Críticas

“Crónicas de ciencia improbable”, de Pierre Barthélémy

cronicas-ciencia-improbable

El libro de Pierre Barthélémy, redactor de ciencia para el Le Monde, fundamenta su punto de apoyo en uno de los errores más comunes sobre ciencia: pensar que la ciencia sólo debe tratar temas serios, es decir, aquellos tan complejos que sólo los científicos pueden comprender. En nuestra imaginación los científicos son hombres y mujeres serios y sobre todo obsesionados por resolver los grandes problemas de la humanidad: el cáncer, la fusión atómica, la superconductividad, los polímeros con las propiedades más increíbles o el mismísimo origen de la vida. De tal forma, no deberían dedicar ni un solo segundo a nada que podamos considerar superfluo o inútil.

Es decir, en temas de ciencia no nos gusta que los científicos estudien las cosas comunes del día a día. Cuando alguien nos presenta algún caso de investigaciones algo chaladas o demasiado mundanas nuestra primera reacción es, si no la carcajada, sí, al menos, la risa simpática.

¿Una review sobre las posibilidades de oscilación cuántica y transiciones magnéticas en un isótopo del rutenio? ¡Nobel para el caballero! Por el contrario, un estudio sobre el vello púbico perdido en el coito tan sólo lograría que nos partiéramos de risa.

Trata Barthélémy de darnos a conocer casos divertidos de este tipo de ciencia que él llama improbable. Ciencia que al aproximarse a lo que nos es cotidiano se nos antoja irrisoria y sorprendente: cierto estudio sobre la velocidad a la que corre la muerte, una investigación sobre el oro perdido por los anillos matrimoniales realizada por los investigadores de un laboratorio químico, o el extraño empeño de un equipo de científicos por estudiar estadísticamente la longevidad de los actores oscarizados en comparación con el resto de los mortales.

Un libro, por lo tanto, más que apto para leer en el transporte público o para largas estancias en la sala de espera de un hospital. Compuesto de pequeños capítulos tomados del mismo blog del autor, que consigue entretener sin mayores pretensiones. Sin embargo, pese a no generar una enorme expectación, el libro se hace corto. Su cotidianidad y su sentido del humor son sus mejores armas.

Finalmente, eso sí, no busquéis en él simas de profundidad. Es un libro entretenido y poblado de hechos curiosos: esa ciencia improbable o de lo cotidiano. De fondo se alcanza a atisbar el mensaje realmente serio: la ciencia no es en sí misma más que un método y ese método debe ser la herramienta que nos permita hacer progresar nuestro conocimiento sobre los asuntos que nos preocupan. La energía solar y la metamorfosis de los insectos pueden ser ciertamente interesantes pero, por lo general, nos sorprenden preguntas más prosaicas: ¿por qué me atrae ese hombre o esa mujer? ¿Por qué el ser humano se desorienta y acaba volviendo sobre el mismo punto en un bosque cerrado? O incluso: ¿cómo de doloroso debe ser morir ahorcado? Pero es sólo eso, un atisbo.

Aquella famosa máxima de Terencio: nada humano me es ajeno, es perfectamente aplicable también a la ciencia. Muchos de sus temas nos parecerán minúsculos pero en ningún caso debemos despreciarlos porque todos ellos nos son propios. Pierre Barthélémy lo sabe: son hijos nuestros, hagamos lo que hagamos.


Crónicas de ciencia improbable

Crónicas de ciencia improbable
Autor: Pierre Barthélémy
Editorial: Blackie Books
Páginas: 207
Comprar

 

Valora la calidad de este artículo

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Ninguna valoración todavía)
Loading...

Sobre el autor

Redacción de Ámbito Cultural

Redacción de Ámbito Cultural

Escribe tu comentario

Send this to a friend