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Así fue: “La vida como un sueño” Taller de poesía #LDeLírica

“La vida como un sueño”

¿Semejanzas, divergencias? Gonzalo Escarpa nos ha traído a este Taller hoy a dos mujeres mucho más relacionadas de lo que podríamos imaginar. Santa Teresa de Jesús, dentro del Renacimiento español y Sor Juana Inés de la Cruz, dentro del Barroco. Nos adelanta ya los dos poemas que vamos a poder conocer mucho más a fondo: Vivo sin vivir en mí, de la santa de Ávila, y Primero amor, de Sor Juana.

Pero antes de entrar de lleno en las vidas de “la monja andariega” –Santa Teresa–  y “la monja de México”–, Gonzalo considera importante darle una definición al concepto de mística. La poesía mística iría mucho más allá que la poesía religiosa. Es un tipo de experiencia complejo de alcanzar a partir de la cual se llega al grado máximo de unión del alma humana a la divinidad durante la existencia terrenal. El misticismo requiere la ayuda de la gracia, mediante la cual el alma se vuelve hacia Dios por encima de las sensaciones. Fusión total. Abandonaríamos el racionamiento y nos quedaríamos en lo emocional. Para conseguir este estado estarán las tres famosas fases: vía purgatoria, vía iluminativa y vía unitiva.

Ya estamos preparados, vamos allá. Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida como santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila (1515-1582), fue una religiosa mística, fundadora de las carmelitas descalzas y escritora española. Junto con san Juan de la Cruz, se les considera la cumbre de la mística experimental cristiana. Se ha dicho de ella que fue una mujer muy alta, muy guapa, muy inteligente, de buenas maneras y voz envolvente. Según relata la misma Santa Teresa, de niña mostró una imaginación apasionada. En un primer momento no quiso ser monja, sino mártir. Tras quedarse huérfana, comienza a tener lo que se llama favores espirituales, raptos, iluminaciones y visiones del infierno. La convencerán para reformar la Orden del Carmen y llega a fundar hasta 17 conventos… muchas veces acudirá a ellos “caminando”.

Vamos a por su obra. Cultivó la poesía lírico-religiosa. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado. Escribirá 409 cartas y la Inquisición estará muy pendiente de ella. De ahí que se autocensure. Es famosa por su oba en prosa La morada y conocida en su época por su facilidad para improvisar versos. Hasta el siglo XVIII no se recopilaron sus poesías. Gonzalo nos trae su poema más conocido, Vivo sin vivir en mí. El tema de este poema no es nuevo, pues pertenece a la tradición poética española anterior a Santa Teresa. Así, el tercer verso de la coplilla inicial, «que muero porque no muero», que sirve también de estribillo, había sido usado anteriormente, entre otros poetas.

Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero./ Vivo ya fuera de mí,/ después que muero de amor;/ porque vivo en el Señor,/ que me quiso para sí;/ cuando el corazón le di/ puso en él este letrero:/ que muero porque no muero. […]

La repetición genera un paralelismo que nos da una estabilidad. Se trata de un poema místico pero de temática y vocabulario muy popular. Santa Teresa se siente presa por su cuerpo y anhela la muerte para liberarse de su cuerpo terrenal y poder unirse espiritualmente con Dios.

Gonzalo va sumando más curiosidades. Se dice que muere en éxtasis, lo cierto es que ella padecía un cáncer muy doloroso (muchos hablan de una explicación científica a sus trances). Era judía conversa. Y se han llegado a contar hasta tres entierros oficiales con gran número de peculiaridades cada uno.

Y con las mismas nos vamos a hablar de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y escritora mexicana exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Se enfrentó a los convencionalismos de la época. Sor Juana fue una niña prodigio; aprendió a leer y escribir a los tres años y a los ocho escribió su primera obra. Conocida por su gran belleza, ingresa en la misma orden que Santa Teresa, las Carmelitas Descalzas. Su biógrafo Octavio Paz escribe muy acertadamente: «La decisión no fue cuestión de santidad sino de decencia y tiene que ver con su negación al matrimonio». Así pues, por anhelo de conocimiento ingresó a la vida monástica. Murió mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epi-demia de cólera que asoló México en el año 1695.

Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. En el campode la lírica, su trabajo se adscribe al barroco español en su etapa tardía. La producciónlírica de Sor Juana, que suma la mitad de su obra, convergen el culteranismo de Góngo-ra y la obra conceptista de Quevedo y Calderón. Los tres pilares de su poesía: la increíble versificación, las alusiones mitológicas y el hipérbaton. Concebirá la vida como un sueño (tópico de la época).

Los versos de su extenso poema Primero sueño son un claro homenaje a Góngora y donde se refleja el gran potencial del ser humano. Octavio Paz diría que es el poema del conocimiento. Hombres necios es su obra de teatro más conocida y sus personajes están marcados por mujeres iteligentes.

Y de la brillantez de estas dos mujeres… a la lírica más viva con nuestro micro abierto de los sábados. Damos paso a tres maravilloso participantes que ya están concursando en la II Edición del Premio Nacional de Poesía Viva #LDeLírica.

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

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