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Una habitación doble, por favor

Ámbito Cultural

Una habitación doble es aquel espacio que dos comparten sin acostarse juntos.Habitualmente se trata de un lugar fronterizo, alquilado o ajeno al hogar. Bien puede compartirse con un desconocido, bien con un conocido que a veces acaba por no parecérnoslo, bien con un extraño que acaba por hacérsenos cercano. Normalmente en un lugar así las personas se desenvuelven de un modo torpe, recelosos de su intimidad pero al mismo tiempo incapaces de esconderla.

Habitación doble también es el título de la última novela ganadora del III Premio de Novela Otras Vóces Otros Ámbitos y que le ha sido entregado a Luis Magrinyà, su autor, hace apenas un mes. De Luis, hasta la fecha, yo no había leído nada salvo alguna reseña aparecida en los medios y, de Luis, hasta la fecha, yo no había escuchado más que buenas palabras: “Es un tipo muy majo”. “Sí, escribe bien, pero además es muy majete”. “Yo me tomé un café con él y me pareció muy atento”.

Tuve la oportunidad de conocerle en la comida que se celebró con motivo de la entrega del premio y el galardón. El galardón en sí Luis se lo dejó en el Hotel Kafka durante el acto (quizá pensó que la escultura era como el toisón de oro y había que devolverlo). Yo me acerqué a los postres con la excusa de llevárselo. Tuve tiempo de descubrir que lo que había oído del autor era cierto. Luis es un tipo majo, puede ser sarcástico y serio, en los momentos apropiados, inteligente y atento dependiendo de la situación, afilado o cercano si el devenir de los cafés lo impone, pero esas cualidades no te libran de esa torpeza acostumbrada en las habitaciones dobles.

No estábamos ni por la segunda copa cuando Luis levantó el índice y llamó la atención de lo que a todas luces parecía un camarero (chaqueta negra entallada, chaleco, pantalón de traje y zapatos a juego). El hombre respondió al gesto y se acercó a nuestra mesa y Luis le pidió otro café (cortado, por favor). Existen muchas maneras de indignarse pero todas ellas se pueden leer en el rostro. Aquel hombre no estaba allí para servir cafés. No. Aquel hombre estaba celebrando el enlace con su pareja (enlace homosexual, porqué no decirlo) un par de mesas más allá. Hecho carne el desconcierto Luis intentó disculparse como buenamente pudo y Ramón Pernas intentó regalar al indignado un libro de Luis a modo de resarcimiento a lo que el recién casado contestó muy digno:

-Yo de este hombre no quiero nada.

Sin yo saberlo (porque aún no había comenzado a leer la novela de Luis) en aquel momento estábamos todos en una habitación doble: por más que lo intentáramos no conseguíamos acceder al otro (a aquel desconocido), ni entenderle, ni arreglar la situación.

Y es de esto es de lo que trata la novela de Luis, si pensamos que el otro puede ser tu padre, tu novio, tu amigo, un recientemente conocido o un hijo que resultó ser un psicópata. El universo entero se puede dividir en unas relaciones de a dos que, al multiplicarse entre sí producen un poliedro descomunal: tú con tu padre, tú madre con tu padre, tú con tu madre, tu madre contigo, tú con tu padre, tu padre contigo, tú con tu hermana, tu hermana con tu padre…infinita broma de etcéteras…

Habitación Doble recoge alguna de esas caras del rocambolesco poliedro aunando varias historias que aparentemente no tienen nada que ver entre sí y que, sin embargo, presentan el rasgo común de situar a un individuo supraconsciente en el centro de su sociedad. No necesariamente en el instante climático de su existencia pero sí en uno de esos múltiples instantes en los que nos vemos en la obligación o satisfacción de tener que relacionarnos con lo otro y con el otro y, a un mismo tiempo, con nosotros mismos.

Terrible diatriba.

