Críticas

Pushkin, Tolstói, Chéjov. Tres tormentas de nieve

Almudena Sánchez
Escrito por Almudena Sánchez

No sólo en forma de temporal se manifiestan las tormentas cuando tres de los más grandes autores rusos de toda la literatura universal, son capaces de convertir ése habitual fenómeno atmosférico en una verdadera y emocionante explosión artística.

Alexander Pushkin (Moscú, 1799- San Petesburgo,1837) considerado uno de los padres fundadores de la literatura rusa contemporánea, Lev Tolstói (YásyanaPoliana, 1828- Astápovo, 1910) novelista reconocido a nivel mundial por obras como Anna Karénina o Guerra y Paz y Antón Chéjov (Tanganrog, 1860 – Alemania, 1904), maestro indiscutible del relato breve, conforman un abanico de posibilidades, un aviso para navegantes, de lo que ocurre cuando aparece una tormenta de nieve.

La lucha inagotable es la idea que predomina en Tres tormentas de nieve. El enemigo en todas partes, que es la tormenta misma, aparece y nunca acaba de desaparecer del todo. Es entonces, bajo las órdenes de una tormenta de temperamento demasiado fuerte, como los personajes de Pushkin, Tolstói y Chéjov son capaces de soportar climas gélidos, vientos huracanados, pero parecen indefensos ante una posible tormenta siempre al acecho, siempre inesperada. La tormenta que se avecina. Una metáfora sobre el poder.

Los tres relatos comparten el propósito común de hablar de la tormenta que nos sorprende de imprevisto, de su naturaleza invencible. Aunque cada autor nos sugiere una misma tempestad, profundamente violenta, existen diferencias entre ellos, a la hora de situar el conflicto que supone experimentar una borrasca de tal magnitud.

La tormenta (1830) de Pushkin interviene como circunstancia, cambiando el destino prefijado de dos amantes que deciden encontrarse en un futuro. La cantidad de nieve que la borrasca ha dejado a su paso, se encarga de modificar las agujas del reloj, alterando el tiempo del relato, así como atrasando el encuentro de los dos enamorados.

El tono dramático, el deseo de los protagonistas, el delirio amoroso actúa como contrapunto esencial para combatir un obstáculo que siempre está ahí, que les impide avanzar. “Conocía el camino: no tardaría ni veinte minutos en llegar. No bien salió fuera, se encontró con un viento huracanado y lo cegó la nevasca”.

A través de una esfera más realista, dejando a un lado el peso de la historia y centrándose más en la atmósfera, Una tormenta de nieve(1856) de Tolstói, cuenta la experiencia de un viaje que el autor recuerda con gran detalle durante una travesía (el veinticuatro de enero de 1854, regresando del Cáucaso). Una batalla cuerpo a cuerpo entre el hombre y la nieve que ocupa todo el espacio físico del relato, el escenario al completo, dejando a los personajes sin poder respirar, anegados, prácticamente inmóviles.

“Daba realmente pavor ver que la tormenta y la helada eran cada vez mayores, que los caballos perdían fuerza, que el camino empeoraba y que no sabíamos dónde estábamos ni adónde íbamos, para alcanzar, no digamos una estación, sino un refugio cualquiera…”

Al otro lado de la tormenta, no bajo la misma, se posiciona Antón Chéjov cuando en su relato En el camino (1886) la tormenta aparece entre personajes que no son nobles, ni pertenecen a la caballería, ni a clases sociales altas. La tormenta existe también para los que no tienen dinero, ni posesiones, pero sí tienen una historia y un problema; una tormenta de fondo que los sacude a cada uno por separado, pues, igualmente, obedecen a sus aspiraciones y a sus deseos. “Ahora tengo cuarenta y dos años, la vejez se acerca y soy como un perro que de noche ha perdido el camino. En toda mi vida no supe qué era el reposo. Mi espíritu, siempre inquieto, sufría hasta cuando tenía esperanzas”.

Una tormenta que sacude indirectamente, de forma invisible, que apenas se hace notar, pero que siempre está ahí, pronunciándose. Una tormenta de reflexión.

Tres tormentas de nieve es un libro que contiene todos los materiales esenciales de la tradición. Tres relatos de tres grandes maestros, Pushkin, Tolstói y Chéjov, para entender cómo y por qué sobreviene la amenaza. Las razones de su nacimiento, y sus consecuencias. El temor a que una vez desaparecidas, siempre vuelvan; las ráfagas en forma de tormenta inagotable, en forma de frío, de nieve, de vendaval, de invierno en Rusia.


Tres tormentas de nieve

Tres tormentas de nieve
Autor: Pushkin, Tolstói, Chéjov
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Sobre el autor

Almudena Sánchez

Almudena Sánchez

(Palma de Mallorca, 1985) es licenciada en periodismo. Colabora habitualmente en medios culturales realizando reseñas y entrevistas. En 2013, fue seleccionada en Bajo treinta. Antología de nueva narrativa española. (Salto de Página). La acústica de los iglús (Caballo de Troya, 2016) es su primer libro.

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