Videoteca de eventos

Así fue: Carmina Burana, con Ramón Torrelledó

Una invasión de adrenalina

 

Para una obra apoteósica, un comienzo triunfal, de pura irrupción de sentimientos. Ramón Torrelledó, siempre dispuesto a transmitirnos su alma musical, arranca este encuentro comentándonos un vídeo de una señora de 109 años -que sigue tocando el piano a su edad- manifestando lo que es para ella la música. ¡Felicidad!, en el más amplio sentido del término. Y es este sentimiento el que suscribe el mismo Ramón al comenzar a hablarnos de la obra que nos trae hoy: la colosal y universal Carmina Burana de Carl Orff.

 

Después de una pequeña nota audiovisual para poder tener todos en la cabeza ese espectáculo rítmico, Ramón se remonta al origen de esta cantata escénica. Nos encontramos en la segunda mitad de la Edad Media, gran prosperidad económica y cultural. En cuanto a la música, en los s. XII, XIII se iba conjugando la gregoriana con los primeros pasos de la polifonía , el Ars Nova… gran momento de ebullición, se va entrelazando la música religiosa con la profana. La diversión, el entretenimiento… y aparecen los jocularis: juglares, trobadores, “goliardos”. Y nos quedamos con este término, goliardo, uno de los perfiles más curiosos de la Alta Edad Media europea, una mezcla entre religioso y juglar. Pertenecían a los estratos más bajos de la jerarquía eclesiástica y se dedicaban a vagar por los caminos vendiendo su habilidad poética y musical a cambio de limosna. Los goliardos eran clérigos que buscaban en la poesía juglaresca un medio de vida.

 

Todos estos poemas se fueron compilando y una de estas recopilaciones se guardó en el Monasterio de Benediktbeuern (Bura, en latín), Alemania , en 1250. Esta colección de cantos, guardados bajo un único códice, fue encontrada en esta abadía en 1803 por Johann Christoph von Aretin, publicista, historiador y bibliotecario alemán. Hasta 1934, el compositor Carl Orff no se encontrará con este codex. Enseguida empezó a imaginar una puesta en escena con un coro muy protagonista con solistas y con una orquesta grandiosa.

 

En junio de 1937 hizo realidad su sueño y esta cantata, este Códex Buranus o también llamado “cánticos de Beuern”, fue llevado a escena. Ramón lo manifiesta continuamente: «se trata de una obra espectacular, cautivadora, explosiva… donde se intenta aunar lo antiguo y lo moderno». Nos encontramos ante una obra muy larga, pero la capacidad de comunicación de Ramón nos va a ayudar a meternos de lleno en ella y entenderla un poco más.

 

Musicalmente, el compositor procura evocar los estilos gregoriano y medieval en esta obra que está dividida en tres actos: 1.-La Primavera 2.- En la Taberna 3.-El cortejo del amor. La forma cíclica nos induce a pensar en una obra que termina y vuelve a iniciar en el mismo punto, y así sucesivamente sin fin. El hecho de que la primera escena “FORTUNA IMPERATRIX MUNDI” sea usada tanto de introducción como de conclusión, es una forma de simbolizar que este tema contiene a los demás.

 

Recalca Ramón que es increíble que la gente se dirigiera a esta obra como algo “prohibido”, inlcuso que llegara a ser estigmatizada socialmente, cuando en realidad, habla clara y puramente de LA VIDA: lo inconstante de la suerte, la primavera y sus múltiples manifestaciones de vida; la embriaguez, el sarcasmo, la ridiculización y los placeres sensuales, a los cuales fueron tan aficionados…

 

A partir de aquí, y con un paso previo -más didáctico- de algunos vídeos con zanfoñas y gaitas para explicarnos cómo funcionaban esas figuras musicales que vienen del medievo… arrancamos escuchando esa Fortuna Emperatriz del Mundo. Ahora ya estamos metidos en la obra. Ramón se desvive en ir mostrándonos la significación de todo esto. O Fortuna, velut luna statu variabilis (O Fortuna, eres variable como la Luna). Así se empieza a dibujar el círculo del Carmina Burana de Carl Orff. Una obra con la que unos sentirán pura sexualidad, otros una simple caricia, otros religión…

 

Y así, alternando momentos de versión escénica con versión orquestal, iremos recorriendo parte, sólo parte de esta grandísima pieza, un auténtico monumento al ritmo con un absoluto protagonismo de la percusión. Ramón tiene una relación muy especial con este trabajo tan famoso, de hecho la ha dirigido más de diez veces, «la llevo conmigo realmente».

 

Podríamos concluir con la repercusión que ha tenido esta cantata… literalmente de la Edad Media al Rock. Se han utilizado fragmentos en el cine, la televisión y la publicidad, y ha servido de inspiración para otros artistas… Películas como Excalibur, El último mohicano, El exorcista… o grupos musicales como The Doors, Ozzy

 

“¡Oh, Fortuna, / como la luna, / de condición variable, / siempre creces / o decreces! / La detestable vida / primero embota / y después estimula, / como juego, la agudeza de la mente”.

 

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

Escribe tu comentario

Send this to a friend