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Así fue “Secretos de las cuevas prehistóricas”, con Nacho Ares y Roberto Ontañón

#Historia: Secretos de las cuevas prehistóricas, “Secretos de las cuevas prehistóricas”, con Nacho Ares y Roberto Ontañón

Roberto Ontañón, director del MUPAC (Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria) y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, y Nacho Ares nos adentran en el oscuro y vívido mundo de las cuevas prehistóricas. Un salto en el tiempo que nos hará viajar miles de años atrás, hacia un pasado en el que el ser humano estaba imbricado con la naturaleza con lazos muy fuertes. Magia, pinturas y los primeros enterramientos serán solo algunos de los temas de esta charla apasionante.

Publicada por Ámbito Cultural en Martes, 19 de mayo de 2020

«Altamira es la obra de arte total»

Se la ha llamado la Capilla Sixtina del arte paleolítico y representa, nada más y nada menos, que el primer arte de la humanidad. Hoy viajaremos virtualmente a las cuevas de Cantabria, de la mano de nuestro intrépido historiador Nacho Ares. Él tiene siempre la capacidad de traernos a estos encuentros a la persona que más sabe sobre el tema elegido, y en esta ocasión es  Roberto Ontañón, director del MUPAC (Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria) y de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria.

La primera gran reflexión que nos lanzan es que el arte prehistórico no es primitivo en absoluto. Nos asegura Roberto que lo que representaban aquellos dibujos eran conceptos simbólicos, no se trataba tanto de retratar el bisonte, sino la idea de ese bisonte. Vamos ya compartiendo en pantalla pinturas de ese yacimiento y enseguida se apunta Nacho con una idea que llama mucho la atención: la modernidad de movimiento en los dibujos y el arte para aprovechar los salientes del techo de la cueva para generar ese volumen.

Fascinación absoluta con este lugar y con lo que representa. Roberto lo suscribe, «Altamira es la obra de arte total». Hay una interacción con el soporte que alcanza la maestría absoluta. Relieves, bajorelieves… cumplimentados con dibujos, grabados y pintura. Se ha llegado a decir que “retocaban el animal que ya estaba ahí”. Y es que en las fotografías que nos van mostrando, desde luego que esa fuerza expresiva se palpa. Hay quien asegura que después de Altamira… todo es decadencia.

Roberto nos habla del cada vez más avanzado trabajo de la arqueología. «Nos alimentamos de otras ciencias de la naturaleza y cada vez podemos obtener información más fiable y precisa». Las preguntas que nos podemos hacer son muchas, ¿cómo era el hombre primitivo que realizó este arte?, pues con capacidades y destrezas iguales que las nuestras, porque somos “ellos”. Se habla también de investigaciones sobre constelaciones de estrellas en posibles puntos del dibujo de estos animales… pero son hipótesis imposibles de cotejar. Ramón asegura que en el Paleolítico, conocían la luna y el sol, pero no se encuentra ninguna representación clara. Al igual que el elemento humano en estos dibujos, queda totalmente en un segundo plano. Se ven las manos positivas, las manos negativas, pero la representación del cuerpo siempre es minoritaria.

Lo que resulta increíble es que se hayan encontrado estas maravillas impresas en piedra, por ejemplo, en la misma Amazonia. En los cinco continentes, y en medios distintos, los hombres y las mujeres sienten una necesidad de expresar su pensamiento simbólico a través de este arte.

Dice Nacho que un profesor suyo contaba que «la arqueología no es una ciencia, sino una disciplina de la historia». Realmente es asombroso toda la información de forma de vida que se puede extraer a través de un trabajo en un yacimiento arqueológico: clima, paisaje, de qué se alimentaban (a través del colágeno de los huesos)… pero siempre que llegan al punto de la interpretación  del pensamiento, entran en terreno resbaladizo. Y más aún, ¿qué querrían transmitirnos con este arte? Seguramente, a lo largo  de lo que dura este ciclo artístico paleolítico, las intenciones de unos y otros irían cambiando. Lo interesante son los contactos culturales entre artistas de diferentes épocas, y la capacidad para dar lugar a diferentes movimientos artísticos… esas pinturas de bisontes donde ya había pinturas de manos.

Pero más allá de toda esta revolución artística y del aprovechamiento del soporte, el verdadero lujo del sentido de estas cuevas, y sobre lo que se está investigando, es el uso de este lugar como espacio escénico, como un auténtico espectáculo de sombras que va dando vida a todos esos grabados.

Quizá, como dice Nacho, ya esté todo inventando, o quizá hayamos perdido ese elemento de trascendencia a la hora de hacer arte, pero si pueden, y tienen suerte, no se pierdan la oportunidad, algún día, de visitar este lugar mágico. Hoy martes 19 de mayo, ha vuelto a abrir sus puertas este Patrimonio de la Humanidad.

 

Sobre el autor

Mila Valcárcel

Mila Valcárcel

Milagros Valcárcel es coordinadora de la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao.

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