Críticas

“Memoria por correspondencia”, de Emma Reyes.

Emma Reyes

Memoria por correspondencia de Emma Reyes merece como pocos el calificativo de “libro importante”.Se trata de un conjunto de cartas que esta artista colombiana mandó desde París durante varios años al historiador Germán Arciniegas, su amigo y compatriota, y que por idea y mediación de Gabriel García Márquez se acabaron publicando. Emma Reyes relata sus primeros años de vida en su Bogotá natal con gran belleza y talento narrativo. Las primeras cartas nos remiten a cuando ella tiene cuatro años y vive junto a su hermana y un niño al que llaman Piojo en una habitación lúgubre y misérrima, donde es regularmente maltratada por una señora de nombre María, que nunca supo si era su madre o no. Luego, en las siguientes cartas, es abandonada con su hermana en una estación de tren, y ambas pasan a estar tuteladas por las monjas de un orfanato, donde siguen recibiendo abusos y desprecios, si bien algunas de las religiosas son también amorosas y buenas con ellas.

La historia se cuenta siempre desde los ojos de la Emma Reyes chiquilla, sin dar explicaciones adultas. Vemos y entendemos lo mismo que ella; o sea, no mucho. El horror en el que crece aparece ininteligible, como le sucede siempre a un niño. Pero también hay irrupciones de dignidad y afecto personificados en una serie de visitantes que aparecen y desaparecen salvando la capacidad de querer de las niñas, que pueden conocer así otras existencias más sanas, no tan fraguadas en la marginalidad y violencia.

Si Memoria por correspondencia fuera un documental, seguramente nos avisarían antes de emitirlo de que algunas imágenes podrían herir la sensibilidad del espectador. Afortunadamente no lo es, y la sordidez, infortunio y podredumbre en que viven las niñas protagonistas aparecen envueltos en un halo de esperanza y humanidad que nos hace seguir con la lectura. Es una historia de superación y victoria sobre el destino, ya que Emma Reyes salió adelante a pesar de todo: emigró a Francia, se convirtió en una celebrada pintora y, con el tiempo, pudo incluso amparar a decenas de jóvenes artistas colombianos que iban como ella en busca de nuevos horizontes.

El libro se publicó por primera vez en Colombia en el 2012 y pronto se convirtió en un fenómeno social. A España llega ahora de manos de Libros del Asteroide, que como es habitual en ellos, presenta una edición cuidada. Además, esta Memoria viene complementada con algunos textos donde otros autores nos dan información sobre la autora y su desgarradora vida.

Ernst Jünger decía que tal vez en el futuro se pensará que la parte más vigorosa de la literatura del siglo XX haya sido precisamente la que surgió sin propósitos literarios, como muchas de las cartas, diarios y memorias que se escribieron para dar noticia de lo que sucede en las periferias del mundo, y que finalmente han quedado como testimonio de la condición humana.

Memoria por correspondencia tiene algo de esto. No es una obra para llevar a la playa; requiere cierto recogimiento y dedicarle un tiempo, ya que inevitablemente nos moverá algo dentro. Pero bien es cierto que esta lectura quedará en nosotros: no es otro libro que habremos leído, es un libro que habrá llegado a formar parte de nuestra vida. O de nuestras vidas, si lo compartimos con amigos.


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Redacción de Ámbito Cultural

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