imágenes de sus obras y literalmente su proceso de creación a través de vídeos. Nicolás también comparte con nosotros fotografías de sus trabajos mientras nos va contando cómo es su búsqueda antropológica y simbólica de los espacios en los que trabaja… y cómo a apartir de ahí, intenta un relato de esa ciudad. Le gusta la manipulación de la imagen y que el espectador tenga una especie de extrañeza, incluso que sea él mismo quien la complete.

 

Sergio lanza la pregunta clave «¿cuándo os dáis cuenta de que lo que hacéis es vuestro modo de vida?». La respuesta es bella por parte de los dos: cuando la búsqueda de tiempo, para continuar creando, se convierte en algo prioritario. Nicolás literalmente dice que sólo trata de “comprar tiempo”.

 

Ampparito y Nicolás se han conocido personalmente -todo lo que puede permitir la tecnología de esta plataforma-, y los dos no pueden estar más en sintonía con esta necesidad de seguir haciendo lo que les apasiona. Dos streetart con sus singularidades, con su lenguaje y con una fuente de inspiración un tanto especial en el caso de Ampparito. Nos cuenta que, cada año, hace una especie de “retiro” durante un mes: «esfuerzo y llevo al límite al aburrimiento para que me pasen cosas… intento estar conmigo mismo y me obligo a escribir… de ahí salen los proyectos para el resto del año». Parace que en este 2020 el retiro va a ser por partida doble… La situación actual les está sirviendo para sacar adelante proyectos. Por suparte, Nicolás asume que este momento que vivimos lo divide en dos velocidades a las que se enfrenta: por un lado internet, con el ritmo vertiginoso, y por otro él mismo, en el que su proceso de creatividad se ha dispersado y se ha obligado a lidiar con sus vacíos.

 

Esperamos que los litros de pintura de Ampparito y de Ever sigan dejando su rastro en este arte público dentro de poco y que… nosotros, como transeúntes, podamos continuar con esa mirada participativa y curiosa.

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

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