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Avatar: copia y pega

Ámbito Cultural
Avatar
Escrito por David Torres

En los títulos de crédito de Avatar van unas palabras que todo director aspira ver alguna vez en pantalla grande: “escrita y dirigida por James Cameron”. De lo segundo no hay duda. De lo primero, no tanto. De momento, ya ha caído una demanda por parte de los creadores de Delgo, una película de animación estrenada en 2008 que resultó un desastre en taquilla y que guarda con Avatar semejanzas intrigantes. Una escena de amor entre luciérnagas. Unos pajarracos prehistóricos de piel arcoirisada que son utilizados como monturas. Unas islas flotando entre nubes.

Cameron basa su defensa en que inició los primeros diseños del proyecto hace más de una década. Por otra parte, con un poco de buena fe, es posible detectar en la imaginería de ambas películas la influencia de un montón de dibujantes e ilustradores cuyos mundos de fantasía parecen haber nutrido tanto a una como a otra. Un pterodáctilo usado a guisa de caballo es una quimera recurrente entre los aficionados al género desde los tiempos de Flash Gordon. Es comprensible que entre los cientos de nombres que comprenden la trastienda de efectos visuales de Avatar, Cameron no pensara en incluir un agradecimiento a las horas que dedicó, de mayor o de niño, alimentándose de cómics.

Lo que ya resulta más llamativo es que en uno de los símbolos de la película (las majestuosas montañas flotantes, con cascadas de agua pulverizada y unidas por ramajes) no haya la menor referencia a Roger Dean, famoso dibujante y arquitecto inglés. No sólo eso, sino que buena parte de la morfología del planeta Pandora recuerda a algunas grandes portadas de discos que Dean realizara durante los años 70, 80 y 90. En la propia página web del artista hay una referencia a los centenares de entradas anónimas que denuncian ese (por llamarlo suavemente) “exceso de inspiración”. Algunas caprichosas formaciones selváticas y geológicas remiten inmediatamente a media docena de portadas de discos del grupo Yes. Las semejanzas son incontables y aunque, en general, tienen más aire de familia que de copia pura y dura, nadie con ojos en la cara puede negar que la bellísima catedral de piedra en medio de las nubes de Pandora resulta un calco exacto de Arches Mist, una imposible tracería de arcos de piedra que Dean creó para el álbum de Yes Keys to Ascension (1996). En cuanto a las islas flotantes, no sólo copan toda la discografía de Yes, Asia y Uriah Heep, sino que en 2005, Roger Dean anunció una película en 3D que iba a llamarse, precisamente, Floating Islands.

Por desgracia, el guión de la película, que Cameron se atribuye en su totalidad, es menos original incluso. Si el argumento, con su tufo ecologista y new age, es, como ya han señalado varios críticos, un pastiche sonrojante de diversas películas de indios, la idea motriz (un pobre inválido transportado virtualmente al interior de un clon alienígena) está sacada punto por punto de Llámame Joe, un célebre relato de ciencia-ficción publicado por Poul Anderson en 1957. El relato original no sólo tiene de protagonista a un inválido enamorado de la belleza de un mundo salvaje y extraño sino que los alienígenas también son gigantes de piel azul. Sin embargo, en los créditos de la película no hay una sola mención ni unas gracias ni un “inspirado” o “basado libremente en”. Para colmo, Anderson también publicó en 1978 una novela titulada El avatar. Ni el título se salva.

 


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