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Así fue: Reflexiones filosóficas sobre la incertidumbre en tiempos del coronavirus

«La lucha de la inteligencia contra los embrujos del lenguaje»

 

«Parece que se le hubiera dado la vuelta al cubo de Rubik», nos dice David López nada más empezar este encuentro. Lejos de entrar en temas de resolución de mecánica cuántica, David se refiere a la situación de total incertidumbre (en muchos aspectos… laboral, emocional, creencias…) que nos acompaña en estos momentos de crisis que vivimos. Una irrupción biológica ha sido capaz de generar una sacudida tal, que la sensación de vértigo puede derivar en un concepto negativo de esta incertidumbre.

 

Y es que la auténtica tempestad de datos, de sobreinformación que nos disparan puede suponer un peligro por nuestra enorme exigencia. Asegura David que estas tempestades de datos están creando estampidas mentales y refugios en teorías radicales. Todo esto con el fin de encontrar sosiego y no estar expuestos al miedo.

 

Pero al igual que es un momento vertiginoso, resulta de auténtica fascinación para la filosofía, porque nos obliga a asomarnos a nuestras propias miradas. Y es en esta esencia, en esta elevación absoluta de la actitud, de la textura del alma, donde encontraríamos dos grandes corrientes: 1.- los que creen que la clave de nuestra felicidad reside en ubicarse de una forma óptima en un todo conforme a unas legislación cósmica. Aquí estaría el miedo a lo imprevisible, a todo lo que no estuviera previsto en el modelo. 2.- libertad del ser respecto de cualquier modelo; aquí la incertidumbre se elevaría a lo sagrado y dejaría a la vida abierta a la magia.

 

Ahora ya estamos preparados para poner el concepto de incertidumbre bajo el foco de los filósofos que nos trae David. Comenzamos con Wittgenstein, quien nos advirtitó con esta frase: «la batalla en contra del embrujo de nuestra inteligencia por el lenguaje». David nos rescata el aforimso 166 sobre los escritos de la certeza: «Lo difícil es percibir la falta de fundamento de nuestras creencias». Si nos vamos al pensador francés Bergson, éste le echa un auténtico pulso a las concepciones mecanicistas del Universo. Según él, el futuro está libre, abierto, sin ninguna ley que determine y la incertidumbre sería la textura mágica de todo esto. Del lado de Nietzsche, el mundo sólo tendría sentido como gran obra de arte, como gran espectáculo. Novalis nos llevaría al idealismo mágico, en palabras de David: «todo lo real se está produciendo creativamente, son sueños activos… el fondo del mundo es un mago que lanza hechizos».

 

Continúa la charla saltando ahora a Bacon, el gran fundador de lo que algunos han demonimado la “religión de la ciencia”. En su gran obra Novum organum, los principios que se plantean son los dos tipos de ciencia: por un lado la ciencia mecánica (leyes de la física), y por otro estaría… la magia.

 

Termina este viaje con el foco puesto en Schopenhauer, concretamente con los Parerga y Paralipómena, unos escritos filosóficos de los que David rescata el momento más bello de la literatura filosófica universal: «[…] cada uno sueña sólo aquello que para él es adecuado según su propia guía metafísica, y todos los sueños-vida están entretejidos con una perfección tal, que cada uno experimenta solo lo que le es beneficioso y hace lo que es necesario para los demás […]”.

Y después de todos estos planteamientos a través de esa ventana “elevada” que nos regala la Filosofía, David se prepara para intentar contestar al gran número de preguntas que le aguardan en el chat de nuestros pensadores.

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

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