Videoteca de eventos

Así fue: El Quijote en Los Clásicos dan la Nota, con Ramón Torrelledó

«El Quijote como fuente inagotable de inspiración musical»

En la semana de la Música, nuestro querido director de orquesta Ramón Torrelledó comienza el encuentro reflexionando sobre el efecto tan fascinante que ejerce este arte sobre nosotros, «compartimos emociones, une a la gente… disfrutamos haciendo música».

La obra que hoy nos concierne se convirtió en tema de inspiración musical a partir de la publicación de su primera parte. Incluso hoy en día, continúan creándose en torno a El Quijote infinidad de obras de muy diferentes niveles artísticos. Nos comenta Ramón que hay más de 460 composiciones: poemas sinfónicos, óperas, ballets… Se trata de una sinfonía multitemática de la que nos subraya los valores universales que desprende: generosidad, honor, amistad, amor…

Los fragmentos que tiene preparados Ramón para esta ocasión empiezan a aparecer en pantalla. Analizamos la obra de Manuel de Falla “El retablo de Maese Pedro”. Empezó a componerla en 1918, sería  una obra para teatro de títeres basada en un episodio de la segunda parte de El Quijote, e instrumentada para orquesta de cámara y cantantes. Al hacerlo, aceptaba una invitación de la princesa Winaretta Singer-Polignac, que tenía proyectado el estreno de la obra en el teatro privado de su residencia en París. La princesa impuso pocas condiciones al compositor: solo quería que la orquesta fuese pequeña. Supone la primera incursión del compositor en el neoclasicismo, corriente estética de entreguerras liderada por Stravinsky. Los neoclasicistas rechazaban el pasado reciente y daban la espalda a los poemas sinfónicos y las sinfonías monumentales de Strauss. Su lenguaje armónico estaba salpicado de disonancias “graciosas”, hasta el punto de que algunos críticos bautizaron el neoclasicismo como una “escuela de notas equivocadas”. La mera presencia de los títeres constituye también un rasgo vanguardista. En esta fascinación por el mundo de los títeres, Falla encontró la complicidad de Federico García Lorca, quien le propuso crear el Teatro Cachiporra Andaluz.

Más allá de esta representación, la caballerosidad y la tragedia humana que supone la obra cervantina ha inspirado a muchos autores. El recorrido musical de El Quijote pasa por Nabokov, Salvador Bacarisse, Antón García Abril… y compositores que han ido por libre como Joaquín Rodrigo, Tomás Marco, Zulema de la Cruz

Por su temática invita a la creación musical, posibilita la experimentación tímbrica. Normalmente las obras creadas en torno a El Quijote  suelen ser compuestas con música  programática, destacando en este apartado el poema sinfónico o música descriptiva.

Ramón nos acerca al análisis de otra de las composiciones, la Suite Burlesca Don Quijote del compositor alemán Telemann. Se trata de una suite de danzas buscando el contraste rítmico entre ellas. Nos va guiando en este recorrido musical y literario en el que recrea los pasajes más emblemáticos de la novela.

Y así, a base de ir escuchando fragmentos y siguiendo las pautas de Ramón, nos hacemos a la idea de lo arrolladora que puede ser esta obra en todas sus diferentes interpretaciones musicales. Anotamos un poema sinfónico más, el Quijote creado por Richard Strauss en 1897 con el subtítulo de Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco. Una composición única donde el violonchelo solo representa a Don Quijote, mientras que el solo de viola, la tuba menor y el clarinete bajo representan al cómico Sancho Panza.

«Donde música hubiere, cosa mala no existiere». Esta frase, recogida en el Capítulo XXXIV de la segunda parte de El Quijote, muestra la afición de Miguel de Cervantes por la música. Y esta tarde, hemos podido ver, la fuente inagotable de inspiración musical que ha supuesto su obra.

«El Quijote como fuente inagotable de inspiración musical»

En la semana de la Música, nuestro querido director de orquesta Ramón Torrelledó comienza el encuentro reflexionando sobre el efecto tan fascinante que ejerce este arte sobre nosotros, «compartimos emociones, une a la gente… disfrutamos haciendo música».

La obra que hoy nos concierne se convirtió en tema de inspiración musical a partir de la publicación de su primera parte. Incluso hoy en día, continúan creándose en torno a El Quijote infinidad de obras de muy diferentes niveles artísticos. Nos comenta Ramón que hay más de 460 composiciones: poemas sinfónicos, óperas, ballets… Se trata de una sinfonía multitemática de la que nos subraya los valores universales que desprende: generosidad, honor, amistad, amor…

Los fragmentos que tiene preparados Ramón para esta ocasión empiezan a aparecer en pantalla. Analizamos la obra de Manuel de Falla “El retablo de Maese Pedro”. Empezó a componerla en 1918, sería  una obra para teatro de títeres basada en un episodio de la segunda parte de El Quijote, e instrumentada para orquesta de cámara y cantantes. Al hacerlo, aceptaba una invitación de la princesa Winaretta Singer-Polignac, que tenía proyectado el estreno de la obra en el teatro privado de su residencia en París. La princesa impuso pocas condiciones al compositor: solo quería que la orquesta fuese pequeña. Supone la primera incursión del compositor en el neoclasicismo, corriente estética de entreguerras liderada por Stravinsky. Los neoclasicistas rechazaban el pasado reciente y daban la espalda a los poemas sinfónicos y las sinfonías monumentales de Strauss. Su lenguaje armónico estaba salpicado de disonancias “graciosas”, hasta el punto de que algunos críticos bautizaron el neoclasicismo como una “escuela de notas equivocadas”. La mera presencia de los títeres constituye también un rasgo vanguardista. En esta fascinación por el mundo de los títeres, Falla encontró la complicidad de Federico García Lorca, quien le propuso crear el Teatro Cachiporra Andaluz.

