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“Hay que lograr superarse y transportarse a otros niveles”, Beethoven por Ramón Torrelledó

León Tolstói llegó a decir de Beethoven que cómo era posible que un compositor que generaba tanto sentimiento no pudiera ser entendido por la gente. En la cita con los clásicos que inaugurábamos ayer, Ramón Torrelledó, nuestro querido director de orquesta, logró hacernos llegar a nuestras casas el agónico proceso de creación de La novena sinfonía del gran autor alemán.

En nuestras pantallas comienzan a aparecer los primeros fragmentos musicales que ilustrarán este encuentro. Apenas unos segundos, unos fragmentos y la vehemencia de Torrelledó se mete de lleno en intentar transmitirnos el aspecto revolucionario de esta obra. Nueva sensibilidad, aspectos rítmicos e intensidades que elevan lo emotivo. La verdadera aportación de Beethoven a la música será el “recorrido narrativo”: comenzar con el sufrimiento y terminar con una solución a todo ello, la alegría.

Parece que el auténtico carácter agitador se encontró en la inclusión de coro y cantantes solistas, que él dispone en el cuarto movimiento, el momento climático de la obra. Con este gesto, Beethoven dio a la voz la misma dignidad de la que gozaban los instrumentos musicales, es decir, hizo de la voz un instrumento de la orquesta que aportaba nuevas texturas, timbres y efectos a la composición. Toda su vida la dedicó a intentar superarse a intentar crear una nueva forma de arte, transportarse a otros niveles.

El texto elegido por el compositor fue la famosa Oda a la alegría de Friedrich Schiller, quien lo escribió en el año 1786. Con el tiempo, el nombre Himno a la alegría comenzó a ser utilizado para referir a la obra musicalizada.

Torrelledó insiste a lo largo de este encuentro en que la novena fue el hilo conductor de la vida del alemán. Siempre estuvo pensando en ella, consciente y subconscientemente. Dicen que estuvo dándole vueltas hasta llegar a crear 200 versiones. Pero después de 32 años, Beethoven no pudo llegar a escuchar su gran obra debido a su sordera declarada.

El 7 de mayo de 1824 estrenó por fin su creación más agónica en el Kärtnertortheater de Viena, ciudad en la que había desarrollado su carrera musical. Fue un éxito apoteósico, al finalizar, los aplausos no cesaban. Pero el gran compositor no llegó a recaudar ni 150 florines por esta interpretación.

Así fue el estreno de la gran obra de la humanidad. Hoy, en el 250 aniversario de su nacimiento podemos decir que “Beethoven vivirá mientras viva Europa y Europa vivirá mientras viva Beethoven”.

Torrelledó se despide de todos los participantes de este evento recomendando una biografía del compositor:

Ludwig van Beethoven, de Jean y Brigitte Massin, edit, Turner.

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

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