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Así fue: “¿Por qué es tan importante Lorca?”: Taller de poesía #LDeLírica

“El que quiere acariciar la luna, se arañará el corazón”

Un Taller de Poesía en pleno domingo de resurrección para resucitar al mismo Federico García Lorca –como nos saluda la subdirectora de Ámbito Cultural Pita Sopena–, es una buena opción para pasar esta Semana Santa de cuarentena.

El tirón que tiene este poeta se ha hecho notar desde el minuto cero: casi más de 400 espectadores asomándose por nuestras ventanas virtuales. Gonzalo Escarpa –auténtico explorador del verbo– se pregunta cómo sería el facebook de este poeta granadino que hoy cumpliría 122 años. Y es que la capacidad simbólica de Lorca le superó tanto que acabó mutando en uno de sus símbolos. Rafael Sánchez Ferlosio llegó a escribir un artículo para denunciar la utilización propagandística de su figura.

Lorca venía de cuna acomodada y en sus inicios quiso ser pianista. Realmente se dio a conocer por sus conocimientos musicales. Publica su primer libro a los 20 años y no es un texto poético precisamente. Un año después, comienza su contacto con la Residencia de Estudiantes. Todo este viaje biográfico, Escarpa nos lo va ilustrando con cartas del propio Lorca, con registros sonoros de su voz. Formó parte de la Generación del 27, pero es un escritor “isla”, está más allá de un encuadre generacional. El aspecto más importante de este Siglo de Plata es que funden tradición y vanguardia.

Él intelectualizaba todo lo que describía, y al mismo tiempo era divertido, compadreaba constantemente y decían que tenía una personalidad completamente expansiva y amable. Buñuel, Aleixandre… muchos son los que citan su arte seductor, su brillantez y elegancia. Con Salvador Dalí tuvo una amistad “profunda”. En este apartado, Escarpa nos habla una vez más de la originalidad creativa del poeta; inventó la sustantiva clave «epente» para referirse a lo homosexual. Paralelamente a estos códigos secretos, el vivió su condición sexual con gran naturalidad.

«Los cristales esquivan la magia del reflejo. /El Gobierno ha cerrado las tiendas de perfume», del fragmento de «Oda a Salvador Dalí», 1926. Escarpa nos brinda el primer poema que ha seleccionado y nos va avanzando ya la cantidad de imágenes fulgurantes que forman parte del universo lorquiano. El subconsciente trabaja por mí ahora mismo y rescata estos dos versos de todo el poema. Resulta inevitable trasladarlo a la escena que estamos viviendo.

El segundo momento de interpretación poética viene con la enorme elegía que crea a su gran amigo el torero Sánchez Mejías, miembro destacado de la Generación del 27 y gran amante de la cultura. El verso se hace duelo completamente, atmósfera elegíaca y amplitud de registros al mismo tiempo: «como todos los muertos que se olvidan/ en un montón de perros apagados».

Y de esta madurez creadora, Escarpa nos lleva al esperado viaje que realiza el poeta granadino a Nueva York. Esta ciudad la describirá como «geometría y angustia». Y aquí viene el gran periplo que sufrirá el manuscrito “Poeta en Nueva York”. En 1936, tras años de dudas, se decidió Lorca a publicar el libro. Cuando fue a entregar el manuscrito al editor José Bergamín, este se encontraba fuera de su oficina, en Madrid. Se lo dejó sobre la mesa con una nota, pero ya nunca más regresaría. Gonzalo nos muestra esta nota, impacta. Bergamín viaja con este manuscrito a París, de ahí a Nueva York y después a México. Finalmente, en 1940, ya en el exilio, Bergamín consiguió publicar el título simultáneamente en México y EE UU. Pero por entonces él ya no poseía el documento original: se lo había regalado a un amigo, Jesús Ussía, que a su vez lo confió a quien sería su viuda. Ahí se pierde su rastro hasta que, en 1999, emergió en una subasta de Christie’s en Londres. Finalmente lo rescata la familia de Lorca y se edita en 2013 la primera edición original con Galaxia Gutenberg libre de hipótesis.

Tras esta curiosa cronología, Gonzalo nos sumerge en una especie de poema-vaticinio: fragmento de “Fábula y rueda de tres amigos”. Y es que en esta creación de imágenes brutales, Lorca prevé ya su asesinato.

Al inicio del Taller nos han prometido un redoble final y aquí viene. Qué mejor forma de acabar que asociar el nombre del poeta junto al de Leonard Cohen. El Premio Príncipe  de Asturias se confesó heredero absoluto del granadino, tanto, que le puso de nombre a su hija: Lorca. «Este vals, este vals, este vals, / de sí, de muerte y de coñac/ que moja su cola en el mar».

Sin duda, Lorca acarició la luna. Sin duda, Escarpa consigue arañarnos las ganas de salirnos de la propia POESÍA para ayudarnos a sacar esas… «cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo».

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