Las historias están divididas (bajo cuatro títulos) en cuatro apartados duales (cada uno contiene dos historias) por una satisfacción que entiendo meramente matemática, y bien podrían haberse reunido de otro modo, cualquiera que el autor hubiera pensado igual de sensato porque en nada condiciona la lectura.

Vamos desde la narración de una editora de mediana edad a la que imaginamos aún atractiva y con un nivel adquisitivo medio-alto que va a casarse con un cantante indie veinte años más joven que ella, hasta un breve ensayo crítico que un padre fascinado por el horror realiza sobre una biografía real (A Father´s History) que escribió otro padre (esta vez el del carnicero de Milwaukee). En el centro nos encontramos con la narración de un electricista de crucero por el Nilo que intenta construir un diario de objetos mínimos mientras observa a su compañero de camarote: el hijo de otros pasajeros que tiene problemas con el alcohol; la cita de un periodista en Amsterdam con un exnovio al que han violado; una delirante cena de médicos en una casa con piano y múltiple peripecia; la historia de un camello que huyendo de la ley acaba por recluirse en la casa de un antiguo amigo que padece una depresión severa; y la conversación de tres jóvenes que viajan a París y se preguntan por las clases sociales y Kusturika al mismo tiempo que intentan traducir torpemente su pasado en común.

El artefacto tiene algo de novela río, de derivación consciente a través del lenguaje y del análisis de las situaciones, como si la obra se escribiera a sí misma en una búsqueda de continuo, en marcha y a caballo sobre la idea central de las relaciones. No tengo ni remota idea de porqué Luis escoge esas historias (de entre cuantas) y tampoco viene excesivamente al caso ya que el verdadero interés del objeto radica en su aparente falta de significado (en su aturdimiento narrativo) en esa imposibilidad de ser del todo y de resolver las preguntas que se plantea, como del todo no se sienten a sí mismos y como tampoco pueden resolver sus propias dudas los personajes que en la novela aparecen.

Cualquiera que intentara hacer esto en su casa se cargaría probablemente al lector más paciente y esmerado pero Magrinyà dispone de algunas herramientas que en rara ocasión se dan sumadas en nuestro panorama patrio. A su favor está la utilización de la palabra justa en el momento dado (esa que sintetiza lo mejor posible lo que se desea decir) y la facilidad para crear unos diálogos suculentos que no sólo dejan ver a los personajes y los traicionan sino que en muchos casos están repletos de un inquieto sentido del sarcasmo (muy jocosa -casi británica- la escena de la cena en casa de los médicos e imprescindible la conversación de a tres en el coche camino de París). Estos dos recursos que Luis afina con mirada crítica consiguen llevar de la mano esa otra narración analítica y casi teórica en la que los personajes caen al intentar contarse su propia historia (a menudo un callejón sin salida) y que, de vez en vez, merodea sobre asuntos poco significativos como alguien que se diera de cabezazos contra una pared demasiado alta: quizá el mundo.

En definitiva son muchas las cosas que creo que se me escapan al leer este último Premio Otras Voces, Otros Ámbitos, aunque este vídeo que Magrinyà realizó sobre la obra lo explica mejor todo. En cualquier caso estoy dispuesto a afirmar que esta novela es una buena compañera de Habitación Doble, bien puede ser una absoluta desconocida, bien puede ser una antigua conocida que acaba por parecernos ajena, bien una extraña que acaba por hacérsenos cercana, pero sin duda es una novela con ganas de dialogar: lo que en una habitación doble y sin sexo, es lo mejor que nos queda.


Habitación Doble

Habitación Doble
Autor: Luis Mangrinyà
Editorial: Anagrama
Páginas: 312
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Sobre el autor

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Guillermo Aguirre (Hotel Kafka)

(Bilbao, 1984). Ganador del Premio Lengua de Trapo de Novela por "Electrónica para Clara" (2010) y autor de "Leonardo" (2013) ha trabajado en diversas editoriales y ha publicado sus relatos en diversas antologías. Actualmente es coordinador de cursos de Hotel Kafka. "El cielo que nos tienes prometido" es su tercera novela.

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