Más allá de esta representación, la caballerosidad y la tragedia humana que supone la obra cervantina ha inspirado a muchos autores. El recorrido musical de El Quijote pasa por Nabokov, Salvador Bacarisse, Antón García Abril… y compositores que han ido por libre como Joaquín Rodrigo, Tomás Marco, Zulema de la Cruz

Por su temática invita a la creación musical, posibilita la experimentación tímbrica. Normalmente las obras creadas en torno a El Quijote  suelen ser compuestas con música  programática, destacando en este apartado el poema sinfónico o música descriptiva.

Ramón nos acerca al análisis de otra de las composiciones, la Suite Burlesca Don Quijote del compositor alemán Telemann. Se trata de una suite de danzas buscando el contraste rítmico entre ellas. Nos va guiando en este recorrido musical y literario en el que recrea los pasajes más emblemáticos de la novela.

Y así, a base de ir escuchando fragmentos y siguiendo las pautas de Ramón, nos hacemos a la idea de lo arrolladora que puede ser esta obra en todas sus diferentes interpretaciones musicales. Anotamos un poema sinfónico más, el Quijote creado por Richard Strauss en 1897 con el subtítulo de Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco. Una composición única donde el violonchelo solo representa a Don Quijote, mientras que el solo de viola, la tuba menor y el clarinete bajo representan al cómico Sancho Panza.

«Donde música hubiere, cosa mala no existiere». Esta frase, recogida en el Capítulo XXXIV de la segunda parte de El Quijote, muestra la afición de Miguel de Cervantes por la música. Y esta tarde, hemos podido ver, la fuente inagotable de inspiración musical que ha supuesto su obra.

«El Quijote como fuente inagotable de inspiración musical»

En la semana de la Música, nuestro querido director de orquesta Ramón Torrelledó comienza el encuentro reflexionando sobre el efecto tan fascinante que ejerce este arte sobre nosotros, «compartimos emociones, une a la gente… disfrutamos haciendo música».

La obra que hoy nos concierne se convirtió en tema de inspiración musical a partir de la publicación de su primera parte. Incluso hoy en día, continúan creándose en torno a El Quijote infinidad de obras de muy diferentes niveles artísticos. Nos comenta Ramón que hay más de 460 composiciones: poemas sinfónicos, óperas, ballets… Se trata de una sinfonía multitemática de la que nos subraya los valores universales que desprende: generosidad, honor, amistad, amor…

Los fragmentos que tiene preparados Ramón para esta ocasión empiezan a aparecer en pantalla. Analizamos la obra de Manuel de Falla “El retablo de Maese Pedro”. Empezó a componerla en 1918, sería  una obra para teatro de títeres basada en un episodio de la segunda parte de El Quijote, e instrumentada para orquesta de cámara y cantantes. Al hacerlo, aceptaba una invitación de la princesa Winaretta Singer-Polignac, que tenía proyectado el estreno de la obra en el teatro privado de su residencia en París. La princesa impuso pocas condiciones al compositor: solo quería que la orquesta fuese pequeña. Supone la primera incursión del compositor en el neoclasicismo, corriente estética de entreguerras liderada por Stravinsky. Los neoclasicistas rechazaban el pasado reciente y daban la espalda a los poemas sinfónicos y las sinfonías monumentales de Strauss. Su lenguaje armónico estaba salpicado de disonancias “graciosas”, hasta el punto de que algunos críticos bautizaron el neoclasicismo como una “escuela de notas equivocadas”. La mera presencia de los títeres constituye también un rasgo vanguardista. En esta fascinación por el mundo de los títeres, Falla encontró la complicidad de Federico García Lorca, quien le propuso crear el Teatro Cachiporra Andaluz.

Más allá de esta representación, la caballerosidad y la tragedia humana que supone la obra cervantina ha inspirado a muchos autores. El recorrido musical de El Quijote pasa por Nabokov, Salvador Bacarisse, Antón García Abril… y compositores que han ido por libre como Joaquín Rodrigo, Tomás Marco, Zulema de la Cruz

Por su temática invita a la creación musical, posibilita la experimentación tímbrica. Normalmente las obras creadas en torno a El Quijote  suelen ser compuestas con música  programática, destacando en este apartado el poema sinfónico o música descriptiva.

Ramón nos acerca al análisis de otra de las composiciones, la Suite Burlesca Don Quijote del compositor alemán Telemann. Se trata de una suite de danzas buscando el contraste rítmico entre ellas. Nos va guiando en este recorrido musical y literario en el que recrea los pasajes más emblemáticos de la novela.

Y así, a base de ir escuchando fragmentos y siguiendo las pautas de Ramón, nos hacemos a la idea de lo arrolladora que puede ser esta obra en todas sus diferentes interpretaciones musicales. Anotamos un poema sinfónico más, el Quijote creado por Richard Strauss en 1897 con el subtítulo de Variaciones fantásticas sobre un tema de carácter caballeresco. Una composición única donde el violonchelo solo representa a Don Quijote, mientras que el solo de viola, la tuba menor y el clarinete bajo representan al cómico Sancho Panza.

«Donde música hubiere, cosa mala no existiere». Esta frase, recogida en el Capítulo XXXIV de la segunda parte de El Quijote, muestra la afición de Miguel de Cervantes por la música. Y esta tarde, hemos podido ver, la fuente inagotable de inspiración musical que ha supuesto su obra.

https://www.facebook.com/watch/live/?v=654930858427813

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

Escribe tu comentario

Send this to a friend