Críticas

“En el mapa; de cómo el mundo adquirió su aspecto”

Mapa

El británico Simon Garfield vuelve a la carga ofreciéndonos la idea de que es un escritor que ha encontrado su ‘nicho’ en el mundo editorial.

El británico Simon Garfield vuelve a la carga después del exitoso ensayo Es mi tipo (Taurus, 2011) ofreciéndonos la idea de que es un escritor que ha encontrado su ‘nicho’ en el mundo editorial -a la espera del recientemente publicado en inglés To the letter(Canongate, 2013)-. Periodista de profesión, Garfield brilla en el ensayo gracias a una combinación de temas cautivadores, perspectiva histórica y la superficialidad de la anécdota.

No se puede decir que Simon Garfield haya descubierto América. Los mapas no son únicamente útiles sino que además son objetos fascinantes. Perfectos para decorar un despacho o la recepción de una oficina. Supuestamente neutros, bellos y equilibrados. Ofrecen una imagen atractiva. De sus contornos emanan equilibrio intelectual y precisión. Si el mapa es antiguo, aunque sea una pobre reproducción, nos aporta el cálido abrazo de nuestra matrona, la historia occidental. Al mismo tiempo nos expone un mundo que conocemos sólo a través de escuetos viajes interrumpidos casi antes de comenzar. Viajes relámpago que trazan imágenes sincopadas por los desplazamientos en transporte público.

El mapa es, por lo tanto, un objeto perfecto para un ensayo de estas características. Posee la carga de ser un objeto híbrido: político, científico, decorativo y además estético. Garfield ha descubierto un filón que le sienta como un guante. Las tipografías o los mapas poseen características del diseño pero a la vez germinan de la mano de la precisión humana. Son el hermanaje perfecto entre arte y técnica. Al hombre contemporáneo parece que le agrada enormemente esa combinación: el genio de este siglo no es un hombre renacentista -que mucho abarca y aprieta lo que puede- sino la melange de la creatividad desbocada con la técnica más estricta. No hay que olvidar que nuestro legado, desgraciado o no, será la revolución del diseño y el cinemascope.

Por otro lado nada en este título es tratado con la suficiente profundidad para que el lector detenga la lectura. La historiografía de anécdotas es ejemplar: huroneando de un detalle curioso a otro, engarzándolos con precisión y el estilo del gimnasta –haz que parezca fácil– y deja que de vez en cuando, pero muy de vez en cuando, se filtre a través de los poros del libro alguna enseñanza bien condensada. Pero sólo una gota: un pensamiento bien apelmazado, fermentado y embotellado. Así Garfield cruza el piélago de la oscuridad cartográfica de la edad media, los errores inherentes a todos los tipos de proyecciones, la importancia política que los mapas alcanzaron en la era de las grandes exploraciones y en el actual post-colonialismo. Añadiendo a esto los elementos más sugerentes: el África negra como una gran mancha parda sin rotular, el polo sur cómo un pozo lechoso de hielo inalcanzable, los errores cartográficos del pacífico y sus islas inexistentes. Dedicando los últimos capítulos a entrar de lleno en las nuevas tecnologías y su influencia en la cartografía moderna –google maps, GPS y el festival gamer de juegos como skyrim o la factoría Grand Theft Auto-.

Al finalizar el libro, sin poseer la técnica ni la emoción de otro ensayo similar que apareció hace un puñado de años -elLeviathan del también británico P. Hoare-, Garfield sí que logra discurrir con calma hasta producir un efecto de viaje sereno. No es un marinero de alta mar sino de lagos y pequeños cruceros por mares internos. En el recuerdo de lo leído nos quedarán ciertas bellas imágenes, que en la edición de bolsillo tanto inglesa como española resultan tan penosamente pequeñas, y quizá, con suerte, una breve bruma de conocimiento. Fina y húmeda: una tímida fecha, un dato curioso de la exploración de Ernest Shakleton, el nombre evocador de Mercator o el toponímico de una exótica isla del pacífico que jamás existió –Saint-Mary o Johanna??- y tras eso, más tarde, el mapa se ira desdibujando.


En el mapa; de cómo el mundo adquirió su aspecto

En el mapa; de cómo el mundo adquirió su aspecto
Autor: En el mapa; de cómo el mundo adquirió su aspecto
Editorial: Taurus
Páginas: 478
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Redacción de Ámbito Cultural

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