Críticas

“Jane, el zorro y yo”, de Fanny Britt e Isabelle Arsenault.

Cristina Fernández
Escrito por Cristina Fernández

La soledad se asemeja a un depredador. La imagino como una pantera que da vueltas alrededor de su víctima, sin prisa por atacar. Algo violento, oscuro, angustioso. De esta batalla con el animal acechante nos habla Jane, el zorro y yo, una novela gráfica sobresaliente con la que Salamandra Graphic ha inaugurado su catálogo otoñal.

Escrito por Fanny Britt e ilustrado por Isabelle Arsenault, uno de los nombres en alza en el mundo de la ilustración, el libro nos narra la historia de una joven adolescente, Hélène, durante el año de instituto en el que su grupo de amigas decide dejarla de lado, asegurándose además de que nadie entable relación con ella. Hélène es por tanto la presa de esa bestia sin piedad llamada bulling. El inicio del ataque, una pintada en los baños acerca de su supuesto sobrepeso que va acompañada de una firme sentencia: “Desde estos momentos ya no tiene amigas”. A partir de ahí, las que fueron su grupo de confianza cuchichean y se burlan a su paso. El resto, borregos imitadores sin ganas de enfrentarse al monstruo, le siguen la corriente en las bromas. Jalean a cada dentellada.

A pesar de la dureza de la situación —la soledad de un adolescente  repleto de ilusiones en un ambiente que debería ser amigo y seguro—, el libro nos presenta una protagonista resuelta y fuerte,  alguien que no se derrumba ni afronta con pánico la situación. Si hacemos caso a las palabras de Nietzsche, “La valía de un hombre se mide por la capacidad de soledad que es capaz de soportar”, estamos sin lugar a dudas ante alguien a quien admirar.

Pero para lograr esta aparente serenidad se requieren ciertas herramientas. Como muchos otros antes, Hélène buscará protección en la literatura. Encontrará en los libros la compañía que anhela en la realidad. Y de entre todos ellos será Jane Eyre, el clásico de Charlotte Brontë, quien se erigirá como compañero de viajes y fuente de inspiración. Hélène nos presentará, aunque de manera superficial, un personaje férreo, que no se deja avasallar fácilmente a pesar de las humillaciones o el clasicismo al que es expuesto.

Nos moveremos, pues, entre dos planos: el universo gótico y romántico de Eyre a través de los pasajes que comprenden la lectura de Hélène, y el mundo que rodea a la joven, compuesto por el instituto y su casa. Y para guiar sin pérdida al joven lector, Arsenault ha creado un sencillo juego, construyendo imágenes de colores saturados y luminosos que definen el espacio de la imaginación, en contraste con las sombras que dibujan la vida real de la joven. Un constante transitar entre carboncillo y acuarela, agonía y libertad, que ayuda además a potenciar las emociones en la lectura.

Si bien la obra no supone revolución alguna, la sinceridad y belleza con la que la historia ha sido construida es capaz de hacer al conjunto despuntar notablemente. Por un lado, la credibilidad dada al personaje y su entorno, la ternura del mismo, la tristeza con la que conocemos su soledad. Por otro, el reseñable trabajo gráfico de Arsenault, quien convierte en oro todo lo que toca gracias a esa capacidad prodigiosa de construir universos evocadores y personajes vivos y reales.

Un título, en definitiva, que se esperaba con ganas en el catálogo español, y que no puedo hacer otra cosa que recomendar encarecidamente. Una de esas lecturas que se devora en instantes y entristece cuando está por acabar. Y que además, quizá, tenga la capacidad de convertirse en escudo o arma ante ese terrible felino negro.


Jane, el zorro y yo

Jane, el zorro y yo
Autor: Fanny Britt e Isabelle Arsenault
Editorial: Salamandra
Páginas: 104
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