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Así fue: «En un mundo inhóspito, la casa común es la que reúne las artes» Martirio en #LDeLírica

Abrimos las puertas de este teatro virtual, como dice Gonzalo Escarpa, con la sala completamente llena y las ganas también. Y es que hoy hay gente hasta de Colombia, deseosos de ver a Maribel, conocida por todos como Martirio. Nos asegura que es la primera vez que se asoma a un evento en línea y hay algo de nervios, pero su sonrisa puede con todo, y su corazón, más.

No podía hacerlo de otro modo: gafas y peineta, y tras ella, unas plantas que son pura alegría. Y el primer mensaje que nos lanza ya nos da buen rollo: «Intentaré llevaros un ratito de belleza a vuestras casas». «Un beso muy grande para todos los que están en primera línea estos días… a los que están en casa, a los niños chicos…». Maribel dice que tiene entrenamiento en esto de estar sola, «pero estamos viendo que solos no valemos un duro, el planeta nos está dando una lección». Hace lo que más le gusta, junto a la música: cocinar cosas ricas, aunque sea para ella sola.

Gonzalo va encaminando ahora la conversación hacia el mundo de la poesía, siempre ligado con su carrera. Para Maribel, la poesía es un acto de amor, de exigencia, de belleza… “pan para el alma”. Y aquí se arranca a recitar. La generosidad de esta maravillosa invitada va a convertir este encuentro en un lujazo de recital. El soneto 126 de Lope de Vega. «Desmayarse, atreverse, estar furioso,/ áspero, tierno, liberal, esquivo/ […]». Justo el poema preferido de José Hierro, nos asegura Escarpa. Y tras este paso por el Siglo de Oro, vuelve su voz para todos nosotros ahora con “Gacela del amor imprevisto”, de su álbum con José María Vitier.

Tiene que ser algo raro ponerse a cantar delante de un ordenador en medio del salón de tu casa. Pero Maribel nos está regalando un auténtico concierto, leído y cantado. Y entre medias de esta poética, Gonzalo le pide que nos cuente qué lee en estos momentos. A Maribel, por la noche le apetecen “tochos”; ahora está con Algún día hoy, de Ángela Becerra. Lo intercala con La cuerda al aire, de Marta Valdés, amiga y compositora. También tiene sobre la mesa una antología de cuentos, Esas que también soy yo, y otro librito, Anarcadia, el último poemario de Miguel Ángel Feria.

Toda esta lectura la lleva a cabo con un maridaje musical increíblemente variado: Chopin, Luis Pastor, Javier Ruibal, RozalénMawi… y cuando se presta, también La Frontera Pata Negra.

Maribel es una mujer muy de reivindicar el trabajo de todos los poetas jóvenes. Vuelve a hablar de la carnalidad de las imágenes del libro de Feria y también menciona y lee para nosotros a la dominicana Marta Rivera Garrido: un poema llamado No te enamores de una mujer que lee. Confiesa que tiene una relación muy especial con Latinoamérica y que está deseando volver a aquellas tierras.

Está claro que Maribel tiene un algo mágico para encontrar la musicalidad en el poema: «tiene que pellizcarme el corazón de alguna forma». De este algo “espiritual” se va de nuevo a su querido Javier Ruibal –es como un hermano para ella–, que el mes que viene saca libro de poemas, y de ahí a los sofismas de Vicente Nuñez, a Ginés Liébana… al “Lorca negro” de Bola de Nieve… Los cita a todos, los quiere a todos… Generosa en sus amistades, en su tiempo con nosotros, en su sonrisa y en su sentido del humor.

Viendo aquí este recital continuo de Maribel, su voz en directo, se echan de menos, como ella misma reflexiona, esos espacios musicales en la televisión donde podían presentar sus trabajos y sus proyectos. Rompió con todos los estereotipos en los años 80 y siempre ha hecho lo que ha  querido, pero… ¿por dónde quiere ir “la Martirio” de los próximos años? Asegura que quiere hacer «algo de mujeres y algo de reírme». Importante este sentido del humor: «sólo hay como ponerse una chirigota de Cádiz y se te quita todo el muermo de encima». Y allí que se lanza de nuevo a cantarnos… nada más y nada menos que una copla del carnaval gaditano, la chirigota de “Las marujas”, del Selu.

Delicioso el encuentro con esta mujer, a capela, desnudando su corazón y regalándonos confianza en estado puro… «Todo para la gente, la gente se lo merece… Que sean felices, que se cuiden, que se curen y que se quieran». Estos son sus deseos. ¡Grande!

 